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Su discapacidad la motivó a empezar su negocio

Dueña de negocio aprendió y perfeccionó su arte tomando clases en línea

Rosie Sánchez es la dueña de Pink Swetreats. (Suministrada)

Rosie Sánchez es la dueña de Pink Swetreats. (Suministrada) Crédito: Rose Sánchez | Cortesía

Rosie Sánchez, dueña de Pink SweeTreats, disfruta cuando las personas alaban su elaborado trabajo de comestibles como las paletas de pastel o cake pops, fresas cubiertas de chocolate y otros sabores y manzanas caramelizadas y decoradas.

Sin embargo, el trabajo que tanto le apasiona nació de la depresión y desolación de haber perdido casi la movilidad completa de su cuerpo. Actualmente necesita la ayuda de su silla de ruedas o una andadera para trasladarse después de haber sufrido daños en su columna vertebral a los 35 años.

Sánchez trabajó por muchos años en diferentes áreas del campo médico como asistente en oficinas de hospitales, clínicas y consultorios privados.

Sin embargo con el tiempo su espalda comenzó a dolerle al igual que su pierna izquierda debido a que cargaba muchas cosas pesadas. Para el 2017 su doctor le ordenó dejar de trabajar o de otro modo la tendrían que operar de los tendones del pie.  

Tomó unos meses de descanso para recuperarse y a mediados del 2018 el doctor le permitió volver al trabajo, pero con ciertas limitaciones. Sin embargo, su trabajo ya no la aceptó.

“Un día fui a la tienda con mi hija y me caí y me doble y no me podía estirar, ni la espalda ni la pierna. Mi hija me ayudó y cuando llegué a la casa me caí y ya no me pude levantar”, recordó Sánchez.

Tras ser llevada a la sala de emergencias le dijeron que tenía un disco de la espalda dislocado y necesitaba realizarse una discectomía lumbar para removerlo.

“Yo era la cabeza de familia y sostenía a mis cuatro niñas”, dijo Sánchez quien no podía creer que estaba en una situación tan grave.

Para este momento su cuerpo estaba recto, pero ella ya no se podía agachar ni hacer ningún movimiento que involucrara doblar su espalda o sus piernas.

“No me podía sentar, no me podía parar, me arrastraba en el piso para moverme. Mis hijas me daban de comer con popote y me bañaban con una esponja acostada en mi cama”.

Una de sus dulces más cotizados son las manzanas cubiertas de chocolate o caramelo. (Suministrada) Crédito: Rose Sánchez | Cortesía

Después de unas semanas comenzó a mejorar un poco pero su situación la dejó en depresión ya que después de ser extremadamente activa estaba postrada en una cama y tomando terapias para poder moverse mientras esperaba su operación.

A finales del 2018 tuvo su operación pero aun así no pudo volver a caminar como antes y seguía tomando terapias.  Cuando llegó la pandemia del Covid-19 a principios del 2020 la depresión regresaba, ya que se sentía encerrada entre cuatro paredes.

“Traté de agarrar algún trabajo como en tiendas o servicio al cliente pero cuando veían mi silla de ruedas me decían que no creían que me iban a contratar”, dijo Sánchez.

Inicia su propio negocio

Sánchez continuó buscando opciones y constantemente veía en las redes sociales el trabajo de decoración de frutas y dulces que hacía una amiga.

“Yo le decía que me enseñara a hacer eso y me dio el contacto de una muestra que daba las clases online”, contó Sánchez.

Sin dudarlo, se inscribió a las clases para aprender a decorar fresas, a hacer cake pops con diferentes diseños, bombas para hacer chocolate caliente y las elaboradas e impresionantes manzanas cubiertas con caramelo o chocolate.

Después de dominar el arte de la elaboración y decoración de frutas y dulces Sánchez decidió que era tiempo de salir a venderlos en lugar de dejarlos solamente como un pasatiempo ya que estaba invirtiendo mucho dinero en ello.

Encontró un evento en Downey donde vendió por primera vez y después en una escuela en Los Ángeles donde comenzó a asistir más a menudo. La gente quedaba impresionada con su trabajo así como con el sabor de sus dulces y postres.

“Yo me concentro al 100% cuando estoy haciendo mi trabajo y si me paso con una manchita lo borró con pintura blanca porque mi trabajo habla por mi”, recalcó la empresaria.

El año pasado obtuvo su permiso de ventas así como su certificación para empacar las fresas. Diseñó y compró su pabellón para tener una presentación original y atractiva.

Ahora la residente de Moreno Valley, en el condado de Riverside, se dedica a participar en varios eventos al aire libre, conocidos como pop ups, donde ofrece sus productos comestibles.

Ha conseguido varios clientes que disfrutan su producto cuando lo prueban o la encuentran en las redes sociales.

La lucha continúa

Sánchez dijo que en ocasiones se cansa, tanto que quiere darse por vencida porque su espalda y su cuerpo le duelen pero sabe que el trabajo que está haciendo es bueno para su bolsillo, pero principalmente para su salud mental y eso la motiva a continuar.

Hasta el momento ha tenido 13 intervenciones quirúrgicas de su espalda y su pierna y está en espera de una más.

Aseveró que con su negocio también ha podido demostrar que no importa si su espalda o su pierna no le funcionan bien, ella sabe que su cerebro y sus manos pueden hacer todo el trabajo necesario.

Puede visitar Pink Sweetreats  

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