Casas embargadas podrían ser parques

Ciudad considera tomar viviendas abandonadas y crear zonas verdes

Los Ángeles, una de las ciudades del país con menos acceso a áreas verdes, ya que sólo uno de cada tres niños puede llegar a un parque caminando, quiere convertir las casas embargadas en espacios recreativos.

Como parte de la iniciativa del alcalde Antonio Villaraigosa de construir 50 parques pequeños alrededor de esta ciudad en los próximos dos años, el municipio ha puesto la mirilla en las viviendas abandonadas producto de la crisis hipotecaria con la idea de convertirlas en parques o jardines.

Sólo en el Valle de San Fernando, en el fondo de la debacle de la crisis hipotecaria, unas 300 familias perdieron sus hogares cada mes; mientras que en el resto del condado se llegaron a registrar más de mil casas embargadas. Algunas sirven ahora como refugio de maleantes, basureros y sitios donde se cometen crímenes.

El Ayuntamiento ha adquirido ciertas propiedades en los vecindarios más afectados por la recesión para luego venderlas a menor costo a familias de bajos recursos. Esta nueva iniciativa sería el primer esfuerzo a gran escala que intenta reutilizar estos sitios, muchos deteriorados por la falta de atención.

“El concepto es bueno. La clave está en dónde estarán ubicados y cuidarlos, porque si quieres convertirlo en una zona pública pero no le pones atención las malas personas pueden entrar, lo pueden usar las pandillas o los criminales”, comentó Jack Foley, presidente del grupo People For Parks (PFP), que promueve la creación de áreas verdes en zonas marginadas.

No es la primera vez que un gobierno compra casas para construir parques. La ciudad de Detroit, por ejemplo, adquirió varios terrenos vacantes y viviendas embargadas para convertirlos en jardines comunitarios y áreas de recreación, como una manera de embellecer los vecindarios.

“Los parques muy pequeños son muy populares alrededor del mundo y se han convertido en áreas muy hermosas”, comentó Foley. “Es una buena idea, pero también se debe cumplir con lo que la gente quiere”, añadió el activista.

En junio pasado, el Ayuntamiento de Los Ángeles abrió un jardín comunitario en Glassell Park en un terreno donde se vendían drogas y armas, y se reunían integrantes de la pandilla “Avenues”. Así, de ser una guarida de delincuentes, pasó a ser un lugar donde 31 familias siembran vegetales y frutas.

Antes, en el barrio de Elysian Valley, el municipio habilitó una parcela de siembra que nombró “Jardín del Río” en un lote abandonado que frecuentaban criminales.

Tom LaBonge, expresidente del Comité de Artes y Parques del Concejo Municipal, dijo a La Opinión que la ciudad buscará echar mano de distintos fondos para seguir adquiriendo viviendas embargadas, aunque el municipio está negociando con instituciones de crédito para comprarlas a bajo precio.

“Apoyo el esfuerzo del alcalde de tener la oportunidad de disfrutar de parques miniatura. Es muy importante”, manifestó el concejal. “Necesitamos más espacios verdes porque tenemos una población más grande”, recalcó.

Menos del 75% de los niños que viven en el Sur de Los Ángeles tienen acceso siquiera a un lugar para realizar actividades de recreación. Según un reporte del condado, esa zona tiene un acre de área verde por cada mil residentes, cuando lo ideal es ofrecer de 6 a 10 acres a esa cantidad de habitantes.

“Definitivamente no hay suficientes parques. Los Ángeles enfrenta el problema de no ofrecer centros recreativos en comunidades marginadas, siempre protege las faldas de los cerros y las montañas, pero en las áreas donde viven las personas pobres existe un déficit real”, expresó Foley.

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