Ley protegerá a compradores

SACRAMENTO, California

Si usted está planeando comprar un auto usado, respire tranquilo porque una nueva ley lo protegerá para que no le vendan gato por liebre, es decir un vehículo en mal estado.

Una nueva ley que cobra mayor importancia si se toma en cuenta que sólo el año pasado se vendieron en California 800,000 autos usados.

El gobernador Jerry Brown convirtió en ley la medida AB1215 del asambleísta Bob Blumenfield, demócrata del Valle de San Fernando que requiere que todos los vendedores de autos ponga una calcomanía roja en todo vehículo usados que ponga a la venta y que haya pasado por una inundación o participado en una severa colisión.

La calcomanía tendrá la marca del Sistema Nacional de Información de Títulos de Motores de Vehículo (NMVTIS) que es mantenido por el Departamento de Justicia y es la única base de datos a la que el 100% de los aseguradores, lotes de autos chatarras y rescatados y los departamentos estatales de Motores y Vehículos deben reportar la información de sus títulos cada 30 días.

“Va a ser muy difícil que los potenciales compradores de autos usados sean estafados con esta nueva ley”, dijo Rosemary Shahan, presidenta de Consumidores por la Seguridad y Seriedad del Automóvil (Consumers for Auto Reliability and Safety) y quien fue una de las promotoras de la ley.

La nueva ley, la primera de este tipo en la nación, entrará en vigor en julio de 2012. Mientras tanto Shahan recomendó a quienes pretenden comprar un auto usado acudir al portal federal http://www.vehiclehistory.gov/ para verificar que el auto que desean comprar no esté dañado.

Advirtió que consultar en está pagina tiene un valor de cuatro a siete dólares pero bien vale la pena para evitar ser timados.

La AB1215 establece también un límite al cobro conocido en inglés como “doc fee” que imponen los vendedores de autos por el papeleo de registro del auto a la hora de la compra. Dicho pago no deberá exceder los 80 dólares. En otros estados no hay un límite a dicho cobro.

A nivel nacional, al año, el Departamento de Justicia en Washington, D.C estima pérdidas por 11,300 millones de dólares por la compra de autos defectuosos e inservibles.