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El poder del ‘yo’ y la identidad estudiantil contra el racismo

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Fotografía de un evento ‘No hay lugar para el odio’ en una escuela de Alliance College-Ready Public Schools.

Fotografía de un evento ‘No hay lugar para el odio’ en una escuela de Alliance College-Ready Public Schools. Crédito: Alliance College-Ready Public Schools | Cortesía

A menudo, las narrativas de los hispanos y afroamericanos se reducen a estereotipos, sufrimiento y salvajismo. Alliance College-Ready Public Schools ayuda a los estudiantes a explorar y celebrar su identidad a través del plan de estudios, la cultura, los programas y la comunidad y, a la vez, a comprender la conexión entre la raza y la identidad.

Como organización antirracista y pronegra, Alliance ayuda a los estudiantes a tener sentido pertenencia y confianza en sí mismos, lo que les permite navegar por entornos desconocidos con orgullo cultural.

Este compromiso con la identidad y la comunidad se refleja mediante actividades extracurriculares como Empowerment Against Latine Struggle (El empoderamiento contra la lucha de los latinos) en el campus de Alliance Health Services High School. Los miembros exploran la diversidad de las comunidades hispanas, apoyan activamente a los proveedores de bienes y servicios locales afectados durante las redadas de ICE y aprenden a ayudar a las comunidades latinas. Además, su objetivo de colaborar con el Sindicato de Estudiantes Negros destaca esfuerzos más amplios para forjar solidaridad entre las culturas, lo que refuerza la importancia de la unidad.

Jesús Ortega, maestro de inglés de Alliance Health Services, y Olga Bernardes, inmigrante de Belice y abuela de un estudiante de Alliance, ejemplifican la manera en que la educación impacta la vida académica y social.

Cuando se le preguntó a Ortega lo que significa para él ser hispano, respondió con franqueza: “Hubo un tiempo en que me avergonzaba ser hispano porque estaba expuesto a industrias dominadas únicamente por personas blancas, incluyendo perspectivas en la clase de historia o películas sin representación étnica”. Agregó que, en retrospectiva, “ser inmigrante era malo cuando era más joven porque se nos percibía como criminales o como personas poco inteligentes”.

Honrar nuestro patrimonio y forjar caminos

Aunque los tiempos han cambiado y se valora más la inclusión y la igualdad, aún persisten las ideologías negativas.

Alliance reconoce la importancia de la diversidad, y las escuelas contribuyen de muchas maneras. Los maestros ajustan las lecciones para que los estudiantes se vean reflejados en ellas. Las clases y programas como Estudios Étnicos, Changemakers, el Sindicato de Estudiantes Negros y No Hay Lugar Para El Odio enfatizan el orgullo cultural y crean un ambiente acogedor e inclusivo en los campus.

Al preguntarle por qué el orgullo de identidad es fundamental en la lucha contra el racismo, Ortega compartió que “es importante ser conscientes de lo que nuestros antepasados han enfrentado y superado. Cuando nos enorgullecemos de nuestras culturas, reconocemos a nuestros antepasados, quienes lograron perseverar a pesar de las dañinas ideologías y la negatividad, y seguir sus pasos”.

Sin embargo, las generaciones posteriores tienden a adaptarse a los nuevos entornos. Ortega recordó lo que su madre le dijo: “Mira a tu padre, trabaja por un salario mínimo y se sacrifica para que vayas a la universidad”, lo que refleja una mentalidad arraigada en la supervivencia y la movilidad ascendente.

Aunque esta mentalidad enfatiza la resiliencia y el “ponerse las pilas”, a veces se entrelaza con sesgos internalizados a través de normas culturales e influencias sociales. En la cultura hispana, persisten el colorismo y los estándares de belleza eurocéntricos, lo que refuerza las jerarquías que exaltan la proximidad a la blancura.

Por otro lado, los estereotipos de los medios de comunicación con respecto a los hombres y mujeres negros establecen percepciones dañinas que preceden a la comunidad. La habilidad de “pasar como alguien blanco” y la presión para adaptarse pueden generar la continuación subconsciente de la antinegritud. Cuando las comunidades se centran en la supervivencia y las oportunidades, estas dinámicas a menudo pasan desapercibidas, lo que hace que se descuide la importancia de la participación y comprensión de nuestro patrimonio para desafiar el racismo en lugar de contribuir a él.

Sin embargo, con el sacrificio de su padre y la motivación de su madre, estas palabras se transformaron en el “sí se puede” de Ortega y en su motivación para el arduo trabajo y las largas horas que invirtió en su futuro, que bien valieron la pena al ser graduado de primera generación en University of California, Los Ángeles.

Asimismo, Olga Bernardes experimentó grandes dificultades económicas en Belice. Al emigrar a los Estados Unidos se hizo enfermera, lo que le permitió mantener a su familia en su país.

Gracias a las contribuciones y migración de Ortega y Bernardes, las generaciones actuales ahora pueden disfrutar del progreso del que no disfrutaron las generaciones anteriores. Al abrazar su herencia, sus expectativas culturales y a quienes los precedieron, pueden cambiar, crecer, ampliar sus identidades y dar forma a quienes vendrán después.

Educación: el camino para salir de la pobreza

La educación sigue siendo fundamental para estos cambios. Ortega agregó que “en nuestra comunidad, la educación es la forma más importante de elevarse económicamente”. Esta convicción abarca generaciones y Bernardes cree firmemente que es la clave para salir de la pobreza. “Mi madre me decía que `en el futuro, incluso para dormir, ¡vas a necesitar un certificado, así que tienes que ir a la escuela!’”

Los compromisos de Alliance ayudan a garantizar que los estudiantes ya no sean “los únicos”, sino parte de muchos, mediante la preparación de una generación que representa el cambio para sus familias y comunidades.

Las escuelas de Alliance están conformadas y apoyadas por los miembros del personal y estudiantes que trabajan para evaluar las prácticas y políticas. Con estos esfuerzos, la identidad estudiantil contribuye a su comunidad. De esta manera, la identidad estudiantil se convierte en una herramienta contra el racismo y una fuente de empoderamiento, transformando el “yo” del crecimiento individual en el “nosotros” necesario para el cambio comunitario.

Los estudiantes Humberto Jesús Carlon, Zoe Fiscal, Rudith Rivas Guerra, Esmeralda Ajpacaja Juárez, Ashley Munguía y Luna Reyes-Esquivel colaboraron en este artículo.

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