Polémica condena a 7 jóvenes rusos acusados de querer derrocar el Gobierno de Putin

El grupo fue declarado culpable de terrorismo. Pero hay datos que no cuadran
Polémica condena a 7 jóvenes rusos acusados de querer derrocar el Gobierno de Putin
La defensa y activistas aseguran que no hay evidencia alguna.
Foto: EFE

Vivimos un momento sin precedentes...

La crisis causada por el coronavirus nos ha puesto en pocos días en una situación que nadie podía imaginar. La amenaza a la salud de todos debe ser nuestra primera preocupación. Y después, las consecuencias sociales y económicas que ya están golpeando duramente a nuestra comunidad. Pero nuestro compromiso contigo y con todos nuestros lectores es más firme que nunca. Queremos informarte y ayudarte a tomar decisiones en tu día a día.

Producir este contenido que estás leyendo cuesta dinero.
El dinero que permite que los escritores, editores y demás personal de La Opinión puedan mantener a sus familias.
Nosotros no cerramos nuestro contenido como hacen otros medios, porque queremos que todos puedan leerlo, también aquéllos que no puedan pagar una suscripción.

Pero sí pedimos a quienes puedan colaborar con nosotros que nos ayuden. Sólo toma un minuto y puedes aportar tan poco como $3.5 por mes (Sí, leíste bien SOLO $3.5 por mes). Hará un gran diferencia.

Un tribunal militar ruso condenó este lunes a un grupo de jóvenes anarquistas y antifascistas por supuestamente crear una organización y planear ataques en varias partes de Rusia para derrocar al Gobierno de Vladimir Putin. Activistas consideran que se trata de un caso fabricado para someter a los siete jóvenes a duras penas.

El tribunal de Penza dictó sentencia al grupo (de entre 23 y 30 años) por formar parte de una organización llamada Set (La Red) que los jueces tacharon de terrorista, según el diario español El País. De acuerdo a la condena, los jóvenes planearon ataques durante las elecciones presidenciales que se celebraron en marzo de 2018 y durante el mundial de fútbol que lugar en Rusia ese mismo año.

El objetivo del grupo, según los argumentos incriminatorios, era derrocar al Gobierno de Vladimir Putin. Pero la fiscalía también acusó a los muchachos de comprar ilegalmente armas y explosivos y realizar ejercicios en los que se entrenaban para conseguir su meta. Otro cargo que recayó sobre ellos fue el de posesión de drogas.

Tanto la defensa como las organizaciones de derechos humanos aseguran que los investigadores no presentaron en el juicio evidencia de las acusaciones. Tampoco hay información de cómo y cuándo se producirían los ataques “contra el orden constitucional”, destinados a “desestabilizar la situación del país”.

Lo único en lo que se ha apoyado la acusación es un ejemplar de Capital de Karl Marx, un manual de capacitación de pequeñas empresas, un libro de texto de las fuerzas especiales del servicio ruso de inteligencia militar (GRU) y varias publicaciones anarquistas, tal y como publica el portal Mediazona. Sin embargo, La Red fue declarada organización terrorista el año pasado, al mismo nivel que el autodenominado Estado Islámico.