Jodie Foster: “En un momento de crisis, lo primero es cumplir la ley y la Constitución”

Entrevista con la actriz de 58 años que acaba de ser nominada al Globo de Oro por 11ª vez por su papel de abogada de Derechos Humanos en The Mauritanian, que se estrena este viernes 12 de febrero

Jodie Foster (de pie) y Shailene Woodley en una escena de The Mauritanian.
Jodie Foster (de pie) y Shailene Woodley en una escena de The Mauritanian.
Foto: STXfilms

Mohamedou Ould Slahi pasó más de 14 años encarcelado en Guantánamo sin que el Gobierno de Estados Unidos presentara cargos contra él. Sus captores aseguraban que había participado en el reclutamiento de los terroristas que llevaron a cabo el ataque del 11 de Septiembre, pero este ciudadano de Mauritania, que fue torturado durante su confinamiento entre 2002 y 2016, nunca fue acusado formalmente.

Nancy Hollander, una abogada de Nuevo México especializada en Derechos Humanos, tomó el caso de Ould Slahi en 2005 y logró que en 2010 un juez ordenara su liberación. Pero el Departamento de Justicia apeló la decisión, lo que retuvo al mauritano en Guantánamo seis años más.

La historia de Mohamedou Ould Slahi llega ahora al cine en “The Mauritanian”, basada en las memorias que el propio recluso escribió en Guantánamo. El papel de Hollander recae en Jodie Foster, que acaba de recibir su decimo primera nominación a los Globos de Oro por su interpretación. La lista de premios (76) y nominaciones (199) de esta actriz californiana es tan larga que en Wikipedia tienen su propia página separada de su biografía.

La dos veces ganadora del Óscar nos atendió desde Los Ángeles para charlar sobre “The Mauritanian”, sus personajes y cómo selecciona sus proyectos.

Pregunta: La historia de Mohamedou no sólo es una historia real, sino que es muy reciente y ocurrió en un momento en que este país estaba poniendo atención a Guantánamo. ¿Cómo pudo pasar esto durante tantos años incluso con la opinión pública hablando sobre Guantánamo?

Jodie Foster: Yo no sabía nada sobre Guantánamo. Apenas sabía que estaba ahí, que Obama quería cerrarlo, que había gente detenida allí… Pero no puse atención. Y como una americana que vivió el 9/11, me sorprendí mucho cuando leí el guion, el libro. No sólo por los hechos, sino también por el personaje de Mohamedou. Eso fue realmente lo que me atrajo, la historia de este hombre excepcional atrapado en esta injusticia.

A veces necesitas esos 20 años para mirar atrás a nuestra historia, a un tiempo en que nuestro país estaba lleno de miedo y terror, y poder decir: OK pero, ¿dónde nos equivocamos?, ¿cuál fue el momento en el que perdimos nuestra esencia? Claramente, lo que dice la película y lo que yo creo es que en un momento de crisis como éste, de miedo y terror, lo primero que se debe hacer es cumplir la ley y la Constitución. Está ahí específicamente para eso. En cambio, el Gobierno estaba tan cautivo de las emociones que abrió la ventana y lanzó la Constitución. Tenemos mucho que aprender de ese periodo.

Tahar Rahim interpreta a Mohamedou Ould Slahi.
Tahar Rahim interpreta a Mohamedou Ould Slahi. / Foto: STXfilms

P.: Esto empezó durante la Administración Bush, pero continuó con Obama…

J.F.: Un juez dejó ir a Mohamedou, dijo que no había razón para retenerle, no había evidencias contra él. “Es un hombre libre”, dijo. Pero la Administración Obama lo retuvo seis años más. Sin motivo.

P.: ¿Cuál fue la participación de Nancy Hollander en la película?

J.F.: Nancy es una persona increíble. Es un héroe para cualquiera a quien le importe la justicia social. Y es todo un personaje con muchas contradicciones, con su barra de labios, sus uñas, cazadoras de piel… Le gusta manejar autos deportivos. Y al mismo tiempo es esta mujer metódica, calmada, eficiente. Yo le dije que no iba a hacer una imitación de ella, porque la mayoría de la gente no la conoce de todas formas, no la reconocerían por la calle. Y que iba a exagerar algunas cosas de ella y contener otras. Era importante para mí que mi Nancy fuera más odiosa que la Nancy real, mucho menos educada, porque creo que ayudaba a contar la historia de Mohamedou. Nancy va cambiando porque le conoce a él. Y creo que eso fue verdad en la vida real. Nancy cambió mucho por él. Pero en la película necesitábamos verlo de una forma amplificada.

P.: El director, Kevin Macdonald, ha hecho tanto ficción como documentales. Incluso ganó un Óscar a Mejor Documental. ¿Qué aporta esa experiencia a The Mauritanian?

J.F.: És el director correcto para esta película. Tiene un fuerte espíritu de documentalista. Es muy curioso e investiga muchísimo. Está interesado en el punto de vista de todos. Le interesa el punto de vista del Ejército, como el del coronel Couch. Trata con dignidad a cada uno de los personajes, lo que creo que es esencial. Y a la vez tiene un fuerte sentido cinematográfico. Sabe que es más importante emocionar que seguir el orden cronológico de los hechos. Es capaz de mantener un balance entre ambas cosas.

Shailene Woodley interpreta a Teri Duncan, la ayudante de Nancy Hollander en el caso.
Shailene Woodley interpreta a Teri Duncan, la ayudante de Nancy Hollander en el caso. / Foto: STXfilms

P.: En este momento de tu larga y exitosa carrera, ¿qué buscas en un proyecto?

J.F.: Nunca lo sé hasta que lo veo. Me gusta aprender cosas. Si siento que me emociono y me obsesiono… Me gustan las grandes ideas que supongan un reto y me estimulen. Y que me hagan plantearme muchas preguntas. También depende del director. A veces leo un guion que es muy prometedor y habla de ideas muy grandes, pero siento que el director no está a la altura de ese reto. Y viceversa: a veces hay un director con el que realmente quieres trabajar, pero no entiendes por qué está haciendo esa película. Así que hay que balancear esas dos cosas.

P.: También diriges. ¿En ocasiones te ofrecen un papel y cuando lo lees dices: “Realmente lo que me gustaría es dirigir esta película”? O al revés…

J.F.: ¡Eso me pasa todo el rato! Así fue con la primera que dirigí, “Little Man Tate” (1991). Me la ofrecieron como actor y dije: “Mira, quizá sí, pero lo que me gustaría es dirigirla”. Pero no me querían como directora y siguieron su plan. Entonces yo conseguí la financiación y les dije: “Tengo el dinero. Si me dejan actuar y dirigirla, podemos hacer la película”.