Cruzan la frontera con las manos cargadas de alimento y esperanza

Voluntarios de dos organizaciones del Sur de California llevan ayuda y despensas a los más necesitados en Tijuana.

Cruzan la frontera con las manos cargadas de alimento y esperanza
Voluntarios organizan a las familias en Tijuana.
Foto: Niños de la Calle con Wendy / Cortesía

Con la ayuda de una vecina, que empujó su silla de ruedas, la señora Lety Martínez López logró llegar a una explanada de tierra que a veces se usa como cancha de futbol en la colonia Nueva Esperanza de Tijuana.

Martínez  vive en un asentamiento conocido como Alamar, porque colinda con un río del mismo nombre ahora casi extinto, pero el caserío de humildes viviendas construidas al este de la ciudad con desechos de construcción, lámina y cartones se ubica comúnmente como “Cartolandia”.

“Llevo tres años sin poder trabajar. He buscado pero no me quieren dar trabajo por mi discapacidad, no puedo caminar, ando en silla de ruedas”, dijo a La Opinión la señora Martínez, quien es viuda y madre de dos pequeños que todavía no pueden trabajar para ayudarle, pues el mayor recién cumplió doce años.

Varias camionetas llenas de viveres partieron del Sur de California. (Suministrada)

“Hemos vivido de lo que a bien nos han regalado, gracias a Dios”, explicó Martínez, víctima de poliomielitis.

En medio del encierro por la pandemia y las carencias que la familia ha tenido que soportar, por lo menos este fin de semana, la señora Martínez dijo sentirse afortunada y agradecida con un grupo de personas del sur de California que cruzó la frontera para traerle a Tijuana una despensa.

“Bendito sea Dios, porque con esta ayuda vamos a tener con qué alimentarnos en la Nichebuena”, dijo la señora.

Martínez  es una de 90 madres de familia del Alamar a las que dos fundaciones del condado de Orange y el sur de Los Ángeles trajeron despensas este fin de semana.

Unas 90 familias tijuanenses recibieron despensas. (Suministrada)

Para el chef Martín Guerrero, de la fundación que lleva su nombre, ayudar en particular a personas como la señora Martínez tuvo significado especial.

“La señora Lety, me acabo de enterar, es chiapaneca, y yo también soy de Chiapas; para mí es un gran orgullo ayudar a una paisana necesitada”, dijo el chef en conversación telefónica.

Desde noviembre pasado, las fundaciones Chef Martín Guerrero y de los Niños de la Calle con Wendy, empezaron  reunir donativos entre conocidos, familiares y allegados en el sur de California.

Con lo recaudado, compraron alimentos y bolsas resistentes para traer la ayuda a familias necesitadas en Tijuana.

Cada bolsa de despensa incluyó leche, cereal, azúcar, frijol, arroz, y productos enlatados entre otros. Salieron el sábado en caravana desde Santa Ana, en el condado de Orange, temprano en l mañana.

El chef comentó que al cruzar la frontera la caravana pasó directamente a declarar lo que transportaba.

“Creo que, como venimos a ayudar, tal vez no deberíamos pagar impuestos, pero preferimos hacer lo correcto.  Además se evitan contratiempos”, comentó. Transportaron las despensas a la vista, sobre una pick up abierta, propiedad de la Fundación Niños de la Calle con Wendy.

Las despensas llegaron a la colonia Nueva Esperanza de Tijuana. (Suministrada)

Cuando llegaron a la explanada de Alamar convocaron a las madres de familia. Un rato después varias personas hacían fila para recibir cada una un boleto intercambiable por una bolsa con despensa.

Por parte de la Fundación Chef Martín Guerrero, los voluntarios repartieron la ayuda, además del propio chef, su esposa Zulema y sus hijas Alexa y Camila.

Por parte de la Fundación Niños de la Calle con Wendy asistieron el director José Luis Trujillo, Antonio Hernández y Alejandro Durán.

Wendy, la hija del señor Trujillo, acostumbraba reunirse con una docena de amigos para recabar ayuda que el grupo traía de Santa Ana a familias pobres en Tijuana. La joven falleció hace poco más de 15 años, y desde entonces sus padres formalizaron la fundación con su nombre y retomaron la misión de su hija, con niños de la calle y necesitados en Tijuana.

Las dos fundaciones buscan ahora ayuda para traer en enero a un asilo que recoge a ancianos que han sido abandonados en Baja California, donde un religioso, el hermano Pablo, resguarda a un comunidad de cerca de 40 personas de la tercera edad, y hasta ahora ha impedido que se contagien de COVID 19 o tengan que ser llevados a hospitales.

El asilo se encuentra cerca del poblado La Rumorosa, al pie de la cordillera del mismo nombre, una región elevada donde es más intenso el frío.

“Les vamos a llevar toda la ayuda que posamos”, dijo el señor Trujillo. Su fundación también acordó pagar cirugías para un niño de siete años de edad que en noviembre sufrió un accidente y se le clavó un clavo en un ojo.

Miembros de la fundación corroboraron con el hospital que atiende al niño que la cuenta total pro cirugías es de 80,000 pesos, unos $4,000 dólares, que es actualmente la meta a reunir con donativos.

Para ayudar:

Fundación Niños de la Calle con Wendy  www.fundacionwendy.org

Fundación Chef Martín Guerreo  www.chefmgfoundation.org