Cómo usar la meditación para chequear tu cuerpo y salud punto a punto

A través de la meditación podemos percibir qué partes de nuestro cuerpo necesitan más atención

Cómo usar la meditación para chequear tu cuerpo y salud punto a punto
La meditación ayuda a percibir mejor las sensaciones corporales.
Foto: Pexels

La meditación es una práctica que nos ayuda a entrar en contacto con nuestro mundo interior para fortalecer la energía y promover la relajación. Posee múltiples beneficios entre los que destacan mejorar la memoria, relajar la mente y la tensión muscular, facilitar la calidad del sueño y reducir la presión sanguínea, entre otros.

Hay una técnica llamada mindfulness (atención plena) que nos ayudará a saber en qué estado de salud se encuentra nuestro cuerpo.

Practicar este tipo de concentración permite a la mente recorrer cada punto de nuestro cuerpo y sanarlo de manera espiritual o decidir si necesitamos darle prioridad a un aspecto específico. El sitio espiritual WeMystic lo denominó como “escaneo corporal” y en un artículo reseñó la manera en que cada uno de nosotros podemos hacerlo a través de la meditación.

Pasos para el chequeo corporal

Antes de realizar este tipo de meditación tenemos que alistar la mente. Es muy importante alejar cualquier pensamiento o idea diferente al objetivo, así que hay que evitar las distracciones.

Elije un lugar de tu casa que te transmita paz, adopta la posición de flor de loto, cierra los ojos y practica por unos minutos algunos ejercicios de respiración hasta que estés completamente relajado y concentrado. Cuando te sientas listo prepara tu mente para realizar el recorrido por tu cuerpo.

  1. Hay que comenzar con los dedos del pie izquierdo, sigue por el resto del pie, sube por tu tobillo, pantorrilla, muslo, ingle y cadera. Recuerda que todo lo debes hacer con la mente.
  2. Luego realiza el mismo recorrido ahora en el pie derecho.
  3. Después toca el turno de la zona pélvica. Incluye la cadera, los genitales y el trasero.
  4. Ahora toca el turno de la zona lumbar, abdomen y torso. Recorre la espalda, el tórax, las costillas, el pecho, corazón y pulmones.
  5. Una vez recorrido esta parte, posiciona tu mente en los hombros y clavículas.
  6. Toca el turno de los brazos. Puedes recorrerlos los dos juntos o uno a la vez comenzando con el izquierdo. Inicia por la punta de los dedos hasta terminar con los hombros.
  7. Por último deberás prestar atención a tu cuello, garganta, cara y cabeza.

El objetivo del recorrido mental es percibir cada una de las sensaciones corporales por voluntad propia y ser capaces de llevar la mente a cada rincón de nuestro cuerpo.

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