El nuevo plan de vacunas de California debe hacer más para proteger a comunidades vulnerables

Se deben usar datos clínicos para saber dónde se necesitan más las inmunizaciones

El nuevo plan de vacunas de California debe hacer más para proteger a comunidades vulnerables
Residentes de comunidades vulnerables no puedesn esperar más para vacunarse. / Archivo.
Foto: Aurelia Ventura / Cortesía

Hace poco, California tomó un paso importante en sus esfuerzos de vacunación equitativo al actualizar su póliza para reservar gran parte de las vacunas disponibles del estado para comunidades desfavorecidas.

Pero lo que aún falta en el plan, es un sistema científico para determinar el número exacto de dosis necesarias en cada una de esas comunidades.

Para resolver ese desafío, California debe basarse en datos clínicos reales para medir cuántas personas de alto riesgo viven en las áreas más vulnerables del estado.

Actualmente, la nueva estrategia de asignación de California reserva 40% de todas las vacunas disponibles para casi 400 códigos postales que ocupan en el estado el lugar más bajo en el Índice de

Lugares Saludables (HPI) –– una medida de bienestar socioeconómico que tiene en cuenta factores económicos, educativos, de vivienda y de transporte.

El otro 60% de vacunas serán distribuidas según el tamaño de la población prioritaria en las zonas predeterminadas.

No obstante, usar el índice HPI para reservar dosis para comunidades desatendidas no es suficiente.

De hecho, solo en el condado de Los Ángeles, la nueva póliza del estado podría dejar al 76% de ciudades con déficits de dosis. Y el 90% de las ciudades vulnerables al déficit tienen poblaciones minoritarias significativas.

Para evitar déficits agudos en las comunidades más afectadas por el COVID-19, California debe usar datos clínicos para medir el nivel preciso de riesgo y necesidad en áreas vulnerables.

Con el uso de datos clínicos reales, los funcionarios estatales pueden determinar la prevalencia de la enfermedad en un área específica.

Además de mejorar las decisiones de distribución, estos datos pueden ayudar a los funcionarios identificar el nivel de participación de cada individuo con el sistema médico —como por ejemplo, saber si en el pasado han recibido otras vacunas.

Sé de experiencia personal que es posible incorporar datos clínicos de contribuyentes de atención médica en el sistema de distribución de vacunas en California.

También se que es posible hacerlo rápidamente.

Mientras las vacunas estaban siendo aprobadas, mi empresa completó un proyecto para el Departamento de Salud y Servicios Humanos en solo días que identificó a los Californianos con mayor riesgo. También, vías óptimas para alcanzarlos, como farmacias locales o proveedores de atención primaria, una vez que las vacunas estuvieran disponibles.

Nuestra herramienta de inteligencia artificial referente a COVID-19 se basa en tres fuentes clave de datos: reclamos clínicos de los contribuyentes de atención médica, determinantes sociales de la salud (SDOH) —que son condiciones en los entornos donde viven las personas que afectan directamente a su salud, como el acceso a alimentos frescos y la calidad del aire y el agua— y literatura médica revisada sobre COVID-19 y otros tipos de coronavirus.

Esto nos ayuda a entender dónde residen los Californianos más vulnerables a COVID-19 y cómo podemos evitar que terminen en el hospital.

Un plan de distribución basado en datos clínicos es lo que se necesita a medida que continúan los esfuerzos de vacunación.

Hace poco, el presidente Biden instruyó a que todos los adultos sean elegibles para ser vacunados antes de mayo. Pero antes de eso, se debería encontrar un proceso más preciso para evitar hospitalizaciones y muertes prevenibles entre los más vulnerables.

Estas personas no tienen el lujo de esperar más, en muchos casos, es una cuestión de vida o muerte.
Sin un sistema científico para medir el riesgo en las comunidades vulnerables, muchos de los más vulnerables en California seguirán quedándose atrás.

Para vacunar a los Californianos de manera equitativa y eficiente, los funcionarios de salud deben considerar enmendar el plan de distribución del estado para incorporar datos clínicos.