Una buena para LA

La resolución pacífica de la protesta de Occupy LA fue un ejemplo a seguir especialmente después de la violencia ocurrida en otras ciudades con este tipo de manifestación y por los antecedentes controversiales del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) para enfrentar estas situaciones.

En esta oportunidad la confrontación mayormente se desarrolló como debía de ser. Los arrestos fueron una continuación de la protesta pacífica que por casi dos meses galvanizó una agenda progresista en la que correctamente sobresalió la política financiera y económica.

Ahora hay que ver la forma que tomará esa protesta que logró obtener simpatía, según las encuestas. Sino se amplía la base, concentra el mensaje y ajusta la organización le será al movimiento difícil crecer como para tener un impacto que realmente produzca cambios.

Por otra parte, hay que destacar la estrategia utilizada por el LAPD para desmantelar y vaciar el parque utilizado por los manifestantes. Todavía está fresco en el recuerdo de muchos la brutal acción de los oficiales ocurrida en el 2007 durante una marcha proinmigración.

El LAPD que actuó en la madrugada del martes pasado mostró en general una fuerte disciplina y un autocontrol el cual refleja un cambio positivo. Esta es una nueva oportunidad para empezar a recuperar la imagen de la agencia policial.

No obstante, es inevitable que en este tipo de acción se hayan registrado algunos incidentes bruscos. Lo importante es que en esa anoche fueron casos aislados y no la norma.

El desenlace no violento de la protesta deja bien parado a Los Ángeles, a su gente y sus instituciones que supieron resolver la protesta con la tranquilidad que en otras ciudades no se logró.