Incendios en Los Angeles: padres preocupados por cómo las cenizas afectarán a sus hijos
Padres en Los Ángeles cuestionan la seguridad tras incendios mientras escuelas reabren; preocupaciones por cenizas tóxicas persisten pese a medidas preventivas

Bomberos observan a las aeronaves que arrojan agua en los incendios. Crédito: Eric Thayer | AP
El reciente incendio Palisades en Los Ángeles dejó un panorama desolador: hogares devastados, aire cargado de hollín y cenizas tóxicas cubriendo parques y escuelas. En este contexto, padres como Kelli Ferrone han tomado medidas por su cuenta para verificar las condiciones de seguridad en escuelas antes de que reabran.
Ferrone, madre de dos niñas, una de ellas con asma, limpió persianas y alféizares en la escuela Canyon Charter Elementary y encontró residuos negros que evidencian la presencia persistente de hollín y partículas contaminantes.

Con las clases programadas para reiniciarse, la reapertura ha generado inquietud. Los funcionarios del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) aseguran que se han tomado medidas rigurosas, como inspección de sistemas de ventilación, instalación de purificadores de aire y limpieza intensiva en interiores y exteriores.
Sin embargo, algunos padres consideran insuficientes estos esfuerzos y demandan alternativas temporales que ofrezcan mayor tranquilidad. Ferrone insiste: “Nuestra escuela necesita un hogar temporal con garantías para estudiantes y profesores”.
Las cenizas de incendios urbanos contienen compuestos tóxicos, desde plásticos y pesticidas hasta materiales pesados como el plomo y amianto. La pediatra Lisa Patel, directora del Consorcio de la Sociedad Médica sobre Clima y Salud, advierte que aunque las escuelas tomen medidas adecuadas, “no existe un riesgo cero”. Además, señala que los niños son particularmente vulnerables debido a su desarrollo acelerado y comportamientos que aumentan su exposición a contaminantes.
En algunos casos, las precauciones han incluido el cierre de fuentes de agua potable en las escuelas, reemplazándolas con agua embotellada. A pesar de estos pasos, los padres exigen más transparencia.
La comunidad científica también reconoce las limitaciones en el conocimiento sobre los efectos a largo plazo de estos incendios masivos. Compuestos formados por el fuego, como ciertos minerales y sustancias químicas, han sido asociados con enfermedades pulmonares, cardiovasculares e incluso neurológicas. Los vientos fuertes y las lluvias podrían además dispersar estos contaminantes, prolongando su impacto en el suelo y las aguas subterráneas.
Antecedentes de incendios
En lugares como Maui, Hawái, donde un incendio similar en 2023 devastó la comunidad de Lahaina, las escuelas no reabrieron hasta dos meses después. Sin embargo, en Los Ángeles, los plazos parecen acelerarse.
El dilema resalta la complejidad de equilibrar la necesidad de educación presencial con los riesgos para la salud. Patel enfatiza que perder clases también afecta negativamente a los niños, limitando su aprendizaje, desarrollo emocional y sentido de comunidad en momentos de crisis.
A medida que los incendios forestales se vuelven más frecuentes y afectan áreas urbanas, el desafío para las comunidades y los sistemas escolares es cada vez mayor. Mientras tanto, los padres enfrentan decisiones difíciles, navegando entre proteger la salud de sus hijos y garantizar su acceso a la educación.
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