Evangélicos divididos por inmigración

Tema de los indocumentados mantiene divergencias entre el ala conservadora

Hace algunas semanas, un centenar de pastores cristianos de iglesias latinas se reunieron en el salón de un centro de estudios teológicos en Pasadena y escucharon con atención la exposición de varios expertos en estudios bíblicos.

El tema: cómo hablar a otros evangélicos, particularmente a los anglosajones, sobre el tema de los indocumentados y la necesidad de una reforma al sistema de inmigración de Estados Unidos.

No es tarea fácil. Es un tema que, como ningún otro, está dividiendo a la iglesias evangélicas del país. Y la división es principalmente entre las iglesias anglosajonas conservadoras y las congregaciones que acogen a una cada vez más grande población cristiana de latinoamericanos en este país.

“Pensemos en estrategias: el reto está en entender cómo comunicar el mensaje a diferentes públicos”, dijo el orador principal de la noche, Dr. Daniel Carroll, profesor del Viejo Testamento del Seminario de Denver, especialmente invitado para la ocasión.

“Hay un grupo que tiene sospechas. El pueblo anglo está viendo el cambio en sus comunidades, en sus tiendas, en sus escuelas, con sus hijos y no sabe qué hacer”, agrega Carroll en un perfecto español. “Hay demasiados hispanos, creen que todos vienen de maras y no entienden el idioma”.

Carroll usa el humor, referencias bíblicas y un poco de historia para comunicar su mensaje: “Los inmigrantes son una diáspora y Dios está con ellos en su comunidad. La historia bíblica de Ruth es una historia de asimilación, ella era una inmigrante. Y así en la Biblia hay muchas historias de inmigración”.

El catedrático comenta que su apariencia “anglo” —mide seis pies de alto y es blanco— y su nombre estadounidense le ayudan cuando va ante audiencias de esa comunidad. Carroll, después de todo, es un estadounidense de madre guatemalteca que pasó parte de su vida en ese país centroamericano, aunque es natural de Houston.

En esta ocasión, el público presente no necesitaba de esas sutilezas. Todos estaban claros de cuál debe ser su objetivo, solo están aquí para ayudarse con el mensaje.

“¿Qué esperanza ve de que se logre una solución sobre el tema migratorio? Nos da la impresión de que vamos a tener que seguir hablando sobre esto otros 40 años… no parece que podamos hacer ver a los demás el beneficio global y local de una reforma”, comentó el pastor René Molina, de las Iglesias de la Restauración, Misión Elim Internacional, que nació en El Salvador y hoy es una de las más grandes de Estados Unidos.

El tema migratorio se ha convertido en una separación más que importante, crucial, entre muchas iglesias cristianas anglosajonas de vertiente conservadora y las congregaciones latinas. Y esta diferencia, también tiene un impacto político electoral.

Las primeras son tradicionalmente conservadoras y sus miembros tienden a votar por el Partido Republicano porque este tiene creencias similares en muchas áreas, particularmente en temas sociales como la oposición al aborto y al matrimonio homosexual. Hay un énfasis en “la ley y el orden” y en cumplir las reglas y leyes del país.

Precandidatos fundamentalistas cristianos como Michelle Bachmann no dudan en pedir mano dura y expulsión de los inmigrantes, y en favorecer medidas que terminan en la separación de familias, así como eliminar la ciudadanía automática para hijos de indocumentados nacidos aquí.

“Creo que la tradición americana no es ofrecer beneficios públicos a personas que han quebrantado nuestras leyes o que están en nuestro país ilegalmente”, dijo Bachmann en uno de los numerosos debates republicanos que se realizaron en los últimos meses. “Esa no es la tradición de Estados Unidos”.

En un subsecuente debate, sin embargo, otro precandidato republicano, el por el momento favorito Newt Gingrich, confrontó a su propio partido sobre su mensaje de valores familiares al mismo tiempo que favorecen la separación de familias por la deportación.

“No veo cómo el partido de la familia va a adoptar una política migratoria que destruye familias que han estado aquí por un cuarto de siglo”, dijo Gingrich. “Seamos humanitarios en la aplicación de la ley”.

Pero el tema es muy diferente en las iglesias hispanas. En 2008, ya hubo grandes discusiones dentro de estos grupos y qué rol político debían cumplir estas congregaciones y sus miembros. La discusión sigue en las presentes elecciones.

‘Los inmigrantes son una diáspora y Dios está con ellos en su comunidad. La historia bíblica de Ruth es una historia de asimilación, ella era una inmigrante. Y así en la Biblia hay muchas historias de inmigración’.