Coronavirus: cómo salir a caminar con cautela sin que te increpen o estigmaticen

Las medidas de cuarentena, aislamiento o distanciamiento social por causa del coronavirus varían, pero ay del que no las cumpla

Coronavirus: cómo salir a caminar con cautela sin que te increpen o estigmaticen
El distanciamiento social requiere mantener unos 6 pies de distancia entre sí.
Foto: EPA

Con las diferentes órdenes de cuarentena, aislamiento y distanciamiento social ha surgido un nuevo fenómeno que podría llamarse la “estigmatización por violar la cuarentena”.

Las fotos de parques, supermercados y playas repletos de gente en diferentes partes del mundo causaron indignación, con funcionaros públicos tildando a las personas que ignoraban las guías de distanciamiento social de egoístas, arrogantes o autodestructivas.

En Bolivia, hubo denuncias cuando un video mostró a unos jóvenes jugando un partido de fútbol en un barrio de la periferia de Sucre, a pesar de la cuarentena total ordenada por el gobierno.

En las redes sociales, algunos se han vuelto más críticos -la etiqueta #COVIDIOTS (COVIDIOTAS) se hizo tendencia. Otros han criticado a las personas que han visto en reuniones públicas o escrito mensajes que “merecen contagiarse con el virus.

En Argentina, una mujer registró con su móvil cómo efectivos de la policía rodeaban a una pareja que acababa de llegar al país y que no estaba observando la orden de aislamiento. “¡No los toquen!”, advertía la mujer a la policía, para luego insultar a la pareja. El video se volvió viral.

Por otra parte, los residentes del balneario Pinamar, en la costa Atlántica de Argentina, se enardecieron con los turistas que llegaban a la playa. “Si no sos de Pinamar, ¡Tomátela!, fue el mensaje en redes.

Algunos psicólogos sociales explican que la estigmatización juega un papel significativo como estrategia colectiva para hacer cumplir las normas sociales, especialmente en una época cuando esas normas están cambiando rápidamente por el coronavirus.

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Pero el distanciamiento social al aire libre puede resultar también dificíl, particularmente ante las contradicciones en las recomendaciones sobre dónde se puede ir y la imposibilidad de predecir el comportamiento de los otros.

Así que, ¿cuál es la mejor manera de hacer ejercicio al aire libre de manera segura y evitar la estigmatización pública?

¿Todavía puedo salir a caminar?

Las recomendaciones de las autoridades pueden ser confusas. Por un lado, nos han dicho que nos quedemos en casa el mayor tiempo posible. Pero, por otro, también que es importante seguir haciendo ejercicio y que un paseo o trote en el parque está permitido.

En Nueva York, un concejal exhortó a los residentes a hacer uso de los numerosos parques de la ciudad, señalando que el pasar un rato al aire libre puede reducir el estrés y fortalecer el sistema inmunitario.

Igualmente, el primer ministro británico, Boris Johnson, resaltó que los parques y espacios al aire libre son “cruciales” para el país y la sociedad, e instó a la gente a usarlos responsablemente.

Pero, cuando los parques se vuelven demasiado populares -o la gente empieza a agruparse- se vuelve problemático.

Hace unos días, el intendente del barrio 3 de Febrero de Buenos Aires, Diego Valenzuela, asumió la responsabilidad de salir en su auto y dar instrucciones por altoparlante a las personas que no observaban las normas de aislamiento y distanciamiento.

“Les pido, no podemos permanecer en el espacio público”, dijo Valenzuela a una pareja sentada en una banca y “mantengan la distancia de dos metros”, a un grupo de personas congregándose en torno a un cajero automático, suplicando a todos a cooperar.

Un hombre paseando con una niña
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Pasar tiempo en espacios verdes es bueno para la salud mental y física.

Brian Labus, profesor de salud pública de al Universidad de Nevada (EE.UU.), hace hincapié en que se debe tratar la salida al aire libre como un riesgo cada vez que se hace.

Pero añade que hay maneras de reducir el riesgo casi a cero si la salida se planea con cuidado.

“Si estás fuera caminando solo, no estás expuesto; si estás caminando el perro solo, no hay riesgo… es cuando entras en contacto con otras personas que debes preocuparte.

Correr o salir en bicicleta en grupo -o pasar a otros- es riesgoso, debido a la necesidad de mantener los dos metros de distancia en todo momento.

“Si estás pasando a alguien y estornuda, eso te va a caer a ti. No importan que tan rápido estés corriendo, no puedes adelantarte a un estornudo”, asegura el profesor Labus.

Recomienda, en cambio, que los corredores y los ciclistas “miren hacia delante”, que ajusten su ritmo cuando sea necesario, para calcular cómo mantener la distancia entre ellos y los otros.

También es importante pensar cuidadosamente adónde se va a ir y priorizar cómo evitar multitudes.

“Tan pronto como haya grandes números en los parques, el riesgo asciende”, indica, pues se vuelve más difícil mantener los dos metros de distancia con todos.

Una mujer asiática en un ascensor
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¿Cómo mantener la distancia social en un ascensor?

Su recomendación es que “no vayas donde la gente tiende a congregarse”, pero camina en lugares menos concurridos, como tu propio vecindario.

¿Cuál es el protocolo de distanciamiento social por fuera de casa?

El brote también ha generado todo tipo de nuevos dilemas sociales. Si pasas a alguien durante una caminata, ¿saludas? ¿Qué haces si te topas con alguien en un camino angosto? ¿Y qué pasa si alguien quiere compartir el ascensor contigo?

