Trump amenaza con impedir que otros custodien sus conversaciones con líderes extranjeros

El registro de las llamadas del presidente con su homólogo ucraniano desataron su 'impeachment'
Trump amenaza con impedir que otros custodien sus conversaciones con líderes extranjeros
Asistentes y altos cargos pueden -todavía- estar presentes en llamadas con líderes mundiales.
Foto: Drew Angerer/Getty Images

El presidente Donald Trump dijo este jueves que está considerando acabar con la práctica de permitir a asistentes y a miembros del gobierno escuchar sus conversaciones con líderes extranjeros. El anuncio llega después que un informante secreto denunciara el escándalo ucraniano, que desató el juicio político contra el presidente.

“Es lo que han hecho durante cuatro años cuando llamas a un líder extranjero, la gente escucha”, dijo el presidente en una entrevista de radio. “Puedo acabar con la práctica por completo“, concluyó.

Durante mucho tiempo, la Casa Blanca ha permitido a asistentes, al personal del Consejo de Seguridad Nacional y a altos cargos del Departamento de Estado sentarse a escuchar las llamadas del presidente con líderes del mundo para tomar notas y preparar un resumen que sirva con registro oficial de la llamada.

Mike Pompeo, el Secretario de Estado, fue uno de los miembros de la Administración que asistió como oyente a la llamada en la que Trump pidió a su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky que anunciara investigaciones contra sus rivales políticos, que le podían beneficiar. Cuando un denunciante anónimo dio la voz de alarma, la Cámara baja inició una serie de investigación que desembocaron en el juicio político al presidente.

En la semana posterior a su absolución en el Senado por los cargos de abuso de poder y obstrucción al Congreso, Trump emprendió represalias contra quienes testificaron en su contra en la Cámara baja. Trump despidió al teniente coronel Alexander Vindmand -y a su hermano-, experto en Ucrania del Consejo de Seguridad Nacional que proporcionó un testimonio fundamental en la investigación del juicio político. Poco después, se deshizo también de Gordon Sondland, que había sido embajador en Europa.