La Semana de las Víctimas del Crimen debe dirigirse a todas las sobrevivientes del crimen

Hay más de 39,000 personas que cumplen cadena perpetua, incluyendo 5,000 individuos sin libertad condicional, en California

Presos en la Cárcel Central de Los Ángeles.
Presos en la Cárcel Central de Los Ángeles.
Foto: JEFF GRACE / La Opinión

El término “derechos de las víctimas” se utiliza a menudo para promover una agenda dura contra la delincuencia y pro-cárcel, sin tener en cuenta lo que los sobrevivientes de la delincuencia realmente quieren cuando se trata de la rendición de cuentas y la seguridad pública, y qué nos ayuda a sanar.

Viví la primera mitad de mi vida siendo abusada por mi padre y luego por mi esposo, sólo para vivir la segunda mitad de mi vida encarcelada, víctima una vez más – esta vez del sistema legal criminal de California. Estuve encarcelada durante décadas debido a los repetidos fracasos del sistema para entender mi experiencia como víctima de violencia doméstica y la falta de oportunidades para un camino después de una vida pasada entre rejas.

Aunque me concedieron la conmutación en 2017, muchos como yo todavía están tras las rejas. California debería impulsar una verdadera reforma de sentencias, un esfuerzo promovido por el Fiscal de Distrito de Los Ángeles George Gascón.

Reconsiderar largas sentencias ahorraría a California miles de millones de dólares que podrían ser desviados de nuestro sistema penitenciario e invertidos en nuestras comunidades, proporcionando los servicios que los sobrevivientes del crimen han estado pidiendo: programas comunitarios de prevención de la violencia, tratamiento informado por traumas y servicios de emergencia para crisis de salud mental.

Demasiados han sido víctimas del sistema jurídico penal. Esta es la razón por la que varios de nosotros nos unimos recientemente para hablar en nombre de las miles de voces nunca oídas de víctimas y sobrevivientes actualmente encarcelados, o que han perdido a sus seres queridos por la brutalidad policial y han sido víctimas de nuevo por un sistema que se niega a responsabilizar a las fuerzas del orden. Todos debemos trabajar para expandir y redefinir lo que significa ser una víctima del crimen.

En 1987, fui condenada a cadena perpetua sin libertad condicional por un delito que no cometí. Sabía que mi hermano planeaba hacerle daño a mi marido, pero no sabía que eventualmente lo mataría. En ese entonces, no me consideraban una víctima. Los fiscales dijeron al jurado que ayudé a mi hermano a matar a mi marido para cobrar un seguro. Pero la realidad es que sufría traumas a puertas cerradas.

Pasé años entre rejas tratando de aceptar que en realidad fui víctima de un crimen, no una perpetradora. Enfrenté las consecuencias de la ignorancia de nuestro sistema judicial, y me uní a los exitosos esfuerzos para reconocer el Síndrome de la Mujer Maltratada, como una forma admisible de testimonio en California en 1991, y empecé a organizarme con la Coalición de Mujeres Prisioneras de California, abogando para poner fin a la criminalización de las sobrevivientes.

Desafortunadamente, el éxito de esos esfuerzos no se aplicó retroactivamente a sobrevivientes como yo. Es por eso que apoyo la Propuesta de Reforma SB 300, que tiene como objetivo restaurar la discreción a los jueces de California para imponer sentencias que permiten a las personas ganar la libertad condicional.

Mientras continuaba viviendo tras las rejas, me privaron de rehabilitación, unificación familiar, programas vocacionales y educativos ofrecidos a otras personas encarceladas porque el estado me consideraba una pérdida de tiempo y dinero.

Hay más de 39,000 personas que cumplen cadena perpetua, incluyendo 5,000 individuos sin libertad condicional, en California. Aquellos que cumplen cadena perpetúa sin sentencia de libertad condicional, incluyendo mayores de 60 y 70 años de edad;

Actualmente, no tienen oportunidades de demostrar que han sido rehabilitados y no representan una amenaza para la comunidad.

Hay miles de personas como yo en California – hombres y mujeres que sufrieron años de abuso antes de sus condenas – y no puedo quedarme de brazos cruzados mientras están encarcelados por crímenes de los que fueron víctimas.

Mi historia es de abuso recurrente, pero éste no tiene que ser el caso para otros como yo. California debe superar su adicción a las sentencias excesivas, y ese proceso comienza con reformas de sentencia.

La Semana Nacional de los Derechos de las Víctimas del Crimen fue del 18 al 24 de abril.

(*) Susan Bustamante salió en el 2018 de la cárcel y actualmente es residente del condado de LA.