Su receta de chile para gomitas y dulces es un ‘hit’

Negocio de mini empresaria agarra vuelo en la pandemia; dice que el secreto es conocer bien a la clientela

Cynthia González Perla, dueña de Cynful Treats. (Suministrada)
Cynthia González Perla, dueña de Cynful Treats. (Suministrada)
Foto: Cortesía

Cynthia González Perla jamás imaginó que un viaje a México cambiaría el rumbo de su profesión y de sus ingresos. A mediados de 2020 creí Cynful Treats, una variedad de dulces con chile, fruta loca, chicharrones y otras botanas.

Perla, de 39 años de edad, dijo que cuando comenzó la pandemia, en marzo de 2020, perdió su empleo como maquillista en la industria de películas, ya que los rodajes se detuvieron. Sin ser parte de un sindicato ni empleada de una compañía específica, la madre de tres —dos de ellos con autismo— no era elegible para obtener desempleo.

Esperando que la pandemia fuera algo pasajero, González tomó unas pequeñas vacaciones en familia a la Ciudad de México.

Mientras caminaban, compró unas gomitas dulces con chile y lo primero que notó es que estaban demasiado ácidas. Entre bromas le dijo a sus hijos que ella podría hacer una mejor versión del chile agridulce.

“Cuando llegué a mi casa hice una pasta de tamarindo con varios ingredientes que compré [en México] y los eché en el dulce y sabía muy rico. Era casi como el sabor de un pelón, un dulce de tamarindo con un poquito de chile”, explicó.

En una ocasión, su hermana probó el chile y le gustó así que le propuso que intentara vender el producto durante un evento de venta de tacos que ella iba a tener en una iglesia.

“Me dijo: ‘Jala una mesa, trae tu producto y trata de venderlo a ver qué pasa’”, recordó Perla.

La empresaria novata se emocionó mucho al ver que ese día su venta fue todo un éxito.

Cynthia González Perla, dueña de Cynful Treats. (Suministrada)
También ofrece manzanas, aros de pera y manguitos con chile; además de maní japonés con tamarindo y picante.

Conociendo su clientela

Una vez que la residente de Santa Clarita notó que el negocio podría ser una opción para sostenerse económicamente, se involucró de lleno para convertirlo en un éxito.

Para ella la parte más difícil fue aprender a monitorear su dinero. Dijo que ha aprendido a separar el dinero de la mercancía, sus gastos personales y sobre todo aprender que no todo el movimiento que hace va a ser sobresaliente.

“Antes me desanimaba mucho cuando no vendía casi nada pero he aprendido en el último año dónde esta mi clientela, a qué localidades ir y a cuáles no ir”, contó la mujer de raíces mexicanas.

Ella vende su producto primordialmente en eventos ‘Pop Up’ y shows de carros, los cuales se realizan al aire libre. Sin embargo, no todos son buenos para ella así que desde hace un tiempo decidió crear la lista de “no segundas oportunidades”.

Perla tiene una libreta donde apunta la ubicación de cada Pop Up, quién lo organizó, de qué se trataba, cuánto gastó en el evento y cuánto dinero ganó al final del día.

“Si no me resulta, simplemente no vuelvo. No miro atrás”, dijo la empresaria. “Descubrí que el área de Los Ángeles es uno de esos lugares a los que no puedo regresar”.

Reconoció que aunque su negocio lo comenzó en Los Ángeles, ahora se ha dado cuenta que hay demasiada competencia.

“Me ha tocado estar con vendedores que venden algo similar y ver mis precios recortan sus precios hasta el 50%”, recordó Perla.

Así que ella ha optado por vender en áreas menos concurridas con estos productos, como en los condados de Ventura y Santa Barbara.

Por otro lado, disfruta ver que hay clientes que están dispuestos a esperar a que llegue a determinada área para comprar su producto.

“Me dicen: ‘Apártame esto y eso y yo te lo pago’”, dijo Perla. “Y yo estoy muy agradecida porque si no fuera por esos clientes, probablemente no iría aumentando mi clientela porque muchas de estas personas comparten mi producto y le cuentan a otros y eso me ayuda a construir mi clientela”.

Cynthia González Perla, dueña de Cynful Treats. (Suministrada)

Planes a futuro

Los planes de Perla para este 2022 son poder comprar un pequeño camión y eventualmente vender sus productos en otros estados.

“Me gustaría participar en al menos tres eventos por estado”, dijo la empresaria, quien usualmente va acompañada de sus dos hijos mayores de 17 y 13 años.

Indicí estar muy orgullosa del trabajo que ha realizado desde que comenzó la pandemia. Le agrada saber que en lugar de sentarse a esperar por la ayuda, la pandemia fue un impulso para sus nuevas metas.

Añadió que uno de sus hijos ha notado el cambio en el hogar ya que le dijo que hace más dinero vendiendo dulces en la calle que como maquillista. Aunque confiesa que a ninguno de sus hijos les gusta el dulce con chile, Perla contó que les ha enseñado a hacer la pasta del chile con los ingredientes secretos que ella creó.

Dijo que toda persona que quiera empezar un negocio no debe desanimarse sino más bien investigar qué funciona y qué no.

“La investigación es importante. Aprenda dónde está su base de clientes y si falla, una, dos o tres veces, está bien. Es de esperarse, solo siga luchando”.