Español para ‘celébritis’

La lectura de la noticia de la declaración de amor de Justin Bieber a Selena Gómez en español ha desplazado, por su interés, a cualquier otro asunto. En su twiter, el cantante le escribió lo siguiente: “te quiero, mi amor”. Ante tal frenesí lingüístico, y no sin cierta chanza, se abrió la veda para averiguar cuánto español podrían intercambiar y cómo se explicaría este nuevo uso amoroso de nuestra lengua. Al final, igual hay que concluir, como otras veces, que “el español es negocio”. Tendríamos nueva inspiración para estudiar en nuestro país (aún) más español.

El morbo nos lleva hasta el extremo de comparar: ¿Será fenómeno como el de los tatuajes crípticos en ortografía china tan a la moda? Incluso hay una vertiente intelectual: ¿Nos ayudará el análisis literario del texto a comprender por fin la función social de nuestra lengua en nuestro país? ¿Será que el español es menos desabrido que el inglés para hablar del amor? Si así fuera, nos vendría bien diseñar “español susurrante en píldoras-audio o MP3”: “love-añol”.

Lo primero que nos viene a la cabeza para investigar la competencia lingüística de Selena-G es indagar en sus raíces familiares pues a nadie le pasa inadvertido que el apellido Gómez es muy latino. La visita a algunas páginas aturde pues aunque hay la certeza de que su padre es mexicano, al menos en origen, no falta quien lo niegue: “será española: es muy blanca”. Los hay a los que les gusta mezclar la velocidad del color con el magro de la tocineta. ¿Pero quién habló de colores?

Selena en sus palabras se explica: “soy latina: porque celebro la fiesta de la quinceañera y voy el domingo a misa, y después, a los parques a hacer barbacoas”. Sin duda, necesitamos datos más científicos: el padre se fue de casa cuando ella tenía cinco años y la madre (de origen italiano) fue la que la crió. Algunos dicen que los abuelos maternos. ¿Con quién hablaría en español?

En su concierto en México, colgado en youtube, “se oye” todo más claro. El presentador de uno de sus conciertos en México D.F. le pregunta: “¿Hablas español?” Selena responde: “YES”. El presentador, a continuación, ya no insiste.

Posemos el oído en el galán “twitero” o “twiteador”. Justino Bieber, en español y en su página se presenta: “Hola soy JB and I want to…[subtítulos]”. Examen satisfactorio: “impresionante primera frase de Spanish 111”. Sus páginas de youtube en francés y alemán: más de lo mismo.

Revivimos aquel chiste de “¿Hablas inglés?”, a lo que se responde: “Oui”. Y sigue: “Pero oiga ¡eso es francés!”. Tras la sorpresa, ya recuperados: “pues entiéndame, es que hablo tres idiomas”. En esas andamos.

Sería muy fácil hablar de una apuesta comercial. Permear el mundo latino, por ejemplo. No se puede desdeñar sin embargo que “te quiero”, en español, pudiera pasar en un futuro a ser una frase esencial del inglés. Mientras el mundo planetario banaliza el “I love you”, que hasta preprogramado aparece almacenado en los celulares, con un “te quiero” se adoptaría un símbolo más específico del querer. A mí me asusta cuando un cantante me grita desde el escenario: “I love you”. ¡Encimoso!

También, siendo prácticos y pensando en el bolsillo, podríamos publicar un diccionario de frases selectas para celébritis” (que no saben español) con importantes expresiones para momentos-twiter.

Sí que debe reconocerse-es de bien nacidos-la promoción que se hace de nuestra lengua. Hablamos de la segunda lengua universal de comunicación: el español.