Sentencian a muerte al cartel de los Arellano Félix

Autoridades señalan que está diezmado y apuestan por darle el tiro de gracia

“Por respeto a los que han muerto defendiendo esta bandera, les firmo con puño y letra que el cartel no se doblega, primero se hunde Tijuana que ceder esta frontera”.

Es la advertencia que hace el narcocorrido titulado “El Ingeniero”, creado en consideración de Fernando Sánchez Arellano, el último en la dinastía de los Arellano Félix, grupo delictivo que durante la última década ha sido el principal blanco de las autoridades en el combate al crimen organizado.

El narcocorrido es interpretado por el agrupación musical Revolución Norteña y en el mismo se reconoce que aunque se han tenido bastantes bajas, no se ha perdido la guerra.

Sin embargo, para el gobierno de Estados Unidos el cartel de Tijuana está en completo desorden, prácticamente desmantelado y el próximo año podría recibir el tiro de gracia.

Y es que la organización de los Arellano Félix es uno de los 69 blancos específicos y prioritarios que tiene en la mira un equipo de agentes federales de Estados Unidos llamado Organized Crime Drug Enforcement Task Force (OCDETF).

La lista de 69 blancos prioritarios la integran líderes de organizaciones dedicadas al narcotráfico y lavado de dinero, de los cuales 25 son mexicanos y entre ellos está Fernando Sánchez Arellano.

Formada en 1982, esta fuerza especial, que depende de la división criminal del Departamento de Justicia y es su pieza central en la estrategia a largo plazo contra las drogas, tiene como meta reducir la amenaza, el tráfico, el uso y la violencia relacionada con la cocaína, marihuana, heroína y metanfetaminas.

Una de sus principales armas de su estrategia es “seguir el dinero” para combatir el lavado de dólares y golpear la estructura financiera de las organizaciones criminales.

Así ocurrió con el desmantelamiento de los Arellano Félix, ya que una de las piezas principales que desató el efecto dominó y que derribó uno a uno a los operadores del cartel de Tijuana fue la detención, en marzo del año 2000, de Jesús Labra Avilés “Don Chuy Labra”, identificado como el “cerebro financiero” de la organización que desde principios de los 80 venía operando en la frontera de Tijuana con San Diego.

La estrategia del OCDETF en el combate a la red financiera de los carteles de las drogas logró en el año fiscal 2010 incautar más de 1,078 millones de dólares, de los cuales 460 millones de dólares fueron en efectivo y propiedades.

Ese mismo año fiscal el presupuesto para el OCDETF fue de 529 millones de dólares.

El OCDETF está integrado por agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA), el Buró Federal de Investigaciones (FBI), la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (ATF), el Servicio de Mariscales (USMS), el Servicio de Recaudación de Impuestos (IRS), la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Guardia Costera (USCG).

De 2008 a 2010 las acciones de esta fuerza especial en Estados Unidos ha confiscado más de 3,000 millones de dólares en efectivo y bienes a los narcotraficantes.

A la detención de Labra siguió la muerte de Ramón Arellano, acribillado en febrero de 2002 en Mazatlán, Sinaloa, por un grupo de policías al mando de Ismael “El Mayo” Zambada.

Al siguiente mes su hermano Benjamín fue arrestado en Puebla. En agosto de 2006 pescaron al hermano menor Francisco Javier, de apodo “El Tigrillo”, y en octubre de 2008 capturaron a otro de los hermanos, Eduardo, a quien le decían “El Doctor”.

El cartel de Tijuana fue considerado uno de los más sanguinarios durante la década de los 80 y 90, pero hoy en día para el gobierno de Estados Unidos, es un grupo que ya está moribundo.