Reabren salones de uñas, masajes y tatuajes pero la experiencia será diferente

El coronavirus obliga a intensificar las tareas de limpieza y desinfección

Reabren salones de uñas, masajes y tatuajes pero la experiencia será diferente
Ofelia Almeraz coloca pestañas bajo las nuevas normas sanitarias. (Cortesía Ofelia Almaraz)
Foto: Impremedia

Después de casi tres meses y medio de mantener cerrado su salón de uñas en la ciudad de South Gate al sureste del condado de Los Ángeles debido a la pandemia del coronavirus, Ofelia Almeraz reanudó sus servicios al público.

“Aunque siempre habíamos trabajado con citas, ahora nos estamos enfocando más en este tipo de servicio, y no aceptamos personas que vengan sin haber apartado su lugar”,  explica.

Para evitar exponerse a un contagio y que la gente entre y salga, decidió además mantener bajo llave la puerta de entrada de su local.

A partir del viernes 19 de junio, como parte de la fase tres de reactivación económica, el Departamento de Salud Pública del condado de Los Ángeles autorizó la reapertura de salones de uñas, spas con servicios de masaje, servicios de cosmetología, salones para tatuajes, bronceados, bares y casinos.

La experiencia será diferente a la que se tenía antes del coronavirus,  los clientes y el personal tienen que practicar distancia social y usar mascarillas de tela para cubrir la cara. Habrá capacidad limitada y se intensificarán los procedimientos de limpieza y desinfección. Las personas enfermas deben quedarse en su casa.

Ofelia Almeraz reabre su salón de uñas Alexias Nails en South Gate. (Cortesía Ofelia Almeraz)

Ofelia cuenta que entre las medidas que ha tenido que tomar en su negocio Alexia’s Nails para cumplir con las normas sanitarias que eviten la propagación del coronavirus, figura el remover mesas para atender a solo dos personas al mismo tiempo, y guardar una distancia social de diez a doce pies entre mesa y mesa de manicura.

“Cuando llegan las clientes se les toma la temperatura, se les pregunta si se han sentido bien, y si han salido el país. También tienen que llenar una hojas con las respuestas a estas preguntas”.

Además tanto quienes ofrecen el servicio como las clientas deben usar mascarillas. 

Quienes damos el servicio estamos súper protegidas. Usamos mascarilla, guantes y protectores hasta los codos”.

Colocó barreras de vinilo para impedir el contacto entre la clienta y la persona que hace el manicure o pedicure.

Ofelia comenta que los clientes están muy ansiosos. “Quieren el servicio, pero ya. Un día antes de la apertura oficial, llegó un cliente que quería que le hiciéramos cuanto antes el manicure y pedicure a su esposa. Hasta me enseñaba el dinero, y me decía que me daba lo que quisiera”. 

Reconoce que está contenta de reabrir su salón de uñas, aún cuando de las cuatro personas que trabajaban en el local antes de la pandemia, solo han podido regresar dos, debido a que el espacio es reducido y bajo las nuevas normas para la prevención del coronavirus no pueden estar juntas todas al mismo tiempo. 

La artista del maquillaje permanente Rebeca Sotelo antes de la pandemia. / foto: Aurelia Ventura.

Servicios de cosmetología

Rebeca Sotelo, especialista en maquillaje permanente, dice que está buscando compartir el local que renta en la ciudad de Torrance al sur del condado de Los Ángeles.

El maquillaje permanente se ha convertido en un lujo con tanta gente que perdió su empleo debido al coronavirus. Por sentido común, se entiende que le van a dar prioridad a pagar la renta y comprar comida”.

Por lo que se refiere al servicio, comenta que no será mucho el cambio, ya que siempre ha trabajado con citas, mascarillas, guantes y desinfectante.

“Lo único diferente es que los clientes tendrán que esperar en su carro o en la calle hasta que les llamemos por teléfono para que entren”. 

Rebeca platica que ha decidido ofrecer también el servicio de uñas para ayudarse con sus ingresos. “Antes me ganaba la vida como manicurista, pero paré para dedicarme al maquillaje permanente. El COVID-19 me hizo volver a las uñas”.

A pesar de los cambios que ha traído la pandemia en su vida laboral, dice que se siente optimista con la esperanza de que todo se vuelva a reacomodar.

Los salones de uñas como el de Ofelia Almeraz han colocado barreras de vinilo para evitar la exposición al COVID-19. (Cortesía Ofelia Almeraz)

Más cuidados para masajes

Debido a que Olga Lidia Yanez, especialista en masajes reductivos estuvo enferma casi dos meses y medio con problemas respiratorios, sin saber qué fue lo que realmente la puso tan grave, dice que honestamente tienen un poco de pánico de regresar a trabajar.

“Ya me siento bien, pero voy a ser más selectiva con mis clientes porque he visto a través de las redes sociales que muchas no se cuidan. Van a bares y no siguen las precauciones para protegerse del coronavirus. Para mi, ellas son personas de alto riesgo”.

Entre los cambios que quiere incorporar a su trabajo, está la venta de productos para hacerse automasajes.

“También quiero hacer videos de clases en línea con tips y secretos para que el automasaje reductivo dé resultados”, comenta.

Sin embargo, una vez que se reintegre a sus masajes, dice que tendrá más cuidados. “Voy a usar mascarilla y guantes. Y las clientas deben usar también mascarillas. El cambio de sábanas por cliente ya lo hacíamos antes. Ahora vamos a colocar un plástico y un papel especial sobre las sábanas, y a desinfectar con cloro después que salga cada cliente”, comenta.

Los salones de uñas colocan barrera de vinilo para hacer el manicure. (Cortesía Ofelia Almeraz)

Requisitos bajo COVID-19

Salones de uñas

  • El personal debe usar mascarilla de tela todo el tiempo.
  • Para ciertos procedimientos, deben emplear además guantes y protectores de vinilo para la cara.
  •  Los clientes necesitan una reservación.

Servicios de cosmetología

  • Los clientes deben usar mascarillas todo el tiempo, excepto cuando el servicio requiera removerla.
  • El personal debe emplear guantes, mascarilla y careta.

Servicios de masaje