Crítica ‘The Muppets’: ¡Viva los ‘Muppets’!

Satisface el regreso al cine de los populares personajes

Hay algo intrínseco en The Muppets: nadie puede -o debe- odiarlos.

Aunque las películas en las que han intervenido no sean especialmente memorables -las hay correctas como The Muppet Movie (1979), olvidables como The Muppets Take Manhattan (1984), simpáticas como Muppet Treasure Island (1996, la última vez que aparecieron en la gran pantall) y solo una puede considerarse de excelente, The Muppet Christmas Carol (1992)-, la presencia de Kermit (o Rana René, como se la conoce en el mercado latino), Miss Piggy, Rinzo, Gonzo y el resto de personajes creados por el legendario y tristemente fallecido Jim Henson nunca es sinónimo de aburrimiento y menosprecio.

De ahí que ahora la compañía propiedad de la franquicia, los estudios Disney, haya decidido relanzarla con The Muppets, que se estrena hoy.

La intención es doble: por supuesto, existe un interés económico.

Si el filme es un éxito comercial, generará secuelas, productos para vender, juguetes, atracciones y demás elementos que agrandarán aún más las arcas de la empresa.

Pero, tal y como se deduce tras ver la película, también hay una pasión por mantener vivo el espíritu de Henson.

The Muppets no es solo, de este modo, una operación comercial (como lo fue el pasado verano The Smurfs). Es un tributo sincero, afectuoso y acertado a un hombre (Jim Henson) y su creación.

Para ello, los guionistas de Get Him to the Greek Nicholas Stoller y Jason Segel, este también protagonista y productor de la cinta, se han inspirado en el estilo original de la serie televisiva y del primer largometraje, manteniendo su sentido del humor, entre familiar y surrealista, con guiños constantes a su propia historia… y a su olvido.

The Muppets -clasificada PG-, da inicio en un mundo donde los famosos muñecos han sido relegados en favor de otras formas de entretenimiento más populares.

Walter es un muñeco que sueña con el día en que Kermit y Miss Piggy, acompañados por el resto, volverán a triunfar.

Aprovechando un viaje de su buen amigo Gary (Jason Segel) a Hollywood, donde este pretende declararse a su novia Mary (Amy Adams), Walter visita el destartalado estudio de los Muppets que ahora pretende comprar Tex Richman (Chris Cooper), un millonario cuya intención es demoler el lugar y buscar petróleo en él.

La única solución para Walter es contactar con Kermit y el resto para organizar un teletón estelar con el que poder comprar los terrenos y devolver a los Muppets el éxito perdido.

Canciones afectuosas (Down At The Ole Barbershop), un par de números musicales excelentes (por su simplicidad y clasicismo en la puesta en escena: citar al respecto el de Life’s A Happy Song o el final en medio de Hollywood Boulevard), humor autoreferencial, paródico y acertadamente absurdo, y actores que saben que los Muppets son las verdaderas estrellas de la función (Adams está simplemente sensacional, como cuando interpreta la canción Party of One en el Mel’s Drive In de Highland Avenue en el corazón de Hollywood), son los ingredientes de este agradable largometraje que nos devuelve en plena forma a unos personajes que nunca deberían haberse marchado.

Los Muppet están de vuelta. Es hora de celebrarlo.

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