Editorial: Choque de dos culturas

Aplaudimos la decisión del presidente Joe Biden de declarar esta fecha como Día de Los Pueblos Indígenas junto al Día de Colón

Celebración del Día de los Pueblos Indígenas.
Celebración del Día de los Pueblos Indígenas.
Foto: Wikemedia Commons

La historia que construyeron nuestros ancestros, para bien y para mal, es la que nos lleva al día de hoy. Es importante conocerla para poder convivir con la idea de no repetir los errores anteriores y comprender, sin necesariamente aceptar, lo que fue el pasado para planear el futuro.

La conmemoración del 12 de octubre es el mejor ejemplo de ello.

 La fecha recuerda el encuentro de dos culturas. El choque de dos maneras de vivir entre los grupos indígenas del continente americano y los europeos. Hoy somos producto de ese hecho.

El resultado fue un cataclismo que terminó la vida de más de 500 millones de personas, ya sea por la avaricia de la riqueza, la crueldad del que se cree superior y las enfermedades. Se estima que los europeos trajeron la viruela, la peste bubónica, la varicela, el cólera, el resfriado común, la difteria, la gripe, la malaria, el sarampión, la escarlatina, las enfermedades de transmisión sexual, la fiebre tifoidea y el tifus.

Aplaudimos la decisión del presidente Joe Biden de declarar esta fecha como Día de Los Pueblos Indígenas junto al Día de Colón que, a diferencia del resto del continente, es un orgullo especial para los descendientes de italianos. Por esas cosas de la individualidad  estadounidense, celebran el origen del marino, ignorando la participación española en el emprendimiento.

Los latinoamericanos no podemos olvidarla. Pasaron más de 500 años y el rencor no cesa en muchos lugares. Las heridas del pasado parecen no haber cicatrizado para verlas como lecciones que todavía se van corrigiendo.

Esta fecha se cumple en momentos en que un importante sector anglo de Estados Unidos mira un presente distorsionado por ignorar el pasado. Se abraza a las mentiras que crean los ideólogos políticos que buscan asustarlos para ganar votos.

Para eso quiere convertir la historia que se enseña en las escuelas en una ficción. Hablar de la la esclavitud y los efectos de una segregación que prohibía el casamiento interracial hasta 1967 son considerados una agresión contra los blancos.

La mera mención de la palabra minoría y etnicidad en una escuela despierta entre algunos padres la indignación ignorante del que no sabe de lo que habla. Repiten como loros que la Teoría Crítica Racial que se enseña en la universidad de leyes, llegó a la escuela elemental.

No es bueno enseñar a los jóvenes una historia ideal blanca que no los prepara para la sociedad multicultural que comenzó hace más de cuatro siglos en esta tierras. 

La preocupación de los adultos por los cambios demográficos debe ser canalizada positivamente en vez de colocar la cabeza en el agujero como el avestruz para escapar de una realidad que es inseparable de su historia.