‘La rosca se mantiene como una tradición’

Familias celebran el Día de Reyes con un delicioso pan, cuyo significado se aprende por generaciones cada 6 de enero

María Calderón y su hijo Alvaro Calderón llegaron a buscar su rosca de reyes el jueves. (Jacqueline García/La Opinión)
María Calderón y su hijo Alvaro Calderón llegaron a buscar su rosca de reyes el jueves. (Jacqueline García/La Opinión)
Foto: (Jacqueline García/La Opinión) / Impremedia

Ana Lilia Anaya llegó muy temprano a un supermercado, de la ciudad de South Gate, este juevescon el objetivo de comprar su rosca de reyes para llevársela a sus hijos antes de que despertaran. Aunque ya todos son mayores de edad, ella decidió reanudar sus tradiciones mexicanas.

“Mis abuelitos se vinieron jóvenes [a Estados Unidos] y decidieron adoptar tradiciones americanas, así que yo soy la única rebelde que estoy regresando”, expresó.

La rosca de reyes es un tradicional pan mexicano ovalado y decorado con fruta seca como higo, cerezas y acitrón.

Algunos dicen que la figura simboliza el amor eterno de Dios que no tiene principio ni fin. Otras creencias, aseguran que simula una corona y que sus frutos secos representan las joyas de las coronas de los reyes magos Melchor, Gaspar y Baltazar, quienes llegaron a visitar al niño Jesús.

Anaya dijo que aparte de la rosca de reyes, un día antes se aseguró de poner los zapatos de sus hijos cerca a la chimenea, una creencia que se tiene de que los reyes magos al ver los zapatos de os niños les dejaran algún juguete.

“Me gustó porque es otra tradición que mis hijos no conocen y este año les voy a enseñar”, contó. “Muchos lo hacen por la religión pero yo lo hago por la tradición”.

Así como Anaya, varias personas llegaron a los supermercados Northgate González Market ayer a comprar su rosca de reyes, todos asegurando que era para compartirla con la familia y recordar tradiciones, que traen principalmente de México.

Luz Vázquez, supervisora de las tiendas Northgate, indicó que por estas fechas la compañía llega a vender alrededor de 80,000 roscas.

“Empezamos a preparar lo necesario desde el 3 de enero y tenemos los tamaños pequeño, mediano y grande”, explicó.
María Calderón, otra clienta, dijo que cada año sin falta llega a comprar su rosca y la comparte con sus hijos. Ella disfruta ver que las familias continúan con la tradición pese a estar en otro país.

“Así uno le está enseñando a los hijos para que sigan”, indicó la mujer, quien iba acompañada de uno de su hijos Álvaro Calderón, de 21 años.

El joven dijo que él disfruta la fecha ya que puede pasar tiempo con familia y continuar aprendiendo de este costumbre.

Ana Anaya llegó a buscar su rosca de reyes el jueves. (Jacqueline García/La Opinión)

La rosca va evolucionando

Aunque en los últimos años, la rosca de reyes ha ido evolucionando al incluir sabores en su interior, como guayaba con queso o chocolate, Calderón dijo que a ella le gusta su rosca tradicional.

“Así para que me la coma con mi chocolatito caliente”, aseguró.

Guadalupe Hernández, quien también llegó por su rosca, dijo preferir también la tradicional. “La que viene con muchos colores y dulces no me gusta mucho”, aseguró.

No obstante, dijo haber notado cómo la rosca va evolucionando. “Antes no tenía tantos colores… Y además solo tenía un niño [al interior], ahora tiene hasta cinco niños, aunque depende del tamaño de la rosca”, recalcó.

La supervisora explicó que en las tiendas Northgate desde hace unos cinco años se empezaron a incluir las roscas rellenas de guayaba con queso y las de chocolate abuelita. Sin embargo, por alrededor de un 80%, las roscas tradicionales siguen llevando la ventaja.

Adentro en la panadería, los trabajadores preparaban ayer sin parar diversas roscas de reyes.

Rosa Anguiano, quien minuciosamente decoraba las roscas, concordó que las rellenas son buenas pero ella también prefiere la tradicional.

“Es la que me enseñaron desde chica y me gusta más”.

Panaderos hacen rosca de reyes. (Jacqueline García/La Opinión)

Orgullosos panaderos

En otra tienda Northgate de South Gate. Salvador Villa Mendoza, mejor conocido como don Chava, dijo que desde muy pequeño aprendió el oficio de panadero y cuando se mudó a Estados Unidos siguió trabajando en lo mismo.

Ahora funge como el encargado de panadería y pastelería y dijo que disfruta mucho hacer las roscas de reyes.

Reconoció que la panadería es como su segundo hogar y siempre trata de hacer el mejor trabajo para sus clientes.

“Nos toma aproximadamente dos horas hacer unas 30 roscas”, explicó. Agregó también que cada año la rosca de reyes es uno de los panes más vendidos.

“Nuestros productos que usamos son traídos de México y le damos lo mejor a los clientes”, indicó.

Enrique Acevedo (izq.) y Salvador Mendoza muestran el antes y después de la rosca de reyes. (Jacqueline García/La Opinión)

Enrique Acevedo, otro panadero que lleva 21 años con la compañía, aseguró que cuando a uno le gusta su trabajo no se da cuenta cómo pasa el tiempo.

“Ver a las personas llevarse las roscas nos da mucho gusto porque es como un cumplido de nuestro trabajo y señal de que les agrada a las personas”, dijo.

Y no es para menos ya que los panaderos disfrutaban ver a clientes, como María Torres, emocionados de ver tantas roscas de reyes y listos para compartirla con sus seres queridos.

“Esta es una tradición que nos inculcaron desde pequeños y ahora yo se la quiero pasar a mi nieto de 6 años”, dijo Acevedo. “También para explicarle el significado de los Reyes Magos que traen nuevas esperanzas y en esta época más que nada es importante en este inicio de año”