La crisis generada por Trump ya llegó: ¿Cómo responderemos?

Maribel Hastings es asesora de America's Voice

President Donald Trump gestures after speaking at a reception celebrating Women's History Month in the East Room of the White House, Wednesday, March 26, 2025, in Washington. (AP Photo/Mark Schiefelbein)

El presidente Donald Trump. Crédito: Mark Schiefelbein | AP

La andanada de órdenes ejecutivas de Donald Trump, extremistas e incluso anticonstitucionales, pretenden abrumar y quizá por eso un amplio sector del país no se percata del momento histórico y peligroso que enfrentamos. De cómo las políticas antiinmigrantes y el remover personas del país sin el debido proceso de ley, son apenas la punta de un iceberg en directa colisión con las libertades individuales de todos, indocumentados o ciudadanos.

Ahora Trump afirma que “no bromea” cuando dice que explora “fórmulas” para servir un tercer período presidencial. La Constitución establece que ningún presidente puede servir más de dos mandatos. Abogados constitucionalistas coinciden en que es imposible que Trump logre un tercer mandato presidencial.

Pero Trump, a quien le importa un bledo la Constitución, quiere sacar partido de su poder político dando un aire de invencibilidad, de continuidad. Se trata de sembrar la idea entre su base para desviar la atención de los excesos que su gobierno implementa y propone en diversos frentes: inmigración, economía, educación, medio ambiente, las relaciones con países aliados y no aliados, el desmantelamiento del gobierno federal y de programas vitales para la población, la erosión del debido proceso de ley, del estado de derecho, y del respeto a la tradicional división de poderes en la democracia estadounidense.

Quizá a usted no le importe que enmascarados en ropa de civil y auto sin identificar se lleven a una estudiante con visa por tener ideas diferentes a las de la administración. O que deporten “por error” a un inmigrante autorizado y lo envíen a la cárcel CECOT en El Salvador sin saber de qué se le acusa, sin audiencia ante un juez, o afirmando que pertenece a la MS-13 sin ofrecer pruebas, como le ocurrió a Kilmar Abrego García.

Pero eso va debilitando nuestro sistema judicial. Eventualmente lo mismo puede ocurrirle a un ciudadano por razones que nada tengan que ver con inmigración. Como, por ejemplo, por criticar el extremismo de Trump.

Puede que usted no simpatice con los pro palestinos, pero en este país la Constitución garantiza la libertad de expresión. Rumeysa Ozturk es la estudiante turca que asistía a la Universidad de Tufts y fue detenida por enmascarados tras la revocación de su visa. Ozturk había participado en manifestaciones pro palestinos y la administración afirma que es antisemita. También alega que participó de activadas de apoyo a Hamás, aunque no han presentado pruebas al respecto, según reportes de prensa. Ozturk pertenece al Local 509 del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU), que el martes condujo manifestaciones en más de 15 ciudades condenando “los ataques a la Primera Enmienda”.

La libertad de expresión que garantiza esa Primera Enmienda es la misma que utilizan Trump y sus seguidores para mentir y desinformar. La misma que sigue usando Trump para insistir en la falsedad de que le robaron la elección presidencial de 2020.

Trump también intimida jueces pidiendo la destitución de magistrados si fallan en su contra. Se trata de desaparecer la independencia que se supone tengan las cortes, y de desacatar fallos judiciales cuando ya existen remedios legales, como la apelación, si el fallo no les parece.

Y quiere utilizar al Departamento de Justicia para investigar a sus “enemigos”, como los fiscales a cargo de los diversos casos en su contra, o las firmas de abogados participantes en esos casos. El riesgo de comenzar a usar el aparato gubernamental para perseguir e intimidar a quienes no piensen como Trump o lo critiquen es real. No es un supuesto.

Quienes todavía creen que no estamos descendiendo en una peligrosa espiral no parecen entender lo que ocurre: Trump está implementando el extremista Proyecto 2025 de la Fundación Heritage que muchos catalogaron de “farsa” o “exageración”.

Repasemos algunas de las “propuestas” del Proyecto 2025, además de las detenciones y deportaciones de indocumentados e inmigrantes autorizados, y el masivo despido de empleados federales: propuestas de recortes al Medicaid; la abolición del Departamento de Educación y de programas esenciales como el Head Start; ataques a los derechos civiles y laborales; la eliminación de protecciones contra la discriminación; y frenar iniciativas contra el cambio climático y la protección del medio ambiente, entre muchas otras cosas.

Esto ya está ocurriendo. La crisis ya llegó. La interrogante es cómo responderá el pueblo estadounidense.

En esta nota

Donald Trump
Contenido Patrocinado
Enlaces patrocinados por Outbrain