Con la democracia en riesgo, los inmigrantes nos muestran el camino

Es nuestra responsabilidad desempeñar un papel activo en la sociedad para protegerla

La embajadora Marie Yovanovitch luego de testificar en el proceso de juicio político contra el expresidente Donald Trump. / Getty.
La embajadora Marie Yovanovitch luego de testificar en el proceso de juicio político contra el expresidente Donald Trump. / Getty.
Foto: Getty Images

Hubo un profundo silencio cuando se abrieron las puertas ornamentadas de la gran sala de audiencias del Congreso y la embajadora Marie Yovanovitch tomó asiento frente a una docena de legisladores, con cupo lleno y con decenas de millones de personas viendo por televisión en todo el país. 

Yovanovitch acudió a Capitol Hill para testificar como parte del proceso del juicio político en contra del presidente Donald J. Trump, acusado de abusar los poderes de la presidencia al amenazar con retener la ayuda militar para Ucrania a menos que el presidente de ese país, Volodymyr Zelensky, iniciara una investigación contra Joe Biden para perjudicar sus posibilidades electorales. 

Durante las siguientes cinco horas, Yovanovitch, defensora de la anticorrupción, respondió preguntas sobre lo que sabía del esfuerzo de Trump para presionar a Ucrania y la campaña de los aliados del presidente para desacreditarla y destituirla. Fue un testimonio fascinante y presentado bajo la objeción de un presidente que le ordenó a los testigos que no comparecieran. Su valentía inspiró a otros a dar un paso al frente.

A lo largo de la audiencia, la embajadora sobrevivió a las preguntas partidistas de los republicanos alimentadas de las mentiras que Trump había difundido sobre su carácter y profesionalismo, e incluso un ataque directo de parte de Trump en Twitter, mientras veía desde la Casa Blanca.

Sin embargo, ella perseveró hablando con la verdad, incluso cuando significaba enfrentarse al hombre más poderoso del país. Cuando se levantó para dejar la sala al terminar su testimonio, la audiencia se levantó con ella en una inmensa muestra de respeto. 

Estas, son algunas de las historias que me propuse contar en mi nuevo libro, Midnight in Washington, historias de valentía y heroísmo que ofrecen un contrapunto conmovedor a los cuatro años de la presidencia de Trump y a las acciones de muchos otros que se traicionaron a sí mismos y a su país por la inmoralidad del presidente. 

Con la valentía de Marie Yovanovitch, del teniente coronel Alexander Vindman, de la doctora Fiona Hill y de muchos otros, encontramos esperanza para nuestro futuro en medio de un peligroso presente. Yovanovitch testificó que “Mis padres huyeron de los regímenes comunistas y nazistas. Habiendo visto, de primera mano, la guerra, la pobreza y el desplazamiento comunes en regímenes totalitarios, valoraron la libertad y la democracia que ofrecen los EE. UU. y que los Estados Unidos representan. Y me criaron para apreciar esos valores”.


O como dijo el teniente coronel Alexander Vindman, “aquí, lo correcto importa”.


Personas como Vindman, Yovanovitch y Hill representan lo mejor de Estados Unidos. Todos ellos emigraron a los Estados Unidos y buscaron una carrera en el servicio público para proteger nuestra democracia, y lucharon a pesar del inmenso peligro y riesgo que corrían por decir la verdad. A lo largo del primer juicio político de Trump, muchos de estos testigos que dieron la cara eran inmigrantes, algunos de los cuales entienden la persecución debido a las historias de sus propias familias. 

Así que, aunque sea medianoche en Washington, tengo fe en que superaremos este capítulo obscuro en nuestra historia. Somos un país tremendamente resiliente, lleno de gente valiente y de espíritu público.

Pero, lo que hagamos en este momento determinará cuánto tiempo durará este capítulo obscuro. Nuestra democracia está siendo amenazada de maneras que nunca hubiéramos imaginado hace unos cuantos años.

En lugar de aceptar pacíficamente el resultado de una elección libre y justa, los partidarios del ex presidente atacaron el Capitolio, con la intención de derrocar los resultados de la elección, instalando a Trump como presidente y subvirtiendo nuestra democracia.

Después de que esto fracasara, los líderes republicanos en el Congreso y en gobiernos estatales hicieron uso de la Gran Mentira de Trump para presionar a que se realizaran investigaciones farsantes sobre acusaciones falsas de fraude electoral, y aprobar nuevas leyes para privar del derecho al voto a las personas de color, basándose en una narrativa falsa de un fraude electoral masivo.

Ahora, como resultado, uno de los derechos más fundamentales de este país, el derecho al voto, el derecho sobre el cual todos los demás deben basarse, está siendo atacado por los republicanos que quieren dificultarle a los estadounidenses, especialmente a personas afroamericanas, hispanos e indígenas, que elijan a sus representantes. 

No todos podemos hacer lo que Marie Yovanovitch, Alexander Vindman y Fiona Hill hicieron al contar la verdad en un escenario tan grande, pero podemos seguir su ejemplo y buscar formas en nuestra vida para desempeñar un papel esencial en la protección de nuestra democracia. El poder y la responsabilidad son nuestros.

(*) El representante Adam Schiff representa al 28º distrito del Congreso de California, el cual incluye partes de Los Angeles, Burbank, Glendale, West Hollywood y Pasadena. Es también presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes y autor de Midnight in Washington: How We Almost Lost Our Democracy and Still Could.