Mujeres de bajos recursos podrían recibir una reconstrucción del seno gratuitamente

Mission Plásticos es una organización sin fines de lucro dedicada a mejorar vidas a través de la cirugía plástica reconstructiva

Adriana Murillo con una paciente. (Suministrada)
Adriana Murillo con una paciente. (Suministrada)
Foto: Suministrada / Cortesía

A sus 39 años de edad, Unis Ramírez sintió un dolor punzante en uno de sus senos y después se sintió dos pequeñas bolitas. Intentó hacer una cita médica en la ciudad de San Diego donde reside, pero debido a que solo tiene Medi-Cal de emergencia la espera fue prolongada por cuatro meses.

“Me dijeron que me iban a hacer una biopsia y la mamografía, pero pasaron otros cuatro meses porque no calificaba”, contó Ramírez, quien ahora tiene 47 años.

Una vez que le realizaron los exámenes le confirmaron la noticia que no quería escuchar; había salido positiva al cáncer de seno.

Adriana Murillo y Unis Martínez. (Suministrada)

Ahora la única cura era remover el seno.

Ramírez dudó mucho si debía quitárselo o no. En primera porque desconocía la gravedad del cáncer y segundo porque no quería perder su seno.

“Estaba llorando, pero me lo fui a remover”, dijo Ramírez.

Un nuevo problema apareció después de haberse sometido a la cirugía de la remoción. Ella no tenía el dinero suficiente para costear una reconstrucción de seno y su seguro médico no lo cubría.

Lo que se le ofreció fue terapia en grupo para compartir experiencias con otras personas que habían pasado por situaciones similares.

Ramírez dijo que escuchar otras anécdotas de personas que pasaron por situaciones mucho peores la reanimaron, pero no le devolvieron la seguridad que necesitaba.

Adicionalmente, Martínez, quien es madre soltera, no quería que sus tres hijos sufrieran daños emocionales debido a su situación. Sin embargo, esto fue imposible ya que sus hijas mayores, un par de gemelas, siempre han sido muy apegadas a ella.

“El más chico, que ahora tiene 19 años, en ese entonces me preguntaba si me iba a morir y que él se ponía muy triste”, dijo Martínez. “También una vez encontré la libreta de una de mis hijas donde decía que ella estaba muy triste por lo que me estaba pasando”.

En ese mismo 2016 se enteró de la organización Mission Plásticos, una organización sin fines de lucro dedicada a mejorar vidas a través de la cirugía plástica reconstructiva.

Dudosa pero con la esperanza de regresar a su normalidad, Martínez los contactó y subrayó que ese fue el camino a su recuperación.

Ella se sometió a su primera cirugía ese mismo 2016  y el año pasado hizo seguimiento para cambiar el implante que fuera más compatible con su cuerpo.

Sentimientos agridulces

Adriana Murillo, directora del programa Mission Plásticos, dijo que Martínez fue una de las primeras pacientes que se atendieron en Estados Unidos cuando comenzaron su trabajo en el 2016.

La organización, que trabaja a nivel mundial, recibió el año pasado una donación de parte de la compañía Sientra con lo cual lanzaron el programa Reshaping Lives: Full Circle (RLFC) para ofrecer cirugía reconstructiva sin costo a mujeres postmastectomía que viven en la pobreza y que necesitan una reconstrucción de mama.

Al realizar cirugías gratuitas a personas desfavorecidas económicamente, los equipos médicos de voluntarios alivian el sufrimiento, tanto físico como emocional. Todos los cirujanos plásticos que donan su trabajo están certificados por Board Certified Plastic Surgeons.

“En Estados Unidos vimos que había mucha necesidad para mujeres que han tenido cáncer de mama y no podían obtener la reconstrucción”, dijo Murillo.

Este es considerado el primer programa nacional a gran escala que brinda atención reconstructiva sin costo a mujeres de bajos ingresos, todo con la creencia de que cada mujer merece un tratamiento completo de atención, independientemente de su situación económica.

Murillo dijo que notaron, principalmente en estados como California, que las mujeres inmigrantes no se hacían la reconstrucción de seno porque su seguro médico no lo cubre y ellas no podían costearlo de su bolsillo.

Agregó que las mujeres pueden ser afectadas de muchas maneras tras esta cirugía que pese a salvarles la vida, las deja en un limbo emocional y mental.

“A veces las familias viven cheque a cheque y si alguien se enferma, por ejemplo, de cáncer y le quitan los senos, a veces no pueden trabajar y no pueden pagar las cirugías”, explicó. “Esto les afecta mucho porque pierden su feminidad”.

Murillo dijo que hay pacientes que llegan muy deprimidas debido a que son privadas de cosas tan simples como ponerse una camisa o un vestido.

“Me dicen, ‘no puedo porque he quedado desfigurada’. Muchas veces sus esposos las dejan y sufren mucho”, detalló la directora.  

Mission Plásticos indicó que el 60% de las mujeres estadounidenses con cáncer de mama que viven por debajo de la línea de pobreza no tienen un seguro adecuado, lo cual les impide tener acceso a la cirugía reconstructiva de mama a pesar de que la reconstrucción se considera el estandarte de atención en su recuperación.

Si usted o alguien que conoce es un paciente que vive por debajo de la línea de pobreza y no tiene seguro, o tiene un seguro insuficiente y no es elegible para recibir atención continua a través de programas públicos, puede presentar una solicitud para ser parte del programa RLFC.

Más información

Para saber si es elegible para el programa llame al (714) 769-9974 opción 3 o visite MissionPlasticos.org/Reshaping-Lives-America.