Deportación exprés a paciente diabético

CHIRLA hace petición a ICE para que reconsidere caso de Cortés López

Francisco Cortés López, de 43 años, sufre de diabetes desde hace 7 años. Hace dos meses comenzó a recibir diálisis cuando sus riñones dejaron de funcionar. Pero ni su condición, ni los ruegos de su esposa, impidieron que cinco agentes de migración lo arrestaran en su casa.

Teresa Chávez, esposa de Francisco, contó que los agentes del Servicios de Inmigración y Aduanas (ICE) llegaron a su casa en Pasadena a las 5:40 de la mañana y que para la una de la tarde, su esposo le llamó desde Tijuana. Ya lo habían deportado.”Llegaron a mi casa con mentiras. Me dijeron que buscaban a otra persona. Yo les dije que nosotros vivíamos ahí desde hace siete meses y que no conocíamos al inquilino anterior. Le preguntaron a mi esposo si tenía carro y que se los enseñara, él salió a enseñárselo y ahí lo agarraron… Me dijeron que le diera un cambio de ropa y diez dólares”, dijo Chávez.

Ella asegura que le explicó a los agentes de ICE lo delicada que es la salud de su esposo, pero no les importó.

Francisco tiene una orden de deportación desde 1996, después de que acudió a un notario para que le ayudara con los papeles de migración, pero en lugar de recibir ayuda, recibió aún más problemas legales. El notario le dijo que calificaba para asilo, por un período corto, Francisco tuvo permiso de trabajo, después se lo quitaron y arrestaron al notario que había hecho el trámite.

Su esposa Teresa es una salvadoreña beneficiada con TPS (Estatus de Protección Temporal) y sus tres hijos, de 16, 6 y 4 años, son ciudadanos estadounidenses.

Jorge Mario Cabrera, representante de la Coalición de Derechos Humanos de Los Ángeles (CHIRLA), declaró que ellos han enviado una carta a ICE solicitándoles que reconsideren la decisión de deportación y permitan que Francisco continúe recibiendo tratamiento en Estados Unidos.

Con frecuencia los agentes de ICE aprovechan que tienen órdenes de deportación para entrar a la vivienda y arrestar también a otras personas sin documentos. En algunos casos, la deportación es cuestión de unas horas, en lo que procesan sus papeles.

Francisco se encuentra actualmente en la Casa del Inmigrante en Tijuana. Mientras que Teresa busca ayuda para que su esposo pueda regresar a su tratamiento los lunes y los viernes, en el Centro de Diálisis Huntington en Pasadena.

Pero en lugar de acompañar a Francisco a su sesión de diálisis, Teresa ayer buscaba opciones. “Me duele mucho lo que le está pasando mi esposo. El necesita hacerse la diálisis y no sé si allá podrá hacérsela. No tiene dinero. No tiene familia. No conoce a nadie”, dijo Teresa con tono de angustia.

La Opinión contactó a ICE, pero hasta la hora del cierre de esta edición no había ningún comentario sobre este caso.

Las autoridades de inmigración estiman que hay unos 300,000 casos pendientes con órdenes de deportación, más las personas que son detenidas mientras tratan de cruzar la frontera y quienes son referidas por las autoridades locales. En el año fiscal 2011, hubo 396,906 deportados, un leve incremento de 4,000 casos comparándolo con el año anterior.

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