Suman fuerzas los ‘indignados’

A pesar del desalojo y de los 73 detenidos en Los Ángeles, su movimiento crece

Bajo el puente de la calles Figueroa y Cuarta colocaron tres casas de campaña, se tomaron de la mano y se tiraron al suelo.Eran 21 de los “indignados” que ayer marcharon por las calles del centro de Los Ángeles en el llamado Día de Acción Nacional del movimiento Occupy Wall Street.

Agentes del grupo antimotines del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), armados con macanas y escopetas de balas de goma y gases lacrimógenos, rodearon a los manifestantes y a través de un altavoz dieron la orden de desalojo: “Este es el LAPD, declaramos esta asamblea como ilegal”.

En las aceras cientos de ocupantes, activistas y representantes de sindicatos aplaudían la resistencia de los 21 manifestantes que tuvieron que ser arrestados, entre ellos una anciana de 82 años de edad. En total serían 73 los detenidos.

El teniente Andy Neiman informó que previamente otras dos personas habían sido arrestadas al interferir con la acción policial y por intentar marchar por una zona no permitida.

Natalie Contreras, quien cumplía 26 años, fue una de las esposadas.

“Creo que las corporaciones se deben hacer responsables por reconstruir la sociedad que fue destruida por ellas mismas. El sueño americano es una pesadilla, y nosotros -trabajadores, estudiantes, madres, hijos-, todos estamos dispuestos a sacrificar un poco, ¿por qué ellos no?”, dijo la joven antes de ser detenida por el LAPD.

La marcha de Occupy L.A. inició con un mitin a las 7:00 a.m. frente a las oficinas centrales de Bank of America en el distrito financiero.

Ahí Richard Ríos, un joven que se cubría el rostro con una máscara de Guy Fawkes, el personaje de la novela gráfica V for Vendetta, sostenía una pancarta en la que se leía: “Welcome in Peace. 99%. Occupy LA”.

Junto a él la señora Frida Hinojosa cargaba un letrero: “Yo soy el 99%”.

“Porque estoy inconforme con la desigualdad”, explicó esta manifestante que trabaja como empleada doméstica. “Estamos protestando contra las corporaciones que se están haciendo más ricas a costa de la buena fe de la gente trabajadora, de los pobres”.

Debido a la movilización, que sumó alrededor de mil participantes, agentes de tránsito cerraron varios accesos de la autopista 110 al centro de la ciudad, provocando un caos vial en todo el sector.

Un mujer que se identificó solo como Diane, quien trabaja en una firma consultora de uno de los rascacielos del centro, quedó varada en el tráfico y molesta despotricó contra los manifestantes.

“No entiendo por qué están marchando ante la gente que trabaja, deberían de marchar en Washington, D.C., ante la gente que gasta el dinero”, mencionó.

“Son un montón de basura, mira a esa gente, solo andan en busca de algo por hacer. Yo no contrataría a nadie de ellos, y creo que están siendo respaldados por sindicatos, yo no sé qué tienen que estar haciendo los sindicatos aquí; ya no quiero hablar, no estoy feliz y no los apoyo”, dijo molesta porque tendría que trabajar el fin de semana de Acción de Gracias debido al restraso que la marcha le ocasionó.

Los “indignados” dijeron que la protesta es contra las instituciones bancarias, a quienes acusan de avaricia y de ser culpables de la crisis que padece el 99% de la población.

Abel Thomas, un joven de 23 años, graduado como ingeniero biomédico pero desempleado, se sumó al movimiento Occupy L.A. hace una semana.

“Apoyo todo lo que este movimiento demanda, a cada persona que lo forma, porque algo está mal con este sistema y creo que se requiere de un cambio urgente. Hemos hecho declaraciones públicas en los espacios que hemos tomado de que tal vez esto dure meses o años, pero es un sacrificio que estamos dispuestos a hacer para cambiar el sistema”, mencionó el joven que convirtió una lata de Coca-Cola en una sonaja para sumarse al ruido.

Occupy Wall Street es un movimiento de indignación y lucha para cambiar el sistema financiero y las prácticas abusivas de corporaciones y bancos, que han recibido millones de dólares de los contribuyentes para ser rescatados de la crisis económica, mientras que el 99% de la población padece de los embargos hipotecarios y sigue perdiendo sus trabajos.

Más tarde, la actividad se extendió con el asentamiento de algunos miembros del movimiento al instalar sus casas de campaña en los jardines de la plaza Bank of America, en el distrito financiero del centro de Los Ángeles.

“Occupy L.A. ha llevado nuestro mensaje a los pies del edificio Bank of America con una nueva ocupación. Apoyamos solidariamente este movimiento”, dijo Mike Chávez, portavoz del Sindicato INternacional de Trabajadores de Servicio (SEIU).

La nueva ocupación ocurrió luego de concluir la segunda marcha del día, que contó con el apoyo de cientos de sindicalistas, gremio que representa a más de 40,000 trabajadores en California.

“Con esta marcha queremos despertar la conciencia del público y pedir que los bancos se hagan responsables por el daño que han hecho a nuestra economía”, expresó Eugenio Barrera, uno de los 6,000 trabajadores de la limpieza sindicalizados en Los Ángeles.

La segunda manifestación, que no contaba con un permiso, comenzó al medio día con sonido de tambores, dos helicópteros sobrevolando el cielo del centro de Los Ángeles y el nerviosismo de los automovilistas y transeúntes en el área.

La consigna era la misma: “¡Somos el 99%!”, gritaban los manifestantes, pero esta vez levantaban como estandarte un trapeador para representar la participación de los trabajadores de la limpieza, como Aura Cante, quien aseguró que “los bancos les han quitado sus hogares a mucha gente. Una compañera mía se estaba volviendo loca porque le subieron su hipoteca de $900 a $1,500 dólares y perdió su casa. No tiene hogar. No es justo. Eso es lo que reclamamos”.

Desde el inicio hubo desacuerdo entre los líderes al no ponerse sobre si deberían tomar las calles o caminar por la acera, como estaba previsto. Y la tensión se incrementó cuando miembros de Occupy L.A. decidieron caminar en medio de la calle. Fue entonces cuando la Policía se hizo presente y detuvo la marcha justo en la intersección de la calle Broadway y Tercera.

Ahí se realizaron tres arrestos y la tensión entre los manifestantes y los agentes policiacos creció por unos minutos. Ante ello, los comerciantes de la calle cerraron las puertas y cortinas de sus negocios. Después se notificaría de dos detenciones más.

La marcha continuó su recorrido por la calle Hill y Quinta, sumando simpatizantes en el trayecto. Empleados del área y gente desde sus autos sacaba sus teléfonos celulares para grabar y tomar fotos, o tocar el claxon demostrando así su apoyo a los manifestantes, que al llegar al distrito financiero ya sumaban cerca de unas 500 personas.