Latinas traen un pedacito de El Salvador a tu mesa

Con los productos que traen a EE.UU. la empresa alivia la nostalgia de los migrantes aquí sobre sus comidas típicas y crea empleos en Centroamérica

Las salvadoreñas Vanessa Faggiolly y su madre, Nora Saca, se animaron a este emprendimiento en 2008. / foto: cortesía
Las salvadoreñas Vanessa Faggiolly y su madre, Nora Saca, se animaron a este emprendimiento en 2008. / foto: cortesía
Foto: Cortesía

Miles de salvadoreños migrantes extrañan su tierra y por supuesto sienten nostalgia por su comida, como el olor a los frijoles fritos o al maíz de las tortillas que se tuestan en el comal para acompañarlos de un buen pedazo de queso y crema.

También añoran esos sabores, reflejo de las manos trabajadoras que preparan esos alimentos para que lleguen hasta la mesa.

Estar lejos, los obliga a buscar esos productos y así poder sentirse más cerca de sus raíces y de sus recuerdos.

Eso lo sabe bien Vanessa Faggiolly y su madre, Nora Saca, quienes son propietarias de Amerisal —una empresa encargada de distribuir los productos Perla en California, Nevada, Alaska, Washington y ahora de enviarlos a todo Estados Unidos a través de su sitio web.

Con una amplia variedad de productos como quesos, crema, frijoles, pupusas, riguas, cebada, horchata y muchos más, Amerisal entiende la nostalgia de los hermanos lejanos y por ello trae un pedacito de El Salvador a su mesa.

“Cuando iniciamos solo traíamos productos lácteos, queso y crema… Cuando esto empezó yo tenía 24 años y no sabíamos nada de vender queso, pero estábamos seguros que podíamos resolver la añoranza, nosotros sabíamos la necesidad que había [por sabores de El Salvador]”, cuenta Vanessa, quien también es la gerente financiera de la empresa.

Fue en 2008 cuando la joven, junto a su madre, encomendaron a Dios sus sueños y se animaron a comprar una empresa, que prácticamente ya estaba liquidada. Así decidieron cambiar el rumbo de sus vidas y de cientos de trabajadores entre El Salvador y Los Ángeles.

“Cuando nos ofrecieron comprar la empresa Amerisal, nosotros supimos que era la oportunidad que le habíamos estado pidiendo a Dios”, explica la salvadoreña de 38 años que llegó a Los Ángeles en 2003 para completar sus estudios universitarios.

“Cuando compramos Amerisal, era un empresa en banca rota, solo tenía un empleado, una camioneta viejita, no había clientes, no había supermercados, no había nada… Pero nosotros vimos en ella nuestra gran oportunidad”.

Hoy en día Amerisal importa solo en lácteos unas 150,000 unidades mensuales, además de sus productos congelados y otros platos tradicionales, y se pueden encontrar en importantes cadenas de supermercados en California como Jons, Super King, Northgate, Vallarta, Superior, Número Uno, entre otros.

“Para mí, trabajar junto a mi mamá y crear este impacto positivo tanto en el El Salvador como aquí, es una gran satisfacción… Además saber que somos mujeres y latinas y que hemos aprovechado las oportunidades”.

Queso, pupusas, curtido, crema y hasta riguas de elote tradicional son algunos de sus productos. / cortesía.

Sueño Americano cumplido

Vanessa recuerda que cuando llegó a Estados Unidos con su hermano, la situación era muy difícil no solo en lo económico sino también en lo emocional ya que extrañaban mucho la vida y al país que habían dejado atrás; no obstante, lo hizo con objetivo claro de poder ayudar a las familias en El Salvador.

“Llegamos con muchas ganas de trabajar, de estudiar, de salir adelante y cumplir el sueño americano, pero teniendo claro que uno tienen que saber sacarle provecho a la oportunidad que la vida le presente”, asegura.

Ahora con un empresa establecida en el gusto de los salvadoreños en Estados Unidos esta mujer reflexiona sobre cómo ha podido ayudar e impactar la vida de muchas personas a través de su empresa.

“Las recompensas son muchísimas, lo primero fue poder cumplir esa meta de que nuestra empresa crea cientos de trabajos en El Salvador, con eso, usted le cambia la vida a una familia, a todas esas mujeres que están empacando el quesito, cortando el quesito, todo esos empleos impactan vidas”, asegura. “Porque todo viene de El Salvador, se manufactura todo allá”.

Perla, a todo EEUU

La pandemia obligó a Amerisal a crear nuevas formas de llegar a sus clientes y por eso, ahora a través de su sitio web (amerisalfoods.com), los salvadoreños pueden ordenar los productos Perla y también San Julián, una nueva línea de la empresa para que los lleven hasta su casa.

La empresa tiene ofertas para los clientes y una gran variedad de productos para elegir, lo que según su propietaria es una gran paso innovador para su negocio y para los clientes.

Vanessa también destaca la felicidad que le provoca acercar a sus paísanos a tener un poquito de su país en la mesa.

“Ganarse la confianza del consumidor es lo más difícil porque es algo constante que el cliente vea la calidad… [Por ejemplo], si lecambiamos la receta lo resiente, pero tenemos la satisfacción de que nuestra comunidad nos llama para decirnos que les gustan nuestros productos y qué bonito que podemos traerle a la gente ese pedacito de nuestro país”.