Piden a Clinton impugnar resultados en Wisconsin, Michigan y Pensilvania

Expertos quieren que la excandidata demócrata ordene una revisión independiente y un recuento en esas entidades

¡Mantente al día con las noticias de interés de los Hispanos!

Sigue a La Opinión en Facebook

Piden a Clinton impugnar resultados en Wisconsin, Michigan y Pensilvania
Clinton aventaja en el voto popular a Donald Trump.
Foto: Justin Sullivan / Getty Images

WASHINGTON.- Con más de dos millones de votos de diferencia sobre su rival, Hillary Clinton es la indiscutible ganadora del voto popular, y ahora un grupo de científicos le pide que exija una revisión de votos en tres estados, ante la posibilidad de fraude.

Según la revista New York Magazine, el grupo, que incluye a J. Alex Halderman, experto en computación de la Universidad de Michigan, y John Bonifaz, un abogado de derechos civiles, quiere que Clinton ordene una revisión independiente y un recuento en Wisconsin, Michigan y Pensilvania, porque presuntamente los patrones de voto sugieren que los votos posiblemente fueron alterados mediante el “hackeo”.

Sin dar más detalles, estos expertos argumentaron que tienen pruebas que sugieren la posibilidad de alteración de los votos para hacer perder a Clinton.

En un supuesto de que se revirtieran los resultados en esos tres estados, Clinton sumaría 36 votos adicionales del Colegio Electoral para vencer al ahora presidente electo, Donald Trump.

Exmiembros de la campaña de Clinton no quisieron hacer comentarios hoy a este diario sobre qué hará la excandidata.

Sin embargo, la cadena CNN confirmó que los expertos entablaron diálogo con John Podesta y Marc Elias, presidente y abogado de la campaña de Clinton, respectivamente.

En las redes sociales, abundan las teorías de partidarios de Clinton de que sí hubo fraude, o de que el “software” de elecciones puede ser manipulado de tal manera que pueda alterar los resultados lo suficiente pero sin levantar sospechas.

Piden auditoría y transparencia

Por separado, en una columna de opinión reciente en el diario USA Today, los profesores Ron Rivest, del Massachusetts Institute of Technology y Phillip Stark, de la Universidad de California en Berkeley, ambos expertos en asuntos electorales, argumentaron la urgencia de realiza una auditoría en los estados más reñidos de la contienda.

La mayoría del cómputo de votos se hizo con computadoras y aún si no hubo “hackeo” de ciberpiratas, “los errores son inevitables” y tanto las computadoras como su “software” pueden sufrir averías, precisaron.

Según los expertos, sólo una auditoría podría determinar si hubo errores humanos, técnicos, “hackeo” o interferencia intencional.

El problema es grave si se toma en cuenta que un 25% de los votantes usó máquinas que no generaron archivo en papel, por lo que cualquier error serían prácticamente “indetectable”.

Ese no fue el caso en Michigan y Wisconsin, y no sería necesario recurrir a un costoso y prolongado recuento manual.

El polémico Colegio Electoral

La ventaja de Trump en el Colegio Electoral se debe al estrecho margen que mantiene en estados como Florida, Michigan, Wisconsin y Pensilvania, donde ronda el uno por ciento.

Parte del problema es que, según leyes estatales en sitios como Florida y Pensilvania, la diferencia entre ambos candidatos debe ser de cuestión de milésima, de menos de la mitad de un punto porcentual, para activar un recuento de votos automático. Clinton sigue rezagada en esos estados, y en Michigan, por ejemplo, la diferencia tampoco toca el umbral de menos de 2,000 votos.

En la historia electoral, cuatro candidatos ganaron la presidencia sin el respaldo del voto popular o gracias a la intervención del Congreso.  En 2000, el republicano George W. Bush perdió el voto popular frente al demócrata Al Gore, y el caso, tras un largo litigio, llegó a las puertas del Tribunal Supremo, que dio la Casa Blanca a Bush.

Clinton tiene el voto popular

Aunque un 48% de los estadounidenses no acudió a las urnas el pasado 8 de noviembre, alrededor de 135 millones sí votaron y, según datos preliminares oficiales, Clinton ganó el voto popular frente a Trump con una diferencia de más de dos millones de votos.

De hecho, la ventaja de Clinton ha superado con creces la de otros candidatos presidenciales demócratas, como John Kennedy en 1960, o Jimmy Carter en 1976. Esta ventaja se debe en parte a que continúa el cómputo de votos emitidos por correo o de forma provisional en California, donde su margen frente a Trump es superior a los 3,7 millones.

En total, hasta la fecha, Clinton lleva acumulados 64,2 millones de votos, mientras que Trump tiene 62,2 millones, según el informe no partidista de “Cooke Political Report”, mientras que unos 7,1 millones de votos fueron para candidatos de terceros partidos.

Contrario a lo que propagan los partidarios de Trump en blogs conservadores y las redes sociales, éste no obtuvo un “mandato” del pueblo.

El propio presidente del Comité Nacional Republicano (RNC), Reince Priebus, que será el próximo jefe de Gabinete de la Casa Blanca, dijo que los comicios generaron un “alud electoral” en el que el pueblo “aceptó que la visión de Donald Trump para EEUU es lo que ha esperado el país”.  Pero los hechos sobre el terreno no avalan ese argumento.

Trump ganó la presidencia porque, tal como funciona el sistema electoral en EEUU, obtuvo al menos 270 votos del Colegio Electoral, al ganar, aunque por estrecho margen, en varios estados clave de la contienda.

En ese proceso, Trump tiene hasta la fecha 290 votos, y Clinton tiene 232. Aún si Clinton ganara en Michigan –estado que sigue contando votos-, solo sumaría 248 votos, un número insuficiente para revertir el resultado final.

Sigue el conteo de votos

El proceso de conteo de votos culminará previsiblemente a mediados del mes próximo, y los 538 miembros del Colegio Electoral se reunirán el próximo 19 de diciembre para “certificar” los resultados. Los partidarios de Clinton esperan que suficientes electores “se volteen” y la apoyen, una idea casi imposible.

El siguiente y último paso, antes de la toma de posesión, ocurrirá el próximo 6 de enero, cuando la Cámara de Representantes también certifique los resultados de los comicios.

Te recomendamos