Deciden emigrar a Israel

Deciden emigrar a Israel
Algunos judíos latinoamericanos buscan sus raíces en Israel.
Foto: Belhu Sanabria. La Raza

Chicago

Y es que el anhelo milenario de regresar a Sion ha sido una constante en la historia del pueblo judío y este deseo se ha visto respaldado bajo la Ley del Retorno, establecida en Israel el 5 de julio de 1950.

Siguiendo esta normativa, miles de judíos de todo el mundo emigran por medio del programa ‘Aliá’, término hebreo que significa inmigración, sobre una ‘alfombra roja’ que corren las agencias judías a nivel mundial, las cuales brindan las herramientas necesarias a los nuevos inmigrantes a fin de que consigan adaptarse a su nuevo hogar.

Según Baruch Kostsewa, director del Centro de Absorción para Nuevos Inmigrantes Ulpan Etzion, con sede en Israel, una de las llaves para lograr la asimilación de la cultura israelí es el dominio del idioma hebreo.

“El árabe es otra de las lenguas oficiales, pero como a Tierra Santa vienen de todas partes del mundo, aquí se hablan más de 140 idiomas, lo que convierte a Israel en un país de inmigrantes”.

“El proceso de adaptación depende de la predisposición que se tenga a los cambios. No están sólos en la transición; nosotros les ayudamos a que su proceso de integración a la sociedad sea exitosa”, destacó Kostsewa.

El ulpan es un centro de enseñanza del idioma hebreo que busca que los nuevos inmigrantes logren una profunda conexión con la idiosincrasia israelí.

Esta institución alberga por un período de cinco meses a 200 jóvenes de todo el mundo, entre las edades de 23 y 35 años.

Entre el grupo de judíos latinoamericanos que empezaron clases en el mencionado ulpan figura Débora Livovsky, de 26 años, quien estudió diseño industrial en su natal México.

Con el afán de asentarse en Israel y el deseo de alcanzar mejores oportunidades en la vida, esta joven decidió emigrar en julio a través del programa ‘Aliá’. Livovsky buscaba conocer sus raíces y comenzó el proceso al sumergirse en el aprendizaje del idioma hebreo.

“En el ulpan nos dan talleres y ferias de trabajo para poder encontrar empleo. Aquí veo un mejor futuro, pude haber elegido otro lugar para estudiar pero opté por Israel porque en otro país sería un inmigrante más. Aquí soy parte de la sociedad”, testificó Débora Livovsky.

Persiguiendo el mismo ideal que su compatriota, Daniel Tawul, de origen judío mexicano y de 24 años, emigró a Israel en busca de conocer más sobre su cultura y para hacer una maestría en finanzas.

“Económicamente en Israel hay más facilidades para obtener una maestría que en México. Allá la situación no está muy bien, existe una guerra de carteles por el narcotráfico. Sí existe riesgo de atentados en este país como en cualquier lugar. Sin embargo, las estadísticas señalan que en Israel hay más muertes por accidentes de tránsito que por ataques terroristas”, declaró Tawul.

Ezra Zeev Gutterman, de 28 años, recuerda la época en que era policía en su natal Colombia. Gutterman trabajaba para el departamento antinarcóticos y su última intervención como agente del orden fue en el operativo de rescate de Ingrid Betancourt, quien fue secuestrada por más de seis años por las FARC.

“El ser policía no es un trabajo bien remunerado en Colombia, pero es apasionante. Al casarme decidí cambiar la pasión por generar un mejor futuro para mis hijos”, comentó.

“Estuve residiendo en Estados Unidos y cuando iba a solicitar la residencia decidimos con mi esposa que era mejor venir a nuestra verdadera tierra. Sí hay peligro aquí pero confiamos en Dios, e Israel está preparado para cualquier conflicto”, añadió Gutterman.