No tiene nada de prohibido

Erika Vidrio se 'aventa' a su suerte en nuevo álbum 'Vida prohibida'

Cuando Erika Vidrio decidió dejar su trabajo en la radio -labor que le brindaba una vida relativamente cómoda-, para “aventarse” nuevamente a su suerte, el resultado de esa aventura fue Vida prohibida, su más reciente producción discográfica.

Este es su segundo disco del género regional mexicano, pero Vidrio -que fue locutora en varias radiodifusoras en California- es más conocida en la industria musical por ser autora que cantante.

“Siempre fue mi sueño que un cantante importante cantara mis temas. Mi meta era presentar como locutora mis propias composiciones y decir: ‘esta canción yo la escribí'”, relata la cantante. “Eso lo logré y ahora dar la cara como cantautora es un doble reto que me da más satisfacciones… y pues había que aventarse”.

Vida Prohibida consta de 11 temas y un bonus track acústico, con sonido -auténtico como lo describe ella- de la banda sinaloense con mezcla de guitarra acústica, violines y violonchelo.

“Quise darle mi toque femenino y ponerle mi sello al meter cuerdas: seis violines, chelo -que nadie lo ha hecho- y trompeta, sin perder el sonido del trombón y la tuba que son lo característico de la banda”. explica la intérprete de A ti no te duele, primer sencillo de esta producción.

A Erika Vidrio la presentan como “la compositora” porque, alternando su trabajo en la radio, así fue como inició su carrera.

El Chapo de Sinaloa, Conjunto Primavera y Lupillo Rivera, por citar algunos, han grabado temas suyos. Su calidad lírica y el contenido de los temas, le comenzaron a dar prestigio durante su etapa de locutora. De hecho, recibió dos premios de BMI, una de las organizaciones más importantes que protege los derechos de autor, por los éxitos Maldito licor, de El Chapo de Sinaloa, y Sentí, del Conjunto Primavera.

Pero no quiso quedarse detrás del telón. Dejó diez años de carrera en la radio y un trabajo que, económicamente, le daba estabilidad.

“Si no tomaba la decisión [de dejar la radio] iba a ser del montón, de las tantas locutoras que intentan cantar… Tenía que enfocarme totalmente a esto”, expresa.

Sin embargo dice extrañar a ese público que era fuente de expiración en sus temas. “La gente me contaba sus broncas y de ahí hacía las canciones, pero ahora con el drama de mi vida tengo [suficiente], aunque me siguen contando sus historias”, relata.

Más que una vida dramática, Vidrio tiene una historia como la de muchos migrantes.

Nació en Autlán de Navarro, Jalisco, México, de dónde salió en busca de lograr su sueño de triunfar en el mundo de la música. Se fue a la ciudad de Guadalajara y terminó en el Distrito Federal (DF), donde permaneció por seis años.

“Cantaba en los camiones, en el metro y me estaba muriendo de hambre. Tuve una vida bien perra”, recuerda, “hasta que dije: ‘me voy a EEUU a trabajar en donde sea'”.

Su idea era llegar a pedir empleo a una estación de radio porque conocía el medio.

“Hice mis pinitos en México, en varias estaciones donde, obviamente, trabajaba gratis porque cuando comienzas nadie te quiere pagar”.

Esos esfuerzos cobraron su recompensa. En una de esas estaciones le recomendaron hablar con Pepe Garza de La Qué Buena [KBUE 105.5/94.3] de Los Ángeles.

A las dos semanas de haber llegado y haberse encontrado con uno de los programadores más importantes de la radio, Vidrio tenía trabajo y una semana después el cantante apodado El Chalinillo, que hace poco más de seis años gozaba del reconocimiento del público, aceptó grabarle una de sus composiciones.

Ahora, en su nueva faceta como cantautora, dirigiendo sola su carrera y sin el apoyo de un sello discográfico, sus peleas son otras, pero, dice, “ya estoy curtida”.

Erika Vidrio además, estrenará la próxima semana el tema navideño Navidad desde la infancia, que podrán escuchar y ver video en http://www.erikavidrio.net o en el canal de YouTube en internet.