Centro ayuda a afectados de la explosión en Sur LA

El lugar ofrece chequeos médicos y medicinas de manera gratuita, además de recursos para alimentos y vivienda temporal; entérate cómo contactarlos

El centro de asistencia local Trinity para damnificados de la explosión. (Jacqueline García/La Opinión)
El centro de asistencia local Trinity para damnificados de la explosión. (Jacqueline García/La Opinión)
Foto: Impremedia

El centro de recreación Trinity, en el sur centro de Los Ángeles, actualmente sirve como lugar de asistencia para los damnificados de la explosión de pirotecnia ilegal registrada el 30 de junio cerca de la intersección de las calles 27th y San Pedro.

El centro temporal, que abrió sus puertas el domingo, es el lugar designado para que las víctimas presenten reclamos por daños a la propiedad y pertenencias personales, así como para recibir recursos sobre cómo hallar alimentos, vivienda temporal, ayuda para la salud mental, entre otros.

La clínica móvil St. John’s Well Child & Family Center llegó el martes a petición del concejal del área Curren D. Price y la supervisora del condado de Los Ángeles Holly Mitchell para revisar la salud de los residentes.

“Estamos ayudando a las familias impactadas con exámenes de oído, chequeos físicos, vacunas contra el Covid-19 y medicamentos para quienes dejaron medicinas en sus casas”, dijo Mario Chávez, portavoz de St. John’s. “Todo esto es sin ningún costo y sin importar el estatus legal”.

Añadió que el objetivo principal del centro de asistencia es que todos los residentes del área que hayan sido afectados por la explosión reciban la ayuda necesaria.

Secuelas de la explosión

Preocupada por su salud Lucia González llegó este martes al lugar a buscar ayuda médica. La mujer de 66 años vive cerca del bulevar Adams y la calle San Pedro, a menos de una cuadra de distancia del área afectada.

Aseguró que el día de la detonación nadie llegó a informarle si debía evacuar y ella estaba en su hogar viendo la televisión.

“De pronto, escuché un gran golpe como que tiraron una roca encima”, expresó. “Yo me hinqué para pedirle al Señor [Dios] que me ayude y que ya no temblara”.

Después del estruendo, dice que se quedó paralizada del susto, al punto que ni siquiera pudo salir de su cuarto para ver qué ocurría afuera. Cuando volvió en sí le llamó a su hija pero cuenta que nadie llegó a tocar su puerta hasta al día siguiente.

“Yo estaba toda acalambrada, con ansiedad, me temblaban las canillas y el zumbido en el oído”, dijo González.

Miguel Dávila es otro residente afectado. Tiene tres hijos y su esposa, cinco meses de embarazo. El edificio donde vivían está casi al frente de donde se encontraba el camión que explotó. Poco antes de la detonación dijo que agentes del Departamento de Policía (LAPD) les notificaron acerca del plan.

“Así que nos fuimos todos a hacer las compras del mercado… Pero cuando regresamos y todavía no pasaba nada”, contó Dávila.

Al poco, tiempo escuchó un estruendo extremadamente fuerte que hizo que el edificio completo temblara.

“En ese momento solo agarré a mis hijos y a mi esposa y salimos corriendo. Los subí en la camioneta y salí por el callejón”, dijo Dávila.

Después del incidente se les prohibió la entrada a su hogar y la familia completa tuvo que dormir dentro de su vehículo.

Al próximo día les dijeron que no podrían entrar por un tiempo indefinido y les ayudaron a conseguir un hotel para quedarse. Sin embargo, para el martes Dávila dijo que sus hijos ya estaban desesperados por regresar a casa.

“Desde ese día siento dolores de cabeza detrás del oído y por eso vine para chequearme que todo esté bien”, indicó.

Agregó que lo que más le preocupa es que acababan de pagar la mensualidad de la renta de su apartamento y se quedaron sin dinero.

“Ahora, no tenemos para movernos a otro lugar”, dijo el padre de familia.

Lucia González quedó afectada por la explosión. (Jacqueline García/La Opinión)

El sospechoso

Arturo Ceja III, de 26 años y sospechoso de tener la pirotecnia en su hogar, compareció ayer ante la corte y se fijó una fianza por lo que se esperaba quede libre la noche de ayer.

Fue acusado de un cargo federal por transportar ilegalmente toneladas de explosivos, incluyendo los dispositivos caseros peligrosos que fueron detonados por la policía, provocando la explosión masiva que destruyó el vehículo de contención donde se encontraba la pirotecnia e hiriendo a 17 personas.

De ser encontrado culpable, Ceja enfrenta una sentencia de hasta 10 años en prisión; deberá volver a la corte el 2 de agosto.
Inicialmente autoridades habían dicho que se encontraron alrededor de 5,000 libras de pirotecnia ilegal pero el Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) dijo el fin de semana que Ceja tenía acumulados 32,000 libras de fuegos pirotécnicos en su patio debajo de una carpa y muy cerca de parrillas de asar comida.

El área donde ocurrió la explosión continúa cerrada. (Jacqueline García/La Opinión)

Buscan justicia

El consejo vecinal del sur centro de Los Ángeles aprobó una resolución el lunes para presionar a la ciudad a que identifique a los responsables de la decisión de detonar los explosivos en medio de un barrio residencial.

De igual forma, el concejal Price dijo estar consternado por el caos causado a la comunidad. Añadió que la ciudad tendrá que pagar los gastos de recuperación.

“Queremos asegurarnos de que, en conjunto, habrá un proceso de reclamo… Estamos hablando con el alcalde y con el fiscal de la ciudad para acelerar ese proceso. No queremos alargarnos durante mucho tiempo”, expresó.

Indicó que mientras examinaba el área, que aún continúa cerrada, se sintió como si estuviera en una zona de guerra y cuestionó si hubo negligencia involucrada.

“Todas las personas con las que he hablado, se preguntan si este habría sido un protocolo aceptable en las áreas más prósperas de la ciudad”, recalcó.

El Centro de Asistencia Local Trinity está localizado en 2415 Trinity Street y está abierto de 9 de la mañana a 4 de la tarde.

Para más información llame al (213) 486-8137 o a la oficina del concejal Price al (323) 846-2651.