Mexicanos dan primeros pasos a nuevo tipo de protesta social

Los mexicanos simplemente salieron por miles a las calles de las principales ciudades del país por convicción, algo nada común

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Mexicanos dan primeros pasos a nuevo tipo de protesta social
Miles de mexicanos se dan cita contra el "gasolinazo", el alza en precio al combustible para mexicanos. (Foto: EFE)
Foto: EFE

MÉXICO.- Nadie ofreció tortas, refrescos ni dinero como durante años lo han hecho los partidos políticos, dirigentes sindicales y oportunistas. Tampoco hubo autobuses para transportar a la gente hasta el lugar de las manifestaciones o discursos incendiarios de opositores en contra del incremento de hasta el 20% al precio de la gasolina. Mucho menos un líder.

Los mexicanos simplemente salieron por miles a las calles de las principales ciudades del país por convicción y en respuesta a llamados en redes sociales por parte de organizaciones locales tan disímiles como transportistas de camiones o choferes de uber, campesinos de organizaciones como El Barzón a movimientos sociales como el Congreso Nacional Ciudadano.

Nada en común podría explicar una convocatoria de este tipo salvo las redes sociales,  la ira y el descontento  que tuvo su expresión más concurrida la noche del miércoles, en la ciudad de Monterrey, donde protestaron alrededor de 10,000 manifestantes  en contra del “gasolinazo“.

Una mujer se colocó una bufanda en la mitad del rostro y pintó una pancarta para mostrar al público el resumen del hartazgo por el descontrol del país entre robos, corrupción, inseguridad y errores económicos por los que terminan pagando la ciudadanía.

Vale más una protesta pendeja que una pendeja que no protesta”, sostuvo mientras otros inconformes en todo el país bloqueaban carreteras, tomaban las calles o saqueaban tiendas en una confusa situación que aún no se aclara: no se sabe si el vandalismo fue provocado o una reacción de la gente.

El caso es que los mexicanos se organizaron de manera espontánea, desinstitucionalizada, sin presupuesto de por medio ni dirigentes. “Algo poco común en México”, observó el analista y sociólogo de la Universidad Nacional Autónoma México, Sergio Varela.

“Esto es algo muy positivo para la democracia, pero tiene el riesgo de que el objetivo de la protesta se diluya, de que pierda fuerza y pase a ser una historia más del anecdotario político y civil del país”.

No es la primera vez que en México se intentan impulsar cambios de las bases sociales, lejos de las garras políticas o figuras manipuladoras: en 2012, el Movimiento Yo soy 132, en 2012, integrado por estudiantes universitarios, buscó democratizar los medios de comunicación pero posteriormente desapareció.

“Desde entonces se habla de una Primavera Mexicana”, detalla Varela. “El problema es que no se aprovechan la coyunturas (como el gasolinazo) para impulsar una propuesta alternativa, un plan básico para atender lo que más urge en el país y otros objetivos: eso es algo en lo que se tiene que trabajar como se ha hecho en España o en Grecia”.

¿Una oportunidad?

Entre los pocos rostros visibles en las protestas del gasolinazo se encuentra el Consejo Nacional Ciudadano, una organización abiertamente antipartidista que en las últimas horas adelantó que habrá protestas para rato. “La gasolina fue la gota que derramó el brazo”, dijo Gilberto Lozano, uno de sus miembros.

Si el viernes 13 el presidente Enrique Peña Nieto no da marcha atrás vamos a tirar a todos los políticos a la basura”.

Fernando Belauzarán, secretario del consejo del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y un ex activista social por la autonomía de las universidades en México, considera que estas amenazas no deben tomarse a la ligera. “

El gobierno debe ser sensible y si bien no puede bajar los precios de la gasolina sí debería quitarse privilegios como una muestra de solidaridad con lo que está pasando”.

En cambio, los diputados se despacharon un bono millonario de fin de año (poco antes del precio de los combustibles) y mientras los sueldos de algunos funcionarios rebasan incluso el de figuras internacionales como Barack Obama, el presidente de la República no ha hecho otra cosa que justificar su decisión.

“De lo contrario hubiera tenido que recortarse el gasto social, subir impuestos e incrementar la deuda”, dijo en medio de acusaciones en contra de su coterráneo del Estado de México, el gobernador Eruviel Ávila, der ser el presunto autor intelectual de los actos de saqueos a tiendas de autoservicio en días pasados para desprestigiar la protesta.

Belauzarán observa que para hacer frente a este tipo de agresiones oficiales es necesario que la protesta social vaya un paso más allá de la espontaneidad de salir a las calles: “Ahora no tienen líderes, pero tienen construirlo porque de lo contrario no van a lograr nada más que violencia”.

En los últimos días de protesta, suman en el país cinco muertos: un policía de la Ciudad de México, dos presuntos saqueadores, en Veracruz, y dos manifestantes en Hidalgo.

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