Incertidumbre sobre nominación de boricua

Incertidumbre sobre nominación de boricua
Si el Congreso no aprueba la nominación de Aponte antes que termine el año, deberá retirarla sin remedio.
Foto: Archivo

WASHINGTON, D.C.

La confirmación de la puertorriqueña Mari Carmen Aponte como embajadora de El Salvador se está convirtiendo en uno de los ejemplos más claros del partidismo en Washington.

Es probable que el Senado sostenga una votación en los próximos días, sin la seguridad de contar con una aprobación segura.

A pesar de que ha servido por más de un año como embajadora de El Salvador, gracias al nombramiento provisional dado por el presidente Barack Obama en septiembre de 2010, si el Congreso no aprueba su nominación, antes que termine el año, deberá retirarla sin remedio.

Esta semana integrantes del Caucus Hispano dieron un nuevo respaldo a Aponte y cuestionaron la falta de apoyo de legisladores latinos como Marco Rubio (R-FL), quien representa a casi un millón de puertorriqueños en su estado.

Debido a la oposición de senadores republicanos, es probable que el Sendo deba forzar un voto de cierre de debate para que se considere la nominación de la diplomática puertorriqueña. Si es así, no sólo se deberá invertir una cantidad de tiempo considerable en el debate, sino contar con al menos 60 votos para su aprobación.

“La votación se realizará pronto; sin embargo, aún no sabemos el día”, dijo el vocero del senador Harry Reid, José Parra.

Cuestionado respecto a si Aponte tiene los 60 votos, el senador hispano Robert Menéndez (D-NJ) aseguró que “no se sabe si tiene los votos. Por eso estamos tratando de que se note que existe una consecuencia”, comentó.

“Aponte ha sido una voz para una democracia fuerte, derechos humanos y prosperidad económica […]”, enfatizó Xavier Becerra (D-CA).

La congresista Nydia Velázquez (D-NY) comentó que ha hablado con Aponte y que se encuentra tranquila. “Ella entiende que este es un proceso político”, dijo.

Por el lado republicano, las principales objeciones que los legisladores han puesto sobre la mesa se basan en la relación sostenida hace décadas entre Aponte y Roberto Tamayo, quien tenía lazos con la inteligencia cubana.