Lizzie Post, copresidenta del Instituto Emily Post (una organización de consejos sobre etiqueta y comportamiento social), recientemente publicó unas guías sobre el protocolo de distanciamiento social para el coronavirus.

“Nuestros modales lucen completamente diferentes en este momento”, dice, pero los principios básicos de “consideración, respeto y honestidad” siguen siendo los mismos.

“Cuando paseo a mi perro en el vecindario, si alguien se me acerca, pero no veo que se mueva, me hago a un lado en la grama o espero en la entrada de la casa hasta que pase”.

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Reconoce que podría parecer maleducado, en circunstancias normales, pero sugiere que la gente debe sobreponerse a los sentimientos de incomodidad.

“Una buena manera de comunicar que no estás siendo maleducado es mantener el contacto visual o sonreír, o explicar que estás practicando el distanciamiento social”, agrega.

“Todos los expertos dicen que entre más respetes la idea de distanciamiento social, la pasarás mejor.

En caminos estrechos, “bien puedes voltear la cara hacia el otro lado si tienes que pasarlos en un lugar apretado”. Alternativamente, recomienda abordar la situación como si se estuviera en un puente de un solo carril y esperar que la otra persona pase antes de hacerlo tú.

Y, ¿si alguien quiere compartir el ascensor?

Post reconoce que ella “probablemente saldría y los dejaría que tomen el ascensor” o intentaría explicar que trata de mantener el distanciamiento social y preguntaría si le molestaría esperar el próximo”.

“Se sentirá un poco incómodo, pero creo que, con el tiempo, se darán cuenta que está tratando de practicar buenos hábitos”.

¿Funciona la estigmatización social?

Estigmatizar o avergonzar públicamente puede resultar ser polémico.

En años recientes, algunas personas que han sufrido estigmatización pública online han enfrentado lo que se ha descrito como “justicia de turba” digital, perdiendo hasta el empleo o recibiendo amenazas de muerte.

Tos
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Aunque no ha habido informes generalizados de estigmatización extrema online por el coronavirus, algunos individuos que han sido atacados así dicen que se siente injustamente señalados.

En España, por ejemplo, un padre con su hijo que tiene autismo fueron blanco de gritos e insultos al salir al aire libre con permiso.

Resulta que en un boletín oficial se emitió una nueva instrucción para permitir salir a la calle a las personas con alteraciones de conducta tales como el trastorno del espectro autista, TEA.

El padre del niño de 9 años tuvo que pedir compasión en Twitter y rogar que no los atacaran.

Otra trabajadora social dijo al sitio La Sexta que cuando salió a la calle a pasear con jóvenes con TEA a su cargo los increpaban desde los balcones.

“Nos han llegado a desear la muerte y desear que nos infectásemos del coronavirus”, declaró a la publicación.

Sin embargo, los expertos dicen que hay momentos específicos donde increpar también puede ser efectivo en establecer las nuevas normas sociales y que el brote de coronavirus es en particular un buen ejemplo de cuando se necesita hacer.

“La estigmatización no debería usarse para un problema que no concierne a la audiencia”, comenta Jennifer Jacquet, profesora de estudios ambientales de la Universidad de Nueva York.

Sin embargo, señala, el coronavirus es un problema que nos afecta a todos, un problema con repercusiones severas e inmediatas, donde se espera que todos hagamos sacrificios… es un verdadero dilema de cooperación.

La profesora Jacquet, que escribió un libro sobre la utilidad de la estigmatización para fomentar la cooperación, cree que esa táctica ha sido usada efectivamente para disuadir a la gente de acaparar suministros o desobedecer las reglas de distanciamiento social.

Ella cree que la estigmatización puede inclusive ser efectiva contra instituciones, por ejemplo, si un gobierno no está haciendo cumplir las normas de distanciamiento social o está rezagado en la provisión de pruebas de coronavirus y en la protección de los trabajadores de la salud.

“Espero que la estigmatización reluzca como una herramienta que puede ser utilizada para el bien social”.

Con respeto

Pero Lizzie Post argumenta que el mal comportamiento puede ser señalado de manera respetuosa. Por ejemplo, en lugar de llamar a los que se congregan en lugares con multitudes “locos” o “estúpidos”, es mejor abordar las preocupaciones de una manera civilizada que invite a la conversación y se concentre en soluciones.

“Sabemos que el tono importa porque la gente lo siente. Si los insultas y criticas su sanidad mental, es un comportamiento muy agresivo”.

Mientras tanto, Daniel Sznycer, un psicólogo social de la Universidad de Montreal (Canadá), afirma que la estigmatización puede disuadir ciertos comportamientos pero advierte que hay límites.

La estigmatización trata esencialmente sobre el “daño reputacional” y las normas sociales, expresa, lo que quiere decir que algunos individuos podrían sentirse avergonzados de un comportamiento particular pero continúan haciéndolo en secreto.

El salir al aire libre es un acto “inherentemente público”, así que la gente que es señalada es más propensa a cumplir las reglas de distanciamiento social, sostiene.

No obstante, la estigmatización podría ser menos efectiva con comportamientos que se da a puerta cerrada, por ejemplo, si alguien compra online para acaparar artículos que no necesita.

El profesor Sznycer señala que el remordimiento, una emoción que surge cuando te das cuenta del daño que le has hecho a tus seres querido,s conduce a un cambio de comportamiento “más estable, benigno y fiable”.

“Pueda ser que el recordatorio de un gobierno sobre el cuidado que debemos tener con el bienestar de otros podría ser más efectivo que la estigmatización”, dice, aunque “para que el remordimiento funcione, debes en primer lugar valorar el bienestar de los otros”.

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