Cuadernos y mochilas, una ayuda para el regreso a clases

Centro en en condado de Orange da útiles a niños con necesidades especiales y a familias de bajos ingresos

Los hijos de Verónica Jiménes (d), de 14, 11 y 6 años, recibieron ayer sus mochilas con útiles. / fotos: Jorge Luis Macías.
Los hijos de Verónica Jiménes (d), de 14, 11 y 6 años, recibieron ayer sus mochilas con útiles. / fotos: Jorge Luis Macías.
Foto: Impremedia

Cerca de 240 familias, cuyos hijos presentan alguna discapacidad de desarrollo, recibieron este sábado la alegría de tener mochilas, lápices, plumas y libretas nuevas para el retorno a clases en el Centro Regional del condado de Orange (RCOC).

Los niños elegidos fueron previamente identificados entre familias de bajos ingresos que reciben servicios educativos conforme a las necesidades de su Programa Educativo Individualizado (IEP).

Una de esas familias fue la de Yeni Clavel, una mujer originaria del estado mexicano de Puebla y quien trabaja en una bodega.

“Solo si me dan overtime [horas extras] puedo sacar máximo 600 dólares, de lo contrario es menos”, dice.

Agrega que con sus hijos de 17, unos gemelos de 11 y una niña de 9 —todos en edad escolar— es difícil costear todos los gastos de la casa a pesar de contar con el ingreso de su esposo, quien trabaja en la compostura de autos chocados.

Por ello, la entrega de útiles de ayer le fue de mucha ayuda, ya que en cuadernos y otros, “te puedes gastar hasta 200 dólares”, indica.

“En RCOC atendemos discapacidades del desarrollo en muchas áreas con terapia ocupacional y del habla; además de terapia física y diferentes áreas de ayuda con el sistema escolar”, declaró a La Opinión, Larry Landauer, director ejecutivo del Centro Regional del condado de Orange.

Este lugar es una de las 21 organizaciones privadas sin fines de lucro contratadas por el Estado de California para coordinar servicios y apoyos de por vida para personas con discapacidades del desarrollo y sus familias.

Actualmente, el RCOC presta servicios a más de 22,000 residentes con discapacidades del desarrollo —como autismo, epilepsia, parálisis cerebral y discapacidades cognitivas intelectuales— y a sus familias en el condado de Orange.

“Esta entrega de útiles escolares nos entusiasma mucho… Todos sabemos lo difícil que puede ser la carga económica adicional para que los niños vayan a la escuela”, añadió Landauer.

“Así que este evento anual [este es el séptimo] es algo muy significativo y útil para muchas de nuestras familias hispanas u otras familias que están teniendo desafíos con la economía”.

YeniyClavel y sus cuatro hijos junto al director ejecutivo del Regional Center of Orange County, Larry Landauer (d).

Regreso a la escuela en medio de la pandemia

Debido a que la pandemia del coronavirus no ha sido controlada en su totalidad en California, por motivos de seguridad y de sanidad, la entrega los artículos escolares se realizó afuera del Centro Regional del condado de Orange.

“En mi casa, mi esposo, mis cuatro hijos y yo nos contagiamos de coronavirus”, expresó Verónica Jiménez, residente de Santa Ana y madre de Itzel (16 años), Ashley (10), Jason (6) y Jazmín, de 10 meses.

La mujer, originaria de Michoacán, México, dijo que ella y su esposo Camerino, además de su hija Itzel ya se vacunaron, a pesar de que crearon los anticuerpos tras haber contraído covid-19.

“Nos enfermamos todos pero tenemos que seguirnos protegiéndonos”, especialmente a Itzel quien alguna vez padeció de ansiedad y epilepsia, enfermedades que superó desde hace ocho años.

“Todos deberíamos vacunarnos para estar protegidos… Así, si te da la enfermedad es menos agresiva y yo no quiero que mis hijos se enfermen precisó Jiménez, consciente que la peligrosa y contagiosa variante Delta se está propagado.

En efecto, al viernes 22 de julio, cifras oficiales del Departamento de Salud Pública de California indican que la variante Delta ha enfermado a 3,342 personas.

Como los virus cambian constantemente a través de mutaciones que crean nuevas cepas de virus, la variante puede replicarse en el cuerpo a un ritmo más rápido que el virus original.

En el condado de Orange, el 24 de julio se registraron 358 nuevos casos de covid-19 y dos nuevas muertes. Estos números elevan la cantidad total de casos positivos a 259,973 (55.7% latinos) y 5,141 fallecimientos (46.4% de ellos eran latinos).

Las hospitalizaciones por COVID-19 en el condado de Orange también se han disparado hasta los niveles de mediados de marzo a medida que las tasas de vacunación se han estabilizado.

Más del 95% de los actualmente hospitalizados en el condado por coronavirus no están vacunados, dijo el director ejecutivo del condado de Orange, Frank Kim.

En la actualidad, 184 personas se encuentran hospitalizadas, 24 más que el viernes 23 de julio. De este total, 158 se encuentran en las Unidades de Cuidados Intensivos (ICU); es decir, 87 más desde el martes de esta semana.

Juana Ramírez le ayuda a su hijo Ethan a elegir una mochila durante el evento de este sábado.

“Vale la pena el riesgo”

Cargando en brazos a Ethan, de 3 años, Sandra Ontiveros, una madre soltera de Michoacán, México, acudió a la entrega de útiles escolares y escogió para su hijo una mochila verde-azul para el retorno a clases, el próximo 10 de agosto, que regresarán los alumnos a todas las Escuelas Públicas del condado de Orange.

Ontiveros, residente en la ciudad de Anaheim, contó a La Opinión que los médicos que atendían a su pequeño en su país natal nunca detectaron que el niño padecía de autismo.

“Solo me decían que era un niño muy feliz, pero como madre yo sabía que algo no andaba bien, así que me vine hace nueve meses a Estados Unidos y aquí pudieron diagnosticarlo correctamente”, dijo.

Durante el primer año de la pandemia, Sandra -quien trabaja como mesera en un restaurante- tuvo en casa a su niño, sin saber cómo ayudarle. Ahora, a pesar de la variante Delta, dice estar segura de que desea que el niño regrese a clases presenciales con sus maestras y terapeutas.

“Mi hijo retrocedió mucho en sus clases y ahora que van a regresar [aunque la pandemia sigue en curso], creo que vale la pena tomar el riesgo”.

Sandra Ontiveros dice que está contenta que su niño, quien tiene autismo, regrese a clases en agosto porque va a poder recibir educación y terapia.

Juana Ramírez, madre de Ethan Fernández, un niño autista de 11 años manifestó que sí tiene miedo de que él regrese a clases pero que confía en las autoridades.
“Es peligroso, pero la escuela está tomando medidas de seguridad para protegerlos”, expresó.

Por su parte, Patricia Serna, oriunda de Aguascalientes y madre de cuatro niños: Jayden (de 11 años), Damián (5) y los gemelos que tienen autismo, Emiliano y Valentino, de 4, opinó que su temor por el nuevo ciclo escolar obedece a que ninguno de ellos puede ser inoculado hasta ahora. “Me da más miedo por Jayden”, dijo la mujer ya que a la niña le falta un año para se elegible a la inoculación.

Entre tanto, Larry Landauer consideró que el reto más importante para el regreso a clases es retomar la importancia de la socialización de los niños, debido a que deberán respetar un distanciamiento social en un ambiente exterior durante cinco días a la semana y seis horas al día.

“Eso es algo que la pandemia se llevó durante un año… Las familias y los niños estaban agotados; no podían verse ni vivir esa experienciaque llamamos socialización y que es invaluable para todos”, dijo.

“Y aún más duro lo es para nuestra gente que tiene maestros de educación y asistentes especiales; ellos no tenían a esas personas porque todo fue puesto en cuarentena y encierro en el hogar”.