La prisión no debería ser una sentencia de muerte

Las prisiones del condado de Los Angeles enfrentan una catástrofe de salud pública. La población encarcelada debería reducirse drásticamente para proteger a toda la comunidad. 

La prisión no debería ser una sentencia de muerte
Presos en la Cárcel Central de Los Ángeles.
Foto: JEFF GRACE / La Opinión

El Condado de Los Angeles tiene la dudosa distinción de albergar a la población más grande de presos en el país. En un día común, aproximadamente 17,000 personas, se encarcelan en las prisiones de nuestro condado. La mayoría, por no conseguir pagar la libertad bajo fianza, . Ya adentro, el individuo está aislado del resto del mundo, en un mundo donde abunda la violencia. Estas condiciones deplorables solo han empeorado desde marzo pasado, cuando comenzó la propagación descontrolada del COVID-19 dentro de las prisiones. 

Como miembro de la Comisión Ciudadana de Vigilancia al Sheriff del Condado de Los Angeles, he estado vigilando las condiciones de las prisiones, con resultados alarmantes.

Las prisiones del condado de Los Angeles son incubadoras mortales del virus, y lo han sido desde el comienzo del brote al inicio del año pasado. Estas prisiones están sobre-pobladas y poco ventiladas. Los servicios médicos son inadecuados aún estando en sus mejores condiciones. Más preocupante, el acceso a pruebas del coronavirus es inadecuado, aún si las personas muestran síntomas de COVID-19.

Hasta que el distanciamiento social, el servicio medico adecuado, y la disponibilidad de mascaras, desinfectante, y suministros de limpieza, se conviertan en estándar, el Departamento del Sheriff del Condado de Los Angeles carece de medios efectivos para asegurar la salud y protección, tanto de su personal como de las personas en custodia. 

Desafortunadamente, estas  fallas han concluido con nueve fallecimientos relacionados a COVID-19 reportados dentro de la prisión, agravando aún más la realidad a la que nos despertamos cada día. Desde el 15 de diciembre, 3,730 individuos encarcelados y 1,602 empleados han resultado positivos en las pruebas de COVID-19.

Sin embargo, debido a las pocas pruebas que son llevadas a cabo en prisión, existe una alta probabilidad de que el numero de los presos contagiados con el virus sea significativamente más elevado . Si no cambia la manera de operar las prisiones, las muertes por COVID-19 podrían duplicarse. 

La implementación de estrategias que mitiguen el daño y eviten la propagación de COVID-19 dentro de las prisiones es nuestra responsabilidad colectiva. Con ese fin, la comisión ha propuesto recomendaciones para enfrentar al COVID-19 en las prisiones de nuestro condado.

Hemos recomendado medidas tales como implementación universal de pruebas,y del distanciamiento social, promover el uso de la máscara, e imponer prácticas higiénicas adecuadas. Además, lograr que los procedimientos judiciales se efectúen por video. Más importante aún, hemos recomendado una drástica reducción de la población carcelaria, particularmente de quienes se encuentran en las categorías de alto riesgo.

Esperamos que nuestras recomendaciones se consideren seriamente y sean implementadas a la rapidez posible.

Priscilla Ocen is a  Member, L.A. County Sheriff Civilian Oversight Commission