El voto cubano
Hace casi 10 años que analistas locales hablan de un gran cambio en cómo votan los cubanos americanos en el sur de la Florida. Su tesis sostiene que el voto tradicional conservador y republicano está cambiando; que los cubanos ya han comenzado a votar en una forma, según ellos, más razonada. Dicen que votan por demócratas cada día con mayor frecuencia.
La premisa de estos analistas se basaba en dos puntos esenciales: Uno; que los hijos y nietos de los exiliados nacidos en Estados Unidos votaban más como sus contemporáneos que como sus padres y abuelos. Y la segunda; que los que han llegado de Cuba en las últimas dos décadas no son verdaderos exiliados y que por ende no tienen ese sentimiento anti-demócrata que prima entre los que llegaron en los primeros 20 años.
El único problema es que hace una década que vengo oyendo el pregón de estos analistas y el cambio que ellos predicen no acaba de materializarse. Hasta ahora los cubanos-americanos continúan votando en forma abrumadora por los candidatos republicanos. Tal es así, que desde que el exalcalde de Hialea, Raúl Martínez, corriera y perdiera contra el congresista Lincoln Díaz-Balart en el 2008, nunca ha logrado recuperar su popularidad.
Hay que entender que Martínez fue alcalde de Hialeah por más de 25 años. Ni siquiera estuvo bajo sospecha de haber cometido delitos -al final del proceso no determinaron que era culpable- Martínez continuaba ganando la alcaldía de la más “cubana” de las ciudades del sur de la Florida por enormes márgenes.
Todo eso cambió después que Martínez fuese el candidato demócrata en contra de Díaz-Balart. A pesar que las elecciones municipales no son partidistas, los republicanos de origen cubano no se olvidaron del partidismo de Martínez en el 2008 y hace pocas semanas el alcalde interino de Hialeah Carlos Hernández derrotó a Martínez por un margen de más de 20 puntos.
Esto nos trae de nuevo a la premisa de los analistas que predican el fin del voto republicano de los cubanos americanos. El día ya viene llegando; pero todavía no se ha convertido en realidad.
Un trabajo académico publicado en la web por Vanessa López, una investigadora asociada del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanos-americanos de la Universidad de Miami, trae a colación datos que olvidan o ignoran los que siguen hablando del cambio en el patrón del voto de los cubanos.
López señala que de acuerdo al Pew Hispanic Center, mientras el 90% de los cubanos llegados antes de 1980 son ciudadanos americanos, sólo el 18% de los que han llegado desde 1990 lo son. Por ende, la premisa de los analistas ahora depende sólo de la idea que los hijos y nietos de los primeros exiliados son más moderados que sus antepasados. Es posible que eso ocurra, pero hasta ahora los números no lo demuestran.
Los cubanos llegados después de 1990 no se han hecho ciudadanos por varias razones. Entre ellas, una de las más importantes es que no han necesitado aprender inglés para vivir en el sur de la Florida. Pueden nacer, crecer, estudiar, vivir, trabajar y morir en esta zona hablando sólo en español. Ellos son residentes legales y no necesitan hacerse ciudadanos para vivir y trabajar. Algunos esperan hasta poder tomar el examen de la ciudadanía en español. A otros ni siquiera les importa. Ellos vinieron por motivos económicos y eso es lo único que les interesa.
Si los demócratas del sur de la Florida quieren que la cosa cambie van a tener que montar una campaña para convencer a estos cientos de miles de “recién llegados” que se hagan ciudadanos. Si no las predicciones de los analistas van a tardar mucho más en convertirse en realidad de lo que ellos creen.