El diagnóstico ayuda

Detectar el autismo a tiempo es fundamental para la evolución de los niños que lo padecen, dice experta

Washington (EFE).— La detección temprana del autismo es fundamental para la evolución de estos niños, según indicó la pediatra Carmen Arroyo-Otero, que participó en la Conferencia del Instituto de Investigación del Autismo inaugurada hace unos días en Las Vegas.

“El diagnostico temprano es lo ideal” señaló Arroyo-Otero, asesora para el programa de atención a la salud en del Johnson Center for Child Health and Development de Austin, Texas, y fundadora de la ONG Puzzles of Hope de San Antonio, Texas.

“Lo mejor es tener un diagnóstico, mientras más temprano mejor porque equivale a que podemos tener un niño [con un trastorno] menos severo”, señaló.

El autismo es un trastorno que suele diagnosticarse en la infancia temprana. Los principales signos y síntomas afectan a la comunicación, las interacciones sociales y las conductas repetitivas.

“Comúnmente tienen poca interacción social, no saben cómo jugar con otros niños, se aislan, tienen ataques de risa, se ponen eufóricos o con berrinches. Otros se dedican a mirar objetos que dan vueltas, tienen movimientos con las manos repetitivos, les gusta jugar de manera extraña, por ejemplo alineando los juguetes, y tienen poco contacto visual”, indicó.

La doctora explicó que el autismo no es sólo un problema neuronal o de desarrollo, sino que involucra otros sistemas como el gastrointestinal y el inmune, pero dijo: “hay tratamientos que podemos hacer para que estos síntomas no vayan a peor”.

Arroyo-Otero señaló que a veces hay miedo al estigma, desconocimiento o que los padres no quieren reconocer el trastorno porque “no quieren poner una etiqueta” a su hijo.

Hay terapias de habla, ocupacionales, física, neurológica y pediátrica, por eso, destacó, “el diagnostico temprano es lo ideal”.

Según datos del Centro de Control de Enfermedades (CDC) uno de cada 110 niños es autista, una alta tasa comparada con los datos de 1980 cuando se contaban un caso por cada 10,000, indicó la doctora.

Este es un trastorno cuyas causas se desconocen, aunque según la doctora hay aspectos externos que influyen, como la exposición a los pesticidas.

“La medicina convencional se ha enfocado más en efecto genético […] pero también ciertas exposiciones ambientales y nutricionales”, temas de los que también se trataron en el congreso.

“Esta epidemia no es estática y si no se ayuda a estos niños ahora va a dar una generación que va a ser adulta y van a ser dependientes en el futuro”, por eso destacó la urgencia de conseguir financiación para ayudarles en sus tratamientos.