Trabajadores latinos y asiáticos, afectados por el covid-19 y sus empleadores

Un estudio de la Universidad de California Berkeley señala las carencias y abandonos que han afectado a trabajadores inmigrantes durante la pandemia

Trabajadores latinos y asiáticos, afectados por el covid-19 y sus empleadores
Araceli Nava, residente de la ciudad de Richmond, se contagió de covid-19 en su trabajo en un McDonald’s. (Cortesía Fight for $15)
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Berkeley, CA – El  covid-19 no solo ha afectado la salud de millones sino que también ha causado estragos en la situación laboral de miles de trabajadores inmigrantes, especialmente latinos y asiáticos, en San Francisco y el resto del Estado.

A pesar de esto, un reciente estudio dado a conocer en esta ciudad al este de la Bahía ha revelado que empleadores del Área de la Bahía y de California en general se han negado a ofrecer a sus trabajadores protecciones en contra del coronavirus, información sobre la pandemia y algunos hasta han tomado represalias en contra de trabajadores que han hablado o denunciado los problemas de salud en sus lugares de trabajo.

Los trabajadores de bajos ingresos, que se desempeñan en áreas en donde corren mayor riesgo de contraer y morir a causa del virus, tienen miedo a las represalias si informan sobre la pandemia. Muchos de ellos, que ganan menos que el salario mínimo, no han recibido la información básica de parte de sus empleadores sobre cómo defenderse y evitar la propagación del covid-19, o la información sobre licencias médicas.

Llamado ‘Pocas opciones, muchos riesgos: Trabajadores asiáticos y latinos de bajos salarios en la pandemia de covid-19’, el estudio fue preparado por el Programa de Salud Laboral de la Universidad de California Berkeley (LOHP siglas en inglés), junto a Asiáticos-Americanos Promoviendo la Justicia y la Junta Sobre el Derecho Asiático (ALC siglas en inglés) y se basó en entrevistas y un cuestionario a más de 630 trabajadores.

El estudio comprueba de una forma científica que la pandemia ha afectado principalmente a las comunidades inmigrantes, especialmente a las asiáticas y latinas, y recomienda aumentar las protecciones y beneficios laborales, acceso a las vacunas, aumento de las licencias médicas, protección contra las represalias, hacer cumplir las leyes laborales, aumentar personal y recursos para las agencias de control laboral, educar a los trabajadores sobre sus derechos y medidas de seguridad y promover y aumentar la representación sindical y los comités de seguridad y salud.

“Nuestra intención es que [el estudio] sea una herramienta para que podamos mejorar las condiciones laborales”, dijo Alejandra Domenzain, coordinadora del Programa de Salud Ocupacional Laboral de la Universidad de California en Berkeley y una de las principales autoras del estudio, junto a Helen Chen, Winifred Kao, Victoria Chan y Kevin Lee.

Domenzain dijo que hay pequeñas industrias en donde se contrata a trabajadores inmigrantes, personas de color y mujeres. Para las trabajadoras domésticas, el personal de limpieza, los que trabajan en restaurantes de comida rápida, en todos esos sectores “es común que las condiciones laborales sean malas”, dijo.

El estudio también incluyó entrevistas de largo aliento con ocho trabajadoras de diversas partes del Estado. Una de ellas, Araceli Nava, es residente de la ciudad de Richmond, al este de la bahía. Nava se contagió con el coronavirus, comentó, debido a la escasa seguridad en su lugar de empleo de comida rápida McDonald’s.

“Yo me contagié porque no se tomaron las medidas adecuadas. No siguieron el protocolo…, dejaron a una manager trabajar toda una semana enferma con calentura, gripe y tos. Ella fue la que nos infectó a todos. Hubo máscaras y desinfectantes pero el protocolo no fue seguido como tenía que haber sido. Primero, corren el riego con la vida de uno, del trabajador; segundo, con toda la comunidad: y tercero con nuestras familias porque si nosotros nos infectamos. ¡Cuánta gente infectamos más!”, indicó Nava.

Alejandra Domenzain, coordinadora del Programa de Salud Ocupacional Laboral de la Universidad de California en Berkeley. (Cortesía Fight for $15)

La iniciativa de Ley de Recuperación Rápida AB-257, que ya se encuentra en el proceso de discusión en la Asamblea estatal, crea un consejo en el sector de comida rápida para negociaciones laborales entre los trabajadores, la industria y el gobierno y hace que las grandes corporaciones de comida rápida asuman sus responsabilidades y garanticen restaurantes seguros y reglamentados.

Alrededor del 59% de los trabajadores de restaurantes encuestados dijo que no podía mantener la distancia requerida y el 17%, (uno de cada cinco) informó que se les pagaba menos del salario mínimo estatal de $12 por hora. Solo el 12% de las trabajadoras domésticas y de cuidado de salud en casa que respondieron a la encuesta reciben mascarillas N-95 regularmente y casi tres de cada cinco trabajadores no recibieron información de los empleadores sobre su derecho a utilizar licencia médica por covid-19, pudiendo haber recibido información engañosa o incompleta.

Domenzain dijo que el acoso y la violencia física por parte de clientes es un hecho real que sufren los trabajadores. “¿Qué va a hacer un trabajador de un supermercado cuando entra alguien sin mascarilla? No hay un gerente, no hay un plan y muchas personas se ponen agresivas. Hay más riesgo de violencia cuando los trabajadores tienen que hacer cumplir los protocolos del covid-19”, dijo.

Por su parte, Nava le envió un mensaje al gobernador Gavin Newsom: “Tiene que aprobar la ley y poner medidas más estrictas con las empresas de comida rápida como Mac Donald’s, para que no exista ese sistema tan abusador hacia los trabajadores. Nosotros venimos a trabajar, no venimos a robar y merecemos un trato digno”.

El estudio se encuentra en internet en tres idiomas, español, chino e inglés, en: www.advancingjustice-alc.org/news_and_media/covid-workers-report/.