Poniatowska recibe homenaje

La Universidad Nacional Hispana le otorgó el doctorado honoris causa

SAN JOSÉ.- “Él actúa dentro de una realidad que no tiene que ver con lo que está sucediendo en el país”, dice Elena Poniatowska refiriéndose al presidente de México, cuando se le pregunta sobre el contraste entre la violencia que consume a ese país, y el hecho que Felipe Calderón haya centrado su estancia reciente en Estados Unidos en promover el turismo y la ecología.

“Creo que eso es muy grave, y no sabemos hasta dónde van a llegar las consecuencias o cuáles van a ser”, se preocupa la escritora, nacida dentro una familia de nobles polacos exiliados en París y vueltos a exiliar en la capital mexicana. Poniatowska, princesa heredera del trono de Polonia, fue transplantada al D.F. cuando tenía nueve años y de su niñera aprendió el castellano. Se nacionalizó, fue periodista destacada -ganó el Premio Nacional que otorga el gobierno- y por su trayectoria en la literatura y en la prensa recibió, además de galardones internacionales, doctorados honoris causa de nueve universidades.

Precisamente, el último se lo dio la Universidad Nacional Hispana (NHU, National Hispanic University) el jueves 22 de septiembre en el este de San José, en medio “de este hermoso ámbito, con este sol y estas montañas”, según ella misma halagaba al comenzar su exposición, frente a alumnos y profesores de la NHU, sobre “Literatura que sube de la calle”.

En entrevista con El Mensajero, la autora de La Noche de Tlatelolco nombra a Enrique Peña Nieto como el candidato “oficial” a la presidencia mexicana en las próximas elecciones, pese a que el gobernador del estado de México es priísta. “Ha estado dentro del establishment hace siglos” dice acerca de quien lanzó su candidatura en la misma semana. Pero se suavizan sus ojos verdes cuando habla del candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador “quien tiene muchísimo arraigo entre la gente porque ha recorrido todo el país. Él fue, para muchos, el ganador de las elecciones” dice sin incluirse pero a la vez con énfasis.

De hecho, y por su apoyo a AMLO en las presidenciales del 2006, a la escritora se la descalificó y criticó desde ciertos sectores políticos. En su apoyo corrieron enseguida veinticuatro escritores extranjeros, entre ellos el premio Nobel de literatura José Saramago, para dejar estampadas sus firmas en una carta pública solidaria con Poniatowska.

Respecto a otro exilio, el de los mexicanos que se ven forzados a emigrar a Estados Unidos, dice que ellos “generalmente, vienen porque su país no los ha podido alimentar, su país les ha fallado”.

“Atraviesan la frontera a riesgo de su propia vida porque piensan que quizá es su única salvación, y ahora muchos no quieren regresar, ni van a regresar porque conocen aquí una vida … y se dan cuenta de que aquí también triunfan. Es que en México siempre se dice que la gente no tiene oportunidades” afirma esta menudísima señora vestida toda de blanco, que en contra de su origen aristocrático, siempre denunció en su obra las injusticias sociales y la opresión política.

Elena Poniatowska a sus 79 años tiene una lucidez, una energía y una paciencia admirables. En la recepción que siguió a su charla -en inglés- y a su doctorado honorario -en spanglish-, unas treinta personas le pidieron que les firmara sus libros. Con cada uno se quedó platicando durante minutos, se tomó fotos y nunca se la vio agobiada ni perdió la sonrisa. En un respiro, le dijo a El Mensajero que “quiere regalarse” para sus ochenta la obra en la que está trabajando ahora, una historia de sus ancestros. “Nunca me había preocupado mucho por saber de mi familia paterna, porque tenía tantas ansias de ser mexicana. Pero ahora me dio mucha curiosidad, porque el último rey de Polonia, Estanislao Augusto Poniatowski, es mi pariente. A él lo puso en el poder la emperatriz de Rusia Catalina la Grande”.

Confiesa la escritora que la tarea es enorme, que para el libro está estudiando obras en inglés, en francés y en español “porque yo no sé nada de historia”. Y concluye: “es muy fascinante ver cómo las guerras … siguen siendo casi por las mismas razones”.