Boutique y galería buscan incrementar apoyo a los migrantes

Minority Humanitarian Foundation ayuda a las personas que vienen escapando de la pobreza y la violencia de sus países

Mark Lane, coordinador de la Fundación Minoritaria Humanitaria.
Mark Lane, coordinador de la Fundación Minoritaria Humanitaria.
Foto: Manuel Ocaño / Impremedia

Una fundación que ha ayudado en tres años a docenas de miles de migrantes en ambos lados de la frontera está por inaugurar una boutique y galería; un negocio con el que planea reunir fondos para apoyar aún más a la comunidad migrante e inmigrante necesitada.

“Cada semana llevamos alimentos a cuatro albergues migrantes que, en total, deben tener unas mil personas; durante la pandemia apoyamos el proyecto de Mesa de Justicia y Esperanza, donde miles de personas toman los alimentos que necesitan en la zona latina de Logan y Sherman Heights” de San Diego, dijo a La Opinión el coordinador de la fundación, Mark Lane.

Pero el proyecto que más caracteriza a la Fundación Minoritaria Humanitaria es el apoyo que dan a los migrantes cuando salen de los centros de detenciones en California.

Familia de Mauritania fue apoyada por la fundación.

La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) simplemente libera en las calles de San Diego o de El Centro, California,  a personas de África, de Medio Oriente, de Europa del Este, de Latinoamérica, sin que los migrantes que recién salen de centros de detenciones tengan dinero, conocidos o conocimiento del inglés.

El ICE regularmente libera a los detenidos en horas de la noche, la mayoría de las veces cerca de la media noche, y entonces Lane va de San Diego a recogerlos, a menudo a Otay Mesa, pero también a El Centro, a unas 150 millas de distancia.

En los centros se ha corrido la voz de que la fundación les apoya. Generalmente Lane o la cofundadora de la fundación Julie Kramer, recogen a los migrantes, donde quiera que los abandona el ICE. Ambos iniciaron la fundación en noviembre del 2018.

“En tres años hemos ayudado a unos 4,000 migrantes; les proporcionamos hospedaje, alimentación, servicios médicos, les compramos boletos de avión para que lleguen con sus familiares en Estados Unidos”, muchos de ellos se dirigen a Los Ángeles, explicó Lane.

La Boutique también es una galería de dibujos del caricaturista Lalo Alcaraz.

Para la mayoría de las operaciones de ayuda, la fundación se coordina con otras organizaciones y con albergues, pero, de acuerdo con Lane, el proyecto de boutique y galería permitiría que la fundación incremente sus actividades y su campo de acción.

“Hay días que son raros en los que no ayudamos a nadie, porque nadie parece necesitarnos, pero casi siempre tenemos muchas cosas qué hacer y queremos ayudar todavía más”, explicó Lane, un estadunidense anglosajón que por un tiempo vivió en México y habla español con facilidad.

Varios seguidores de la fundación ya han donado objetos y colecciones de artículos de calidad.

El cartonista o caricaturista Lalo Alcaraz, con quien Mark Lane creció en el vecindario de Spring Valley en San Diego, participa con la primera exposición, que incluye muchas de sus obras más conocidas sobre dreamers, el muro  y otros tema de migración.

El artista Joaquín Junco, avanza mientras tanto en un mural que se va a expandir por las cuatro paredes de la galería cerca del techo.

Por fuera el muralista Mario Chacón también avanza en una obra.

Mark Lane recordó a La Opinión cómo comenzó su dedicación a apoyar a la comunidad inmigrante.

En agosto del 2014, Lane y su familia vieron en noticieros que un grupo de californianos anglosajones apedreaba un camión que transportaba menores de edad inmigrantes a un centro de detención temporal en Murrieta.

Un par de días después, Lane y su familia, su esposa y dos hijos pequeños, ofrecieron su casa a una madre de familia guatemalteca y sus dos niñas pequeñas quienes carecían de todo, incluso de zapatos, al entrar a California en busca de asilo.

Apenas horas después, Mark Lane recibió amenazas de muerte. Desconocidos subieron a redes sociales las fotografías de sus hijos, dos de ellos entonces menores de cinco años, y lo llamaron traidor a la raza blanca, entre múltiples ofensas.

Las amenazas hicieron mella por un tiempo a la familia. Lane perdió su pequeño negocio familiar de venta de pescado fresco y restaurante de platillos de pescado y mariscos. Poco después también perdió su casa.

Pero Lane decidió enfrentar la situación. A veces salía a la calle o subía en redes fotos selfies con una gorra que lo identificaba como “traidor blanco”. Y de la forma en que ayudar a tres pobres migrantes le generó enemigos, también comenzó a recibir el apoyo de la comunidad.

“Todavía me mandan amenazas de muerte”, platicó Lane a La Opinión, “pero es increíble la resistencia que puede alcanzar la mente humana, el ser humano”, comentó.

A los 56 años de edad, Mark Lane acaba de entregar esta semana su última tarea en la Universidad Estatal en San Diego, una investigación sobre los abusos a los derechos humanos durante la pandemia.

Las redes sociales de la Fundación Minoritaria Humanitaria están llenas de fotos de migrantes a los que ayuda y de alimentos que entrega a grupos que los hacen llegar a quienes más necesitan.

También hay cientos de mensajes como este de Kamoa Moss, “Tan conmovedor ver todas estas publicaciones. Gente ayudando a la gente. Concepto bastante simple. ¡Todos ustedes restauran mi esperanza en la humanidad!”.

O este mensaje de Ana Hart sobre un migrante de Sudán recién liberado, “Gracias por cuidar de otra pobre alma, y bienvenido a su nuevo hogar”.