Editorial: Por un proceso electoral apegado a las reglas

Lo importante es seguir el proceso constitucional, aunque a veces no parezca lo más justo.

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Editorial: Por un proceso electoral apegado a las reglas
Foto: Darren Hauck / Getty Images

A medida que las encuestas muestran que la elección presidencial está cada vez más competitiva, se abren las posibilidades de cuáles escenarios podrían ocurrir a partir del próximo martes. Lo importante es seguir el proceso constitucional, aunque a veces no parezca lo más justo.

Lo normal sería que sea el mismo ganador en el voto popular como en el Colegio Electoral, ya sea la demócrata Hillary Clinton o el republicano Donald Trump. De no ocurrir esto, el ganador será quien obtenga por lo menos 270 votos en el Colegio Electoral. Este sistema electoral es una reliquia en una democracia, pero eso es otro tema.

En esta elección la posibilidad es pequeña de que se repita lo ocurrido en el comicio del 2000. Allí el exvicepresidente demócrata Al Gore recibió en todo el país más de medio millón de votos que su rival, el republicano George W.Bush, pero perdió por cerca de 500 votos en Florida. Esos 25 votos electorales permitieron que Bush llegara a la Casa Blanca.

Esto era impensable que pudiera ocurrir cuando Clinton llevaba un amplio margen de ventaja sobre Trump en los sondeos de opinión. Pero desde hace una semana el panorama ha cambiado con la desacertada carta del FBI, que crea dudas en la investigación de los e-mails de la demócrata durante su gestión al frente del Departamento de Estado. Clinton estaría ganando prácticamente los estados más poblados, como Gore, pero igual que en el 2000, hay otros en juego que le pueden dar a Trump una mayoría en el Colegio Electoral.

Por otro lado, son remotas las posibilidades de que haya electores que sean infieles al ganador en su Estado y voten por el rival, cambiando el resultado de la elección. Aunque sí es posible hacerlo.

La competencia cerrada de la elección también se presta a que Trump asegure que estuvo “arreglada” en caso de perder, tal como lo repite en cada acto de campaña. Hay que recordar que el reconteo de votos en Florida fue automático, por la ley estatal y no por la protesta de un candidato. Por eso, es equivocado comparar lo ocurrido con Gore con la amenaza de Trump de no reconocer el resultado de la elección si pierde por poco diferencia.

La elección del martes parece cada vez más impredecible, lo que debe motivar la participación electoral. Lo importante es que el resultado sea claro, aunque sea por un margen mínimo, y que los candidatos lo acepten.

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