De una vez por todas

Márquez y Pacquiao ponen en llamas a Las Vegas con el que será el tercer capítulo de su legendaria rivalidad

LAS VEGAS.- Un marco excepcional de pasiones desbordadas que puso en escena, por igual nervios y risas, tensión y miedo, indecisión y susto, fue lo predominante ayer en el MGM Grand Garden de esta ciudad para darle bordes de gran batalla a la ceremonia de pesaje con la que Juan Manuel Márquez y Manny Pacquiao se vieron por última vez antes de empezar esta noche a escribir el tercer capítulo a su ya legendaria rivalidad.

Las 142 libras de Márquez y las 143 de Pacquiao serán hoy sólo un dato estadístico, porque el testimonio más legítimo de lo previo a este evento lo dieron más de seis mil fanáticos que, en apoyo de sus héroes, dejaron la piel y se rasgaron la garganta para repartir vítores y erizar la piel del filipino y el azteca.

Juan Manuel Márquez (53-5- 1 y 39 KO’s) busca hoy más que el título de los welters OMB de Manny Pacquiao (53-2 y 38 KO’s): dejar establecido su valor y recuperar el respeto que pudo perder en sus combates anteriores ante el filipino.

Pacquiao y Márquez chocaron en 2004 en una batalla brutal en la que el tagalo tiró tres veces al mexicano en el primer asalto, sin poder liquidarlo y luego éste, a todo corazón, le dio vuelta a un trámite que los jueces saldaron con un empate.

Tan parejo fue que cuatro años después cruzaron de nuevo sus caminos, y en una pelea de poder a poder en la que Márquez visitó la lona una vez, Pacquiao se impuso por decisión dividida, no para dejar las cosas en orden, sino para atizar más el fuego que obligó a pactar la trilogía que completan hoy.

“Quiero derrotar a Márquez de manera contundente. Haber dicho que le robaron las dos peleas que tuvo conmigo es una falta de respeto”, dijo Pacquiao a lo largo de casi tres meses de promoción en los que se afloraron pasiones en tono alto.

“Soy un boxeador limpio. He ganado el peso que necesitaba con mucho trabajo y todos me conocen por ser un peleador honrado, que no hace trampas”, fue la respuesta de Márquez, quien de nuevo ayer, desde la tarima del pesaje, dejó ese mensaje cuando se miró a la cara por última vez con su rival de hoy.

Los instintos explícitos y las pasiones ruidosas se quedan hoy abajo del ring, porque al primer llamado de la campana, Márquez y Pacquiao, empezarán a dirimir sus diferencias en una pelea pactada en 144 libras y en la que el zurdo, ocho veces campeón mundial, es favorito ampliamente para ganar.

“Los apostadores pueden decir lo que quieran, ellos no suben al ring; el que he peleado con él [Pacquiao] y sé como ganarle, soy yo”, dijo Márquez.

En lo estrictamente técnico es predecible un combate con Pacquiao yendo a buscar y Márquez esperando con mucha mesura para meter sus manos en el contragolpe, sin duda una de sus mejores armas.

“A Pacquiao no le ganas una pelea la noche del combate”, expresó Márquez, para darle énfasis a su gran preparación, aunque los expertos consideran que el hecho de subir tantas libras -hasta 142 y casi 145 a la hora del combate- puede restarle movilidad, aflojar sus piernas y sus brazos, algo que puede pasarle factura en la segunda mitad del combate.

El caso de “Pacman” es más predecible. Sólo necesita hacer su boxeo de velocidad para meterle un ritmo frenético a la acción y dictar el combate en el terreno que más le conviene.

Mucho del éxito de Márquez esta vez, pasa por no caer en la trampa de intercambiar vértigo contra vértigo con un experto camorrista de combinaciones largas de 10 y 12 golpes como Pacquiao. Las dos veces que pelearon, Márquez cerró mejor los combates y se quedó cerca de la victoria.

Inteligencia y corazón jamás le han faltado al nativo del D.F., pero para hoy va a necesitar más que eso, sus mejores recursos frente a un hombre que ha pasado por arriba de sus rivales con una superioridad insultante.

A los 38 años Márquez tiene todo por ganar y una derrota digna la entenderían todos, pero una victoria, lo sabe él, lo pondría como el boxeador más laureado en la historia llena de leyendas del boxeo mexicano.

“Esta va por México. Es la pelea más importante del boxeo mexicano en mucho tiempo y la vamos a celebrar con una victoria para todos”, fueron las últimas palabras del “Dinamita” Márquez, arropado por el apoyo masivo y el grito de miles de mexicanos.

El tercer hombre en el ring en este duelo será Tony Weeks.