Retos de una mujer al servicio del país

En el Día de los Veteranos habla de los desafíos pero también de las satisfacciones al haber sido parte de la Fuerza Aérea de EE.UU.

Jessica Huerta cuenta que permaneció en Irak por alrededor de cinco meses.
Jessica Huerta cuenta que permaneció en Irak por alrededor de cinco meses.
Foto: Cortesía

Por décadas, la mujer ha respondido a la vocación militar participando en varias capacidades, desde enfermeras y traductoras hasta más recientemente oficiales de infantería, entre otras de alto rango.

Todas comprometidas en defender la soberanía y seguridad del país, todas luchando por mantener la libertad que gozan los habitantes de Estados Unidos.

Jessica Huerta, capitana de la Guardia Nacional Aérea de California y veterana de la Fuerza Aérea, decidió enlistarse a la milicia en 2002 a raíz del ataque a las torres gemelas en Nueva York en septiembre de 2001.

Su intención tenía un propósito claro: servir al público.

No obstante, revela que los retos han sido enormes, desde ser mujer en un ramo dominado por hombres hasta navegar en un mar de estereotipos asociados con el color de la piel.

Huerta, cuya familia es oriunda de Jalisco, México, dijo a La Opinión que el primer desafío que enfrentó es similar al que enfrenta cualquier persona en un empleo nuevo, con interrogantes y dudas personales.

Pero más allá de aprender el oficio, confiesa que tuvo el reto de no defraudar al resto de las mujeres.

“Nadie debería tener que pasar por ese tipo de presión. Eso me empujó a ser perfeccionista, sentí que no podía cometer ningún error y asimilé el pensar que debía ser la empleada ideal”, dice Huerta, de 36 años de edad.

La mujer de 36 años vive en California.

En 2007 fue desplegada a Irak como parte de las fuerzas de seguridad, la posición más cerca a combate que podía estar una mujer de la Fuerza Aérea, en ese entonces.

Aprendió mucho de esa experiencia laboral pero también se percató que si las mujeres en dichos puestos muestran características muy femeninas, a través de la ropa, el maquillaje, el tono de voz o actitudes nutritivas, entonces la gente las juzga como incompetentes.

Al mismo tiempo, de no mostrar ciertas características podría estar sujeta a discrimimacion de género.
“Luego hay un juicio específico que sufrimos las mujeres en términos de mostrar femineidad”, expresa.

“Puede que seas percibida como ‘no ser realmente una mujer’ [refiriéndose a su orientación sexual].

También está la idea de que si la mujer de color muestra femineidad, entonces está pidiendo algo, como si hubiera una agenda para conocer a alguien romanticamente”, dijo Huerta, quien no puede decir con exactitud si ha sido tratada así. “Pero existe la posibilidad de que me juzguen de esta manera”.

Más allá de los retos se encuentra el peligro latente de una agresión sexual.

Huerta indicó que nunca sufrió tal mal pero que conoce a otras camaradas que pasaron por tal experiencia, y dijo haber visto cómo el Departamento de Defensa ha abordado el tema para intentar identificar los factores que contribuyen a este problema.

Agregó que otro reto de ser mujer en el Ejército es que hay pocos modelos a seguir.

Por fortuna, este año la persona de más alto rango en la Fuerza Aerea, la sargento mayor jefe de Comando 19 de la Fuerza Aérea [Joanne Bass] no solo es mujer sino que es de una comunidad de minorías [asiática]”, añadió.

“Su selección para el puesto y las hacer públicas sus fotos, historia, videos y redes sociales la hacen visible y permiten que otras mujeres se imaginen a sí mismas en esa posición”, dijo Huerta, quien se desempeñó como piloto de combate.

Los latinos son el segundo grupo étnico más grande en las escuelas del país después del anglosajón; sin embargo solo el 8% recibe educación post secundaria, según datos del Servicio de Investigación del Congreso.

La buena noticia es que el número de latinas que se graduaron de una educación superior creció casi en un 70% de 2000 a 2017, según un informe sobre latinas estadounidenses de NBCUniversal Telemundo Enterprises y Comcast NBCUniversal.

Huerta, madre de dos hijos, dijo que otro gran desafío de las mujeres en el ejército es la maternidad.
El doble turno que encaran millones de mamás en el país también lo encaran las mujeres en el ejército, con la diferencia que muchas son desplegadas a conflictos bélicos, dijo Huerta.

“Tuve la suerte de no ser desplegada cuando tuve a hijos pero fui testigo de las luchas de mis tropas que eran padres. Los vi llorar cuando estaban en llamadas telefónicas, tanto papás, como mamás.

La veterana de la Fuerza Aérea al lado de su esposo, Eddie, y sus dos pequeños hijos.

En nuestro camino de regreso tanto las mujeres como los hombres estaban preocupados por cómo reaccionan sus hijos ante ellos [ya que los dejan de ver por largo tiempo], especialmente si eran bebés”, explica.

Sus claves para conllevar la maternidad con la vida militar fueron la comunicación y las estrategias de resiliencia. Y animó a aquellas en el ejército a buscar apoyo en centros de recursos y a tener comunicación plena con el cónyuge o compañero en el hogar, y la familia.

Huerta, quien actualmente estudia un doctorado en sociología en la UCLA, dice hoy en Día de los Veteranos que una mujer en el ejército puede llegar a creer que no pertenece a dicho lugar; no obstante, motivó a otras a meterse en la cabeza que también pueden servir a la nación. “Somos una país muy diversa y el ejército debería reflejar lo que realmente somos”.