Los bancos de comida, una salvación para miles de familias

Ocho millones de personas más han caído en el umbral de la pobreza en Estados Unidos.

Los bancos de comida, una salvación para miles de familias
La pareja Blas juntan y entregan alimentos en el sur de LA.
Foto: Jorge Macías / Cortesía

“Ahí vamos, luchando por los ingresos que me permitan ir sobreviviendo”, afirma Leonel Carranza, un salvadoreño que hace trabajos de limpieza, junto con su esposa Dinarda.

Afectados por la pandemia del coronavirus, la pareja, junto con su hija Claudia acudieron a Monte Sion Center, un banco de comida en el Este de Los Ángeles. Allí adquirieron más de 50 libras de alimentos por un donativo: leche, pan, frutas, vegetales y comida enlatada.

“Ahorita trabajo en la limpieza, pero a veces solamente tres o cuatro días”, declaró Leonel. “Es un trabajo esporádico”.

Si bien le va, Leonel puede ganar $400 en una semana, pero cuando la situación es distinta, apenas obtiene unos $200, aunque la renta mensual que paga oscila en los $800, en un departamento de una sola recamara. Allí viven él, su esposa y dos hijos.

Según cálculos del Centro de Pobreza y Políticas Sociales de la Universidad de Columbia, de febrero a septiembre de 2020 aumentó de 15% a 16.7%, la tasa de pobreza mensual, incluso después de tomar en cuenta las transferencias de ingresos de $1,200 de la Ley CARES a las familias estadounidenses.

Sin embargo, los planes de ayuda económica no han sido suficientes para evitar que 8 millones de personas hayan caído por debajo del umbral de pobreza en el país, yendo de 47 millones en el mes de mayo pasado a un total de 55 millones actualmente.

Este aumento de las tasas de pobreza ha sido particularmente crítico para las comunidades de afroamericanos y latinos en toda la nación.

“La falta de empleo es lo más difícil para mí”, dijo Leonel Carranza. “Cuando todo se componga, quiero tener mi propia compañía de limpieza”.

Las dificultades alimentarias también afectan a Gloria Muñoz, de 65 años, una mujer de Jutiapa, Cabañas, El Salvador, y madre de cinco hijos.

“La comida es mi mayor problema”, expresó Gloria, mientras llenaba un recipiente de plástico con comida. “Lo bueno es que mis hijos me ayudan y no les pago renta… Es lo bueno de tener muchos hijos”.

La escasez de alimentos también ha sido un problema para los feligreses del pastor José Antonio Blas y su esposa, Rosa Blas, quienes surtieron una camioneta con cientos de libras de alimentos para llevarle a residentes del sur de Los Ángeles.

“Mucha gente perdió su trabajo o les disminuyeron las horas; pero Dios les ha sustentado con comida que les llevamos”, dijo José Antonio, originario de Guerrero, México. “En unas cuantas horas se acaba toda la comida, pues hay mucha necesidad”.

En efecto, Karen Rivera, administradora de Monte Sion Center, manifestó a La Opinión que en abril pasado cada viernes acudían regularmente unas 30 familias por alimentos, y en la actualidad la ayuda que brindan a los más necesitados se cuadriplicó.

“Estamos en el Este de Los Ángeles; aquí las familias son de bajos ingresos y muchos no tienen papeles”, dijo. “Cada familia solamente da un donativo simbólico de $8.00 por todo lo que se llevan en las cajas de comida”.

Desde el inicio de la pandemia, los bancos de alimentos se han convertido en un salvavidas para millones de personas, especialmente entre latinos.

“Yo recibí el cheque de ayuda ($1,200 más $500 por un hijo menor), pero el dinero ya se acabó” expresó Santos Neri Martínez, una madre soltera de dos hijos, quien trabaja como cajera en una tienda de ropa.

“La situación es difícil, pero me ajusto a la realidad de los tiempos”, añadió. “Agradezco a mis patrones porque hasta ahora han aguantado la crisis y no han despedido a nadie de los 12 que trabajamos con ellos”.