La espera por un riñón ayuda a una madre a obtener residencia en EE.UU.

El alivio migratorio es para ella y su esposo, padre de sus tres hijos

La espera por un riñón ayuda a una madre a obtener residencia en EE.UU.
Fernando Castaneda Guajardo y Sandra Esparza reciben la residencia permanente. (Cortesía Paulina Herrera)
Foto: Cortesía

Sandra Esparza nunca imaginó que la deficiencia renal que ha sufrido por años y la urgente necesidad que tiene de un riñón para salvar su vida, serían un factor determinante para que un juez de migración le diera la residencia permanente no solo a ella sino también a su esposo.

“Me siento feliz. Primero Dios para el año 2022, llegará mi turno para recibir un trasplante de riñón”, dice Sandra, quien al menos tres veces a la semana tiene que hacerse diálisis.

Y no fue hasta que consiguió un número de seguro social al iniciar su proceso de ajuste migratorio, que le permitieron inscribirse en la lista de espera para recibir un trasplante de riñón.

Mientras no les presenté un número de seguro social, no me dejaron estar en la lista de espera que dura en promedio 7 años”, explica Sandra, de 43 años de edad.

Fernando Castañeda Guajardo y Sandra Esparza pasarán su primera Navidad con la tranquilidad de ser residentes permanentes. (Cortesía Paulina Herrera)

Ella y su esposo Fernando Castañeda Guajardo están felices porque después de 19 años de vivir en las sombras, obtuvieron la residencia permanente.

Un juez de migración se las otorgó conmovido porque Sandra lleva dos años en espera de un riñón, y porque su deportación a México habría causado sufrimiento extremo a sus tres hijos nacidos en el país.

En noviembre, el juez de migración aprobó el alivio migratorio 42B que convirtió a la pareja en residentes permanentes; y en cinco años más, podrán solicitar la ciudadanía.

En 2001, Fernando y Sandra emigraron de México a California. Aquí nacieron sus tres hijos, que ahora tienen 19, 15  y 11 años de edad.  Actualmente viven en la ciudad de Long Beach. Él se dedica a la construcción y ella es ama de casa.

Fernando cuenta que cuando su esposa enfermó de deficiencia renal y le dijeron que iba a necesitar un trasplante de riñón, pero que no la podían poner en la lista de espera para una donación por no tener papeles, decidió buscar ayuda legal para ver si existía alguna vía para obtener un estatus migratorio.

Fernando Castañeda Guajardo y Sandra Esparza con sus tres hijos. (Cortesía Paulina Herrera)

“En 2015, fuimos a ver al abogado Sergio Siderman para explicarle nuestra situación. Pensaba que tal vez por medio de nuestros hijos ciudadanos existía alguna esperanza de obtener la residencia, pese a que entramos de manera indocumentada por Texas”.

En febrero de 2016, Siderman inició el proceso migratorio a través del alivio 42B que cancela la deportación y otorga la residencia.

En 2017, conseguimos un permiso de trabajo y un número de seguro social”, recuerda Fernando.

En el proceso por ajustar su estatus, un agente de migración dejó el destino de la pareja en manos de un juez.

Sandra y Fernando tuvieron dos audiencias en 2018 con un juez de migración, y una tercera le fue programada para mayo de este año, pero debido a la pandemia se aplazó para el 10 y el 13 noviembre.

Para calificar para el alivio 42B, debieron cumplir con los requisitos de haber vivido 10 años de manera continua en el país, no antecedentes de delitos graves; y un hijo o padre enfermo”, explica el abogado Siderman.

Precisa que en este caso, lo que hizo la diferencia es que pudieron probar que la madre está enferma y que si los separan, se destruiría una familia.

“Todos los hijos están preocupados por la salud de su madre, que estaría en riesgo en México, y eso afectaría a los niños; y como ha estado en la lista de espera por dos años, al deportarla perdería la oportunidad el trasplante”.

Fernando Castañeda Guajardo y su esposa Sandra Esparza no pueden contener las lágrimas cuando el abogado Sergio Siderman le dice que ya son residentes de EE.UU. (Cortesía Paulina Herrera)

El abogado dice que le explicaron al juez de migración que la hija mayor estudia para enfermera en Cal State Long Beach, y escogió esa escuela para estar cerca de su familia, debido a la enfermedad de su madre. “Perderla por una deportación, le afectaría mucho emocionalmente, y la obligaría a trabajar tiempo completo para apoyarse ella y a su hermano menor que está en la secundaria”.

Agrega que el juez además tomó en cuenta que la hija menor sufre de discapacidad en el aprendizaje, y está muy apegada a su madre.

El abogado explica que si la hubieran deportado, el pueblo de donde es originaria en San Luis Potosí, México, le quedaría a dos horas de la ciudad donde le podrían hacer la diálisis.

“Su padre presentó el mismo problema de salud y murió por falta de tratamiento, a pesar de ser atendido en un hospital en México”.

Añade que en la corte tuvieron que pelear contra un fiscal del gobierno sumamente agresivo que les peleó cada uno de los requisitos que exige el alivio migratorio 42B.

“El juez de migración dijo en su conclusión final que fue uno de los juicios más limpios que haya visto en bastante tiempo”.

Sandra Esparza y Fernando Castañeda Guajardo ya son residentes de EE.UU. (Cortesía Paulina Herrera)

El alivio migratorio conocido como cancelación de la deportación 42B autoriza la residencia permanente a las personas indocumentadas en los casos en los que tienen un hijo menor de 21 años, un cónyuge, padres o padrastros o madrastras que son ciudadanos o residentes estadounidenses y que están enfermos severamente.

“En este caso logramos ganarlo para una persona indocumentado que está enferma, y a quien sus hijos ciudadanos la necesitan a su lado para cuidar y apoyar, y para mantener a la familia unida. Definitivamente la enfermedad renal, determinó el resultado positivo que los llevó a obtener la residencia”, observa el abogado.