Comunidades Seguras: FBI metió presión

Grupos revelan documentos en los que se impulsa la expansión del programa

Aunque los altos directivos del Buró Federal de Investigaciones (FBI) tenían dudas sobre el efecto de Comunidades Seguras (S-Comm) en su relación con estados y municipios, decidieron impulsar ese programa para recabar información biométrica de cuanta persona les fuese posible.

Documentos obtenidos por organizaciones pro inmigrantes revelaron ese conflicto entre el FBI y el programa de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

El director adjunto del FBI, Jerome Pender, a través de un correo electrónico interno describe la posición del FBI en la controversia de Comunidades Seguras: “Es como estar atrapados en medio de una guerra nuclear”.

“Ese correo electrónico muestra que hay un conflicto interno en la agencia, porque creen que no se puede participar en un programa cuando los condados y ciudades están en contra de Comunidades Seguras”, explicó Jessica Karp, abogada de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON), uno de los grupos que obtuvo los documentos a través de la Ley de Libre Acceso a la Información (FOIA).

Sin embargo, al FBI le conviene recabar toda la información personal de ciudadanos y residentes, incluyendo huellas digitales, lectura de retina y reconocimiento facial; para integrarlo a su sistema de datos Next Generation Identification (NGI), sustituto del que inició hace 12 años llamado IAFIS.

El sistema NGI, según expone el FBI, permitirá que se procese más rápido la información y se comparta con las corporaciones locales, estatales, federales e internacionales.

Pero para la abogada de NDLON se trata de una especie de Big Brother que pone en riesgo la privacidad de las personas, sean ciudadanas o no.

“Cuando el gobierno está acumulando información sobre los ciudadanos para poder vigilarlos y meterse en su vida cotidiana, eso viene con riesgos”, mencionó Karp.

Para obtener un comentario, La Opinión no tuvo respuesta ni de las oficinas centrales del FBI en Washington, D.C., ni de la división de Criminal Justice Information Services (CJIS) en West Virginia.

NDLON, Center for Constitutional Rights (CCR) y Cardozo Law School Immigration Justice Clinic analizaron los documentos del FBI relacionados con su participación en el polémico programa S-Comm y descubrieron que estuvo impulsándolo para hacerlo obligatorio.

El S-Comm está a cargo de ICE para obtener de las cárceles locales información sobre el estado migratorio de los detenidos y así poder deportarlos. El FBI, según los documentos, aprovecharía esa vía para recabar la información biométrica de todos los detenidos.

El S-Comm ha sido rechazado por grupo proinmigrantes porque a pesar de que ICE establece que se enfoca en la deteccción de inmigrantes criminales para sacarlos del país, las estadísticas indican que la mayoría de los deportados solo cometieron infracciones de tránsito o faltas administrativas, como vender hot-dogs o helados en la calle.

Los activistas llaman al programa “Comunidades In-Seguras” porque consideran que pone en riesgo la confianza y la colaboración de la comunidad inmigrante con las corporaciones policiacas para resolver crímenes.

En el correo electrónico interno entre altos funcionarios del FBI, que forma parte de los documentos obtenidos por FOIA, también se revela la preocupación de que el actual modelo de intercambio de información con condados y municipios pueda hacer implosión.

El intercambio de mensajes, fechados el 10 de mayo de este año fue entre Jerome Pender, como director adjunto del FBI, y Daniel Roberts, como director de CJIS.

Sonia Lin, de Cardozo School of Law Immigration Justice Clinic, señaló que el FBI decidió ignorar la oposición al programa de muchos de sus socios en corporaciones policíacas y presionó para que Comunidades Seguras fuera obligatorio, se expandiera y así recabar más información de las personas.

“Con tal de impulsar su sistema de NGI, el FBI ha ignorado serias preocupaciones de la comunidad, los derechos de privacidad y el riesgo de perfil racial”, comentó Lin.

Los documentos completos obtenidos por estas organizaciones se pueden consultar en el sitio de Internet: UncoverTheTruth.org.