Policía latino narra su encuentro con COVID-19 y cómo sobrevivió

La pandemia ha tenido un duro impacto en las fuerzas del orden que todos los días se exponen al salir a la calle
Policía latino narra su encuentro con COVID-19 y cómo sobrevivió
El oficial de policía de Los Ángeles, Juan Bustamante sobrevive al coronavirus. (Cortesía oficial Juan Bustamante)
Foto: Cortesía

El oficial de la policía de Los Ángeles, Juan Bustamente, de tan solo 36 años, estuvo tan enfermo del COVID-19 que los primeros días que permaneció hospitalizado, llegó a pensar que podía morir, pero ocurrió lo que él considera un milagro, se curó y completamente libre del virus, regresará a patrullar las calles angelinas a principios de agosto.

“Cuando me empecé a sentir mal, no creí que fuera el COVID-19. Yo soy una persona que no tengo sobrepeso, hago mucho ejercicio, corro, voy al gimnasio y fui boxeador profesional”, dice.

Fue el 8 de junio, justo cuando terminaron las masivas protestas contra la brutalidad policiaca en Los Ángeles, que empezó a sentirse mal. 

El cuerpo me dolía y sentía fiebre. Pensé que era porque durante los 11 días que duraron las protestas, trabajamos de 14 a 18 horas diarias. Solo dormía tres, cuatro horas”, recuerda.

Ese mismo día que se sintió enfermo fue al doctor. El diagnóstico indicó que estaba deshidratado y exhausto. Se fue a su casa, pero dos días después, su situación se agravó al presentar problemas para respirar.

“Llamaron a la ambulancia y me llevaron al hospital más cercano. Ahí me diagnosticaron neumonía y salí positivo al COVID-19. Me asusté mucho porque yo recibía notificaciones en mi teléfono de la gente que estaba muriendo”.

El oficial de policia, Juan Bustamante al llegar a su casa después de estar hospitalizado por coronavirus. (Cortesía oficial Juan Bustamante)

Tres días después cuando lo pudieron estabilizar, lo llevaron al hospital de Kaiser en la ciudad de Downey en el condado de Los Ángeles.

“Estuve dos semanas con medicamentos y oxígeno, pero el tercer día cuando escuché a los doctores hablando muy bajito, me asusté, pensé que no la iba  a librar”.

El oficial Bustamante nació en Managua, Nicaragua. Vino a los Estados Unidos cuando tenía dos años de edad. Creció en la ciudad de Azusa al noreste del condado de Los Ángeles. Estuvo cuatro años y medio en el ejército, y al regresar, se unió al Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) donde ya lleva 12 años de servicio.

Está casado y es padre de cinco hijos con edades de 17, 15, 8, 5 y 1 año de edad.

La posibilidad de dejar huérfanos a mis hijos, era lo que más me angustiaba. Ellos son mi vida. Son todo para mi. Por ellos salgo a trabajar duro todos los días”, dice.

Estuvo con oxígeno hasta el 12 de julio. “Aún cuando regresé a la casa y me mantuvieron en cuarentena, me ponían el oxígeno 15 minutos por día”.

La recuperación fue muy difícil. “Sufrí mucha ansiedad.  No podía dormir. Era como cuando a un adicto le quitan las  drogas. A mi ya me habían quitado todos los medicamentos, y a mi cuerpo le costó mucho adaptarse”. 

El oficial del LAPD, Juan Bustamante antes del coronavirus saluda a Chris Duran, productor de televisión ESPN. (Cortesía Juan Bustamante)

El 15 de julio, se notó la recuperación porque pudo salir a caminar por primera vez, y hasta comenzar a correr.

Puedo decir que después de tres exámenes que salieron negativos al virus, estoy sano. ¡Es un milagro de Dios!”, exclama.

El oficial Bustamante esta 100% seguro que adquirió el coronavirus durante las protestas de finales de mayo y principios de junio. “Había miles de gente, y algunos nos escupían, nos aventaban orines y heces”, dice.

Pero también está convencido de que su buena condición física, le ayudó mucho para derrotar al COVID-19. “Uno puede tener mucha fuerza de voluntad y querer salir adelante por sus hijos y sus padres, pero al final estoy aquí por el poder de Dios”,

Y no le quedan dudas que los constantes mensajes de aliento del capitán de la División Sur-centro del LAPD, Al Labrada y sus compañeros de trabajo, le dieron mucho ánimo para luchar por su vida.

“Creo que salí más fuerte, pero también quiero decir que este virus es diferente en cada persona, y que sin importar la edad, el color, el trabajo, te puede pegar duro”.

Por eso recomienda a los angelinos que se cuiden, cubriéndose la nariz y la boca, y si no tienen que salir fuera de su casa, no lo hagan. “La exposición al virus te puede matar. Yo estuve expuesto 14 a 18 horas al día”.

El Centro de Operaciones para las Emergencias del condado de Los Ángeles, reportó hasta el 30 de julio, 474 empleados del Departamento de Policía de Los Ángeles positivos al COVID-19, de los cuales 226 han regresado a trabajar.

El oficial del LAPD, Juan Bustamante (izq) al lado del oficial José Aguilera (der). (Cortesía oficial Juan Bustamante)

El Departamento de Bomberos de Los Ángeles (LAFD) ha tenido 151 de empleados positivos, de los que 129  han retornado a sus labores.

En el Departamento del Sheriff de Los Ángeles (LASD), se han presentado 682 casos positivos a la pandemia.

La estación 77 del LAPD, donde está asignado el oficial Bustamante, ha sido una de las que han tenido el mayor número de casos con 26 hasta el 30 de julio.  Sin embargo, la estación en el centro de Los Ángeles, registraba hasta ayer, 29.

El capitán de LAPD, Al Labrada, quien tiene a su cargo cuatro estaciones de policía, dijo que entre las medidas que han tomado para proteger a los agentes de policía del COVID-19 están: tomarles la temperatura cuando llegan y si se sienten mal, o presenta fiebre, los mandan a su casa. También han colocado lavamanos al entrar, y los proveen en sus escritorios de gel antibacterial.

El oficial del LAPD, Valentín Martínez de 45 años, quien trabajaba en la División Mission del norte del Valle de San Fernando fue el primer policía de Los Ángeles en fallecer por el coronavirus el 24 de julio. Al oficial Valentín le sobrevive su pareja embarazada de gemelos.

Debido a complicaciones del COVID-19, el sábado 24 de julio, murió el paramédico de los bomberos de Los Ángeles, José M. Pérez. Tenía 44 años de edad, 16 años y medio de servir en el Departamento de Bomberos de Los Ángeles (LAFD). Le sobreviven su esposa y tres hijos.