Trump se tambalea y ataca a los medios por publicar más acusaciones de mujeres en su contra

Las historias de mujeres que relatan manoseos y avances sexuales inesperados de parte del magnate continúan acumulándose, mientras este se defiende atacando y llamándolas mentirosas

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Trump se tambalea y ataca a los medios por publicar más acusaciones de mujeres en su contra
Donald Trump
Foto: Getty

Donald Trump tiene una estrategia para defenderse de todas las acusaciones que están publicando los medios de comunicación por parte de mujeres que aseguran haber sido víctimas de sus avances sexuales inapropiados: los medios están con Hillary y todos mienten.

Durante su discurso el jueves en West Palm Beach y ante miles de fieles seguidores, Trump acusó a los medios de comunicación de “abandonar el periodismo” y realizar una campaña para favorecer a Hillary Clinton.

“Estas acusaciones asquerosas son totalmente falsas”, dijo Trump en su discurso del jueves por la tarde. “Tenemos evidencia para demostrarlo y lo haremos en el momento apropiado”.

Poco antes, Trump había hecho lo propio por medio de su cuenta de Twitter

El candidato republicano responde así –y se justifica- ante las nuevas revelaciones sobre su comportamiento lascivo en el pasado y las acusaciones directas por parte de cuatro mujeres que contaron incidentes en los cuales el magnate las besó, manoseó o atacó de manera sexual sin su consentimiento.

Una de ellas es una periodista y escritora de nombre Natasha Stoynoff que, por medio de un ensayo publicado ayer por la revista People, contó un incidente ocurrido en 2005 cuando ella fue al resort Mar-a-Lago de Trump en Florida, con el objetivo de hacer una historia sobre el primer aniversario de su matrimonio con Melania.

El ensayo se titula “Atacada por Donald Trump, la desgarradora historia de una escritora”. En ella Stoynoff cuenta que, durante un momento de su estadía en la residencia de los Trump mientras Melania se cambiaba de ropa para las fotos, Trump llevó a la periodista a un cuarto “tremendo” que quería mostrarle en la mansión.

“Entramos solos a ese cuarto, Trump cerró la puerta y cuando me giré hacia él, en cuestión de segundos lo tenía encima, empujándome contra la pared y forzando su lengua hacia mi garganta”.

La escritora cuenta que se hallaba en shock cuando el mayordomo de Trump entró a la habitación y anunció que Melania, que estaba en avanzado estado de embarazo en aquel entonces, estaba lista para las fotos.

La escritora siguió con la entrevista normalmente, confesando que se sintió “violada” y que comenzó a dudar qué había hecho para merecer ese trato, dudando si continuar con la publicación del perfil de la pareja, pero decidiendo al final que tenía que hacerlo “porque era mi trabajo”.

El jueves, Donald Trump atacó a la periodista diciendo que su historia era completamente falsa y, de nuevo por Twitter, cuestionó por qué ella no mencionó el hecho en su artículo publicado en aquel entonces.

Por su parte, el editor general de People Magazine respondió defendiendo a Stoynoff y su decisión de publicar el relato.

“Stoynoff es una mujer ética, honesta y patriótica y ha compartido su historia de asalto físico por parte de Donald Trump en 2005 porque sintió que era su deber informar al público”, dijo en un comunicado el editor Jess Cagle.

Agregó Cagle que el intento de asignar otros motivos a la publicación eran “asquerosos y patéticos” y buscaban “victimizarla de nuevo”.

Por otra parte el periódico New York Times publicó las acusaciones de otras dos mujeres que interactuaron con Trump en el pasado, y una de ellas, Jessica Leed, grabó un video para el periódico en el que contó un incidente con Trump en un avión, hace 36 años.

Leed contó que estaba sentada junto a Trump en la cabina de primera clase y que conversaron un rato cuando súbitamente, este levantó el respaldo de brazo y comenzó a tocarla, incluso tratando de meter su mano por debajo de la falda. “Parecía un pulpo”, dijo Leed. “Sus manos estaban en todas partes”. 

Otra mujer, Rachel Crooks, contó que en 2005 era recepcionista en una compañía inmobiliaria que tenía sus oficinas en la Torre Trump en Nueva York y que conoció al famoso magnate en un elevador.  Ella le dio la mano y él no la soltó, procediendo a besarla directamente en la boca.

Donald Trump negó la historia de las dos mujeres y en el mismo artículo del NY Times se le cita diciendo que el reportero que lo llamó para corroborar la información era un “asqueroso”.

Posteriormente, los abogados de Trump escribieron una carta al director del New York Time exigiendo que quitaran la historia de la publicación y la retractaran, amenazando con demandar al periódico si no lo hacían.

Pero en una carta cortante y directa, uno de los abogados y vice presidentes del NY Times replicó que el periódico no haría tal cosa.

“La esencia de un reclamo por difamación es la protección de la reputación personal”, dice el abogado, procediendo a citar las varias ocasiones en las que Trump públicamente se jactó de este tipo de comportamiento.

“Nada en nuestro artículo ha tenido el más mínimo efecto en la reputación del señor Trump, quien ha creado la misma con sus propias palabras y acciones”, continúa la carta. 

El Palm Beach Post publicó la denuncia de otra mujer, Mindy McGillivray, quien dijo que Trump la manoseó en Mar-a-Lago en 2003 cuando ella acompañaba a un amigo fotógrafo a un concierto de Ray Charles.

La joven dijo que Trump se paró cerca de ella y la pellizcó en el trasero y que cuando ella se volvió, él trató de disimular.

Al menos cinco ex competidoras de Miss Teen USA declararon a otra publicación que Trump entraba a los vestidores donde las jovencitas estaban medio desnudas cambiándose para concursar y que “nadie podía decir nada” porque él era el dueño del concurso.+

Todo esto se añade a las palabras del propio Trump en el video dado a conocer la pasada semana y en el que se le escucha jactándose de besar y agarrar a mujeres por sus partes íntimas sin pedir permiso.  Además, han surgido otras entrevistas realizadas por Trump en el pasado en las que ha hablado de su propia hija en forma lasciva y ha coincidido con locutores como Howard Stern en que su hija es un “pedazo de culo”.

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