Visita no causa mayores inconvenientes

La visita presidencial a Los Ángeles generó embotellamientos ayer en los bulevares del oeste de la ciudad, aunque las autoridades se esforzaron por atenuar los problemas causados por giras anteriores.

Precisamente recordando esas experiencias, la red social Twitter creó incluso una clave [Obama Jam IV, algo así como Cuarto embotellamiento Obama en Los Angeles], para que sus usuarios pudieran ventilar sus frustraciones o expresar sus sentimientos respecto a la corta visita presidencial.

“Obama está en la ciudad, los caminos están cerrados, el tráfico es una locura y hay policías por todos lados”, fue como describió la situación un participante en Twitter.

Obama fue el invitado estelar en dos eventos de recaudación de fondos para su campaña. El primero, al filo de las cinco de la tarde, tuvo lugar en el House of Blues, un establecimiento nocturno de West Hollywood.

Poco antes del arribo del visitante, el Departamento del Sheriff cerró completamente al tráfico en el bulevar Sunset entre las avenidas Doheny y Sweetzer. A todo lo largo de la vía, un gigantesco aparato de seguridad, incluyendo nutridos elementos de fuerzas especiales, procuraban seguridad al visitante.

Un centenar de manifestantes pertenecientes a distintos grupos esperaba a Obama en la tarde frente al club enarbolando pancartas y coreando consignas en contra de las guerras de Irak y Afganistán. “Estamos aquí para decir no al programa de guerras interminables de Obama”, dijo Ian Thompson, un activista de la coalición ANSWER LA.

Según él, los ingentes fondos que se destinan al aparato militar serían mejor invertidos en escuelas, programas sociales y área pobres del país.

Exveteranos de guerra hicieron uso del micrófono para profesar su fe antibelicista. Otros grupos paseaban sus colores y sus lemas frente al House of Blues, pero también numerosos individuos con carteles hechos a mano dieron a conocer sus mensajes pacifistas.

También se sumaron a la protesta integrantes de la Unión de Guatemaltecos Emigrantes, que deploraron en sus mensajes su disgusto con las políticas y prácticas hacia los inmigrantes de parte de la administración Obama. “Teniendo en las manos el poder para detener la separación de familias y las deportaciones no lo han hecho. Es lamentable que esa confianza que le pusimos, que ese sudor que regamos en la campaña para que el fuera presidente no le haya llevado a cumplir un poquito de lo que prometió”, declaró Rosa Posada, la presidenta de esa organización.

En el House of Blues el presidente se reunió con simpatizantes que pagaron de 250 dólares para arriba el cubierto para encontrarse con él. Posteriormente, Obama partió a una cena en el restaurante Fig & Olive en Los Ángeles para reunirse con 120 acaudalados donantes. Los boletos de entrada para tener acceso al mandatario rondaron los 18 mil dólares por persona.

Por la mañana, durante una escala en Silicon Valley, San Francisco, el presidente participó en un amistoso juego de preguntas y respuestas patrocinado por la red de profesionales Linkedin